Eugenio Guzmán: “Que el plebiscito pierda interés no significa que el ‘rechazo’ a la larga vaya a triunfar”

02.07.2017 Radio Duna programa Estacion Moneda, en fotografia Eugenio Guzman. Foto: Rodrigo Galvez

"La oposición va a seguir haciendo oposición", piensa el decano de la facultad de Gobierno de la UDD, aunque cree posible que la brecha se acorte en el resultado final. Pese al complejo e incierto escenario para los meses venideros, proyecta que cuando la campaña se reinicie "la gente estará cansada, agobiada", y que La Moneda y sus adversarios jugarán sus cartas en las demandas y contención de la crisis de empleo que vendrá. "Es como las plagas de Egipto: primera vino una, luego otra, y ahora vendrá la tercera, la crisis económica", grafica.


“La gente además estará cansada porque esta película se llama incertidumbre”, es una de las premisas que visualiza en el brumoso campo político que comenzará a despejarse cuando pasen los meses más crudos de la propagación del Covid-19, cuando la gente se atreva a volver a salir a las calles y haya margen para retomar el proceso constituyente. Eugenio Guzmán no piensa -por ahora- que el plebiscito no se pueda hacer el 25 de octubre, pero en su análisis y proyección insiste en que esa batalla se librará en condiciones muy distintas. Partiendo por la debacle económica y de empleo, que da casi por segura.

“Si en unos meses más la situación no amaina…. en EE.UU., los recuperados son mucho menos que los que se mueren. Es tan dramático como que de esto o se sale vivo, o se sale muerto. La calma o no de la población dependerá de las estadísticas. Otra cosa es lo económico y lo político. En principio, las expectativas podrían modularse en la medida que haya un control en el tiempo. No sé si disminución, pero que se detenga el crecimiento de la propagación”, reflexiona el decano de la facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo.

-Hasta antes de esto, el único tema de conversación y debate político era el plebiscito de abril; la pandemia lo frenó de lleno. ¿Es tan simple como asumir que con el virus el debate constituyente se enfría? ¿Más allá de que la calle se vacíe?

-Se enfría, se entibia, el término que se quiera. Primero, porque todas las fichas de la política -de todos, pero en especial de la oposición- se apostaron al cambio constitucional y el plebiscito.

-Más allá del retraso de la fecha y de que las calles se estén despoblando de a poco, ¿implica o no que el plebiscito, su proceso, entra al freezer?

-Es evidente que deja de ser “el” tema. La calle, no sé qué estaba reflejando. Uno podría decir “es que la calle reflejaba el cambio constitucional”; yo creo que estaba expresando otras cosas: el antigobierno, la antipolítica. Estaba siendo muy paralela a la discusión política, y a partir de enero se le estaba leyendo políticamente de manera equivocada. Y eso generaba cierto desgaste, independientemente de si había o no apoyo.

“Sí podrían acortarse las distancias en el plebiscito"

-Antes de esto, hasta en los comandos del “rechazo” asumían que el “apruebo” tenía garantizada una victoria en abril. La duda era la brecha en el resultado final.

-Sí.

-Con este nuevo escenario, ¿ese pronóstico sigue siendo así o no? ¿Se vuelve más incierto al haber más tiempo por delante?

-Cuando uno habla de que el plebiscito ahora tiene bajo interés de la población no significa -a la larga- que el “rechazo” aumente tanto como para pueda empatar o triunfar.

-¿No lo cree?

-No. No lo veo hoy. Sí veo que se acorten las distancias. El bajo interés implica baja movilización y baja movilización hace que las personas no vean resultados inmediatos a los problemas que enfrentan. Y eso nos lleva a escenarios. En uno de alto desempleo, con una crisis económica profunda, uno que el gobierno no logre manejar adecuadamente, la oposición probablemente puede radicalizar vía movilizaciones para tratar de volver a un escenario parecido al anterior. Y tratar de hacer este vínculo entre “apruebo” y solución al problema sanitario y económico.

