"How dare you?" Las pasiones y argumentos a favor y en contra de Greta, por Kaiser vs Girardi

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Le prendió fuego a las discusiones sin cuartel entre sus seguidores y críticos. Acá, uno de ellos dice que "sintió compasión por ella" y le cuestiona que genere "histeria" con su advertencia sobre la extinción masiva; el otro acusa que "hay pequeñeces y miseria humana de todos quienes critican el aporte que esta niña ha generado".


O se está a favor o en contra. Los cuatro minutos y veinticinco segundos que comenzaron con su "mi mensaje es que los estaremos vigilando" y cerraron con su "el cambio se avecina, les guste o no" siguen dejando una legión de comentarios más larga que la huella de carbono, con acalorados argumentos entre sus partidarios y detractores. Es una discusión que no tiene grises. ¿Por qué el "How dare you?" de Greta Thunberg ayer en la Cumbre de Acción Climática de las Naciones Unidas encendió tanto, tanto este debate? ¿Por qué algunos tercian con argumentos y otros con descalificaciones como "cabra chica" o "los adultos se volvieron oligofrénicos"?

"Es imposible no polarizar", dice uno de sus críticos, el abogado Axel Kaiser, si "ella trató a todos los líderes mundiales literalmente de traidores, ladrones de su infancia e inmaduros. Además los amenazó de que su generación no los iba a perdonar si no hacían lo que ella decía". Observa que "¿si Thunberg no tuvo infancia, que queda para esos millones de niños en Venezuela, Corea del Norte y los países de África y Asia que no tienen lo suficiente para comer? Hay algo en todo esto que está cruzando el límite de la sensatez. El medio ambiente es responsabilidad de todos y debemos tomarlo en serio, con acciones con cabeza fría y no ambientes hipercargados de emotividad".

Al otro lado del muro, el ambientalista senador PPD Guido Girardi argumenta que se ha polarizado porque "es un debate lleno de pequeñeces, egoísmos y narcicismos. Es importante que emerjan liderazgos como el de Greta, que apelan y cuestionan a los adultos, a los políticos, a los gobiernos, por su irresponsabilidad. Su voz es la de muchos anónimos que tienen la misma reflexión de Greta pero no tienen voz".

Y subraya que "hay pequeñeces y miseria humana de todos quienes critican el aporte que esta niña ha generado".

Blanco y negro. Kaiser dice que cuando vio y escuchó la intervención de la joven sueca  "sentí compasión por ella, porque es imposible que no se angustie si cree que el tema del cambio climático se trata de sus sentimientos y si está segura de que morirá en un evento de extinción masiva que está a la vuelta de la esquina", y que "habla con rabia, como si sintiera ganas de ver arder a aquellos que responsabiliza de su sufrimiento. Es triste ver a una mujer tan joven, con tanto potencial, así de enojada, deprimida, angustiada y casi sin esperanza, más aun cuando se tiene presente que ella misma ha dicho que antes de abrazar esta causa se sentía perdida".

Añade que "más triste es pensar que ese tipo de actitud frente a la vida pretende encarnar el espíritu de toda una generación".

A Girardi no le dio pena. Él piensa que todo el revuelo de algún modo "tiene que ver con la gravedad y urgencia del problema, la inconciencia de los seres humanos". Y dice comprarse al contado y en efectivo la tesis defendida por ella de que "estamos entrando en un proceso de extinción masiva". Tanto, que asegura que "de acuerdo a Naciones Unidas, ya estamos viviendo un proceso de extinción masiva". El senador también rescata que si caló tanto lo de ayer, es también porque "ella apela a la insensibilidad, al poder del dinero, de seguir insistiendo en un modelo de desarrollo que nos va a destruir. Qué bueno que sea una joven, una mujer".

Kaiser reivindica casi coma por coma el reclamo que posteó ayer en redes sociales, cuando acusó a "políticos chilenos oportunistas subiéndose a la histeria ambientalista y el culto a su mesías, GT. No ven el desastre en q puede terminar la creación de una nueva religión. Ciencia exige cabeza fría y discusión de altura para encontrar soluciones, no tácticas emocráticas". Hace ver que "debemos hacernos responsables del medio ambiente" y que no hay que ignorar el tema. En cuanto a la "histeria", no cede.

"Cuando Thunberg, entre lágrimas, acusaciones de traición, robo de infancia y descalificaciones, afirma que la especie humana está a punto de extinguirse, entramos en el plano de lo meramente emocional y desde ahí es fácil generar histeria", sostiene, y cita a nombres como "politóloga alemana Ulrike Ackermann, que afirma que el movimiento ambientalista se está convirtiendo en una religión, un dogma de fe que no admite una sola duda". Insiste en que -según esa autora- "que el tema ambiental es tan serio que debemos mantener la cabeza fría y la mente abierta", por lo que cree que "decir que el Apocalipsis está a la vuelta de la esquina, algo que ni la ONU ha afirmado en esos términos, difícilmente contribuye a eso".

"Alas de ángel" versus "cómplices pasivos"

Kaiser reitera que "no  trata de creer o no en el cambio climático, pues hay argumentos sólidos para creer en él, sino de una actitud impulsiva e intolerante que admite una sola verdad y que santifica a quienes se dicen portadores de esa verdad". Y que "muchos de sus seguidores dibujan a Greta con alas de ángel, como la virgen María, etc, todas cosas que nada tienen que ver con ciencia sino con actitud religiosa".

Nada que ver, sostiene el senador. Para él "acá no hay endiosamiento. Aquellos que están sentados en su oficina, sin hacer nada, al menos que tengan el respeto de no cuestionar a quien intenta hacer algo. Que los cómplices pasivos, al menos, tengan respeto". Y agrega que "quienes la critican son negacionistas encubiertos. Son como los que se declaran ateos a medias, ¿cómo se llaman? los agnósticos, los ateos cobardes".

El abogado no cree que Greta sea "una impostora" -como posteó ayer el partido español de ultraderecha VOX- porque "ella cree lo que dice". Pero Kaiser acusa que "no estamos en el plano de la racionalidad" si esto se toma como una cuestión de negacionistas versus resto del mundo. "Si tratamos de negacionistas a quienes expresen dudas sobre algún aspecto de un tema tan complejo como el clima, clausuramos el debate racional y científico, que consiste en dudar y reexaminar sistemáticamente cosas que se se dan por ciertas", critica y que al tratarlos "como herejías" y "como personas que deben ser condenadas y castigadas por no ajustarse a la verdad oficialmente aceptada", es algo "totalitario e incompatible con cualquier idea seria de progreso y democracia".

¿Es, acaso o además, un asunto de derechas versus izquierdas? "No, no creo", dice Girardi. Pero le da media vuelta a la polémica y sostiene que "la derecha no entiende que la crisis ambiental y el calentamiento global no es de izquierda vs derecha, pero es donde las visiones de derecha están mucho más cercanas al negacionismo que las de izquieda: Trump, Bolsonaro".

Y remata: "No conozco a ninguna persona que adhiera al pensamiento progresista que sea negacionista. La gente progresista confía en la ciencia, en la evidencia científica; no sé la derecha cree o no en la ciencia, pero para ellos la evidencia científica no es lo fundamental".

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