-¿En qué escenario puede darse ese supuesto?

-Con una situación económica crítica y sin un buen manejo. Que el desempleo sea alto. Si hay un mal manejo de eso, es obvio que la oposición -la más radical, por cierto, para poder calentar el ambiente- tratará de empujar movilización social. Es posible que traten de decir que todo esto que ocurre se resuelve con un cambio constitucional, a través de un puente emocional. Y volver a cómo estaba esto antes de que llegara la pandemia.

-Pero no antes de que se acumulen víctimas del virus, y de que después de eso se pueda volver a la calle.

-Claro. Pero ahí hay un tema. De igual modo, a quien más va a afectar una mayor movilización social es a la imagen del gobierno. Más que al gobierno, al “rechazo”. El gobierno no se la ha jugado por el “rechazo”.

-Pero hay una asociación. Más allá de las declaraciones, la mayoría del bando gobiernista y de sus partidos sí lo han hecho.

-Sí, es cierto. Pero Piñera y sus ministros han estado más ausentes. Pero hay otra cosa. ¿Qué ocurre si el gobierno puede tener un “buen” manejo? Quiero decir, un control y administración del desempleo: contener, no significa evitarlo. Los economistas tendrán que decir si será una recesión de seis meses, uno o dos años, no lo sé. Pero en el corto plazo hasta fin de año, pensando en el plebiscito, si hay un manejo razonable, la pregunta será si la estrategia de radicalización puede o no surtir efecto en una población que estará cansada. Va a ser para entonces un año de corrido.

“Se sobrepone una crisis sobre otra. Es como las plagas de Egipto”

-Se acumulará el descontento. ¿Habrá que considerarla como la misma crisis política y social que detonó el 18 de octubre u otra? ¿Se dará por concluido el proceso en que estábamos?

-Tiendo a pensar que será la acumulación de tensiones y crisis, pero con significados y causales distintas. Pero el resultado final será el cansancio. La mejor expresión que se me ocurre es cansancio, es agobio. Voy a llevar un año en que no solo no ha habido cambios, sino que además tensión. Primero porque no podía subirme al Metro porque estaba incendiado, ahora porque no puedo salir a la calle. Se sobrepone una crisis sobre otra, pero no es la misma crisis. Es como las plagas de Egipto: primera vino una, luego otra, y ahora vendrá la tercera, la crisis económica.

-De cualquier modo, habrá descontento acumulado cuando se inicien las campañas, cuando sea que ocurra.

-Por supuesto. Y ahí viene el tema de si eso será efectivo. Una población cansada, ¿va a salir tanto a la calle? Puede salir. Pero, ¿va a creer tanto que la solución estará en dos años más? ¿En un plebiscito? En un contexto así, ya no es tan claro. Y en ese sentido, volvemos a que el resultado puede ser parecido a un escenario de mal manejo, en que a lo mejor se acerquen las cifras de “rechazo” y “apruebo”.

-El bando del “rechazo” venía insistiendo en una propaganda que decía que una nueva Constitución no le cambiaría la vida a las personas. Tomando distancia, ¿este nuevo mapa alimenta ese argumento si la gente prioriza otras urgencias ahora? ¿O no influye en una teórica campaña?

-Es cierto. Pero ese argumento tendría más valor si no enfrentáramos una situación de cansancio y de crisis económica que vendrá. Con un cansancio denso sería muy distinto. Cuatro meses de crisis no es lo mismo que un año de crisis. Alguien podría pensar que “este asunto de la Constitución puede que no me cambie tanto la vida”, pero ¿significa eso que se produzca una derrota del “apruebo”? No, creo que no. Pero sí que se acerquen las cifras finales. Por eso que la estrategia de vincular crisis económica y “apruebo” será clave para la oposición, si es que se refleja en movilización. Y si es que eso se refleja en movilizar a gente cansada que no crea que el cambio constituyente les sea tan relevante.

-O si se moviliza cansada pero todavía molesta.

-Por eso, pues.

Piñera: “Probablemente trate de subirse al carro del sector triunfante”

-Visto así, con una crisis social, de empleo, de actividad económica tal vez devastadora, ¿cree que Piñera tiene chances de terminar bien o mejor su período? ¿Puede ser una oportunidad para él, o no cree posible que zafe? Su gente dice que se le viene encima una prueba “mucho más dura”.

-A primera vista, su aprobación tendería a volver a bajar. Pero con tanta elección más adelante, el gobierno pierde relevancia y la gente se concentra en otro tipo de discusión. Claro que eso lo hemos vivido sin una crisis como ésta. Por otro lado, dependiendo del resultado del plebiscito, lo que probablemente trate de hacer Piñera es subirse al carro y tratar de estar con el sector triunfante, llamar a la unidad… en fin. Hay distintas fórmulas para tratar de contener la desaprobación, pero contenerla; es eso no más.

-Esta vez, a diferencia de lo ocurrido post 18 de octubre, sí es una crisis mundial. ¿Qué margen de maniobra tiene el gobierno si lo juzgarán también por las muertes que ocurran por el virus?

-Tal cual. En la crisis social tú tenías un culpable interno. Llámale Piñera, o el modelo. Hoy el culpable de esta otra crisis, en lo sanitario, es externo. Y en lo económico, ahí vamos a ver quién es el culpable. Por eso incidirá si el gobierno es capaz, comunicacionalmente, de transmitir que está haciendo todo lo que puede. Eso podría llamarlo uno “buen manejo”: una suma de soluciones efectivas y comunicación eficiente.

-¿Qué le falta a Piñera para eso? Esta semana hemos visto que en vez de centrar todo en la voz del ministro Jaime Mañalich han convocado a más expertos y el Colegio Médico para compartir la puesta en escena.

- Toda la razón. Pero hay cosas que el gobierno no puede manejar. No puede manejar que la oposición no quede desarmada. La oposición va a seguir haciendo oposición. No le va a prestar ropa todo el tiempo. Lo que sí es cierto -y volvemos a la población cansada- es que con los políticos sin crédito, aquellos que solo vean siempre el vaso medio vacío no sé si sean tan bien vistos. La polémica en que estaban los alcaldes y la presidenta del Colegio Médico amainó porque no es el momento para la pelea. O los contendores se dieron cuenta, o algo pasó.

-Volviendo al Presidente, ¿qué posibilidades tiene de recuperarse en imagen, en apoyo?

-No es descabellado que vuelva a los niveles previos a octubre, en torno al 30%. De todos modos sigue siendo bajo. Sería un umbral razonable porque no es un gran número.

-Dijo que la oposición seguirá haciendo oposición. Eso entonces, ¿anula o no supuestos como que si la crisis social de octubre dejó sin agenda a La Moneda, el coronavirus dejó a la oposición sin agenda por esto de ponerse todos bajo la autoridad sanitaria?

-Es complejo. Hoy la agenda tiene mucha autonomía. Ya sea por el estallido social, la crisis sanitaria y la económica que viene, el tipo de demanda estará asociada a ingresos y desempleo. La oposición va a tener que jugar en esa cancha, al igual que el gobierno. Todos tendrán que buscar culpables, oposición y gobierno. Para poder reconstituir el tema del “apruebo”, la oposición puede usar como estrategia la movilización social, demandas sociales y tratar de vincularlas con la gran apuesta de antes de cambiar la Constitución. Pero no sé si eso electoralmente rendirá.

-Entonces, cree que el coronavirus congela por un tiempo la lucha constituyente entre ella gobierno y la oposición. Pero que no la sepulta.

-Esa es la figura. Churchill decía que en la guerra se muere una vez y en la política varias veces. No sepultas la política por una catástrofe que sepulta la vida momentáneamente. Al contrario. La política renace igual.

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