Karamanos, a tres días de convertirse en primera dama: “Con las luchas de los activismos por separado no se llega al poder”

En sus últimas actividades como encargada del Frente Feminista de Convergencia Social, Irina Karamanos participó de un conversatorio organizado por su partido, donde abordó la relación con el poder, su forma de hacer activismo y la experiencia durante la campaña. "Algo que hemos aprendido en la campaña en Chile ahora último es que ser espejismo del fascismo no sirve. No sirve contrarrestarlo con más odio y más violencia", aseveró.




A días de asumir como primera dama, Irina Karamanos participó durante el fin de semana del conversatorio organizado por el Frente de Diversidades y Disidencias Sexuales y de Géneros de Convergencia Social, “Resistencia Internacional LGBTI”. De forma telemática, compartió con la primera diputada trans de España, Carla Antonelli; el periodista argentino Lucas Fauno, entre otras personalidades locales, como la diputada electa por Comunes, Emilia Schneider.

Si bien la conversación se extendió por un poco más de dos horas, la futura directora sociocultural de La Moneda intervino solo al final, tras escuchar a los otros expositores. El diálogo rondó -principalmente- en cómo el activismo por la diversidad sexual se entrecruza con otros movimientos, como el de mujeres.

En la instancia, Karamanos aprovechó de explicar que frente a estas “luchas”, tiene una mirada interseccional, detallando que dentro de un activismo como el feminista también tienen cabida los movimientos LGTBIQ+ y sus demandas.

“Me convence la interseccionalidad, porque en política arrogarse un espacio cerrado es, en realidad, querer reemplazar un disciplinamiento por otro. Es también estar acostumbrados a luchar muy fuertemente por nuestros derechos en clave de política pública, pero las personas no somos etiquetas de la política pública que a veces nos acordamos de defender y después lo olvidamos. Entonces sí, puede haber activismos diversos, pero cuando pensemos en el poder, pienso en que hay que tener agendas complementarias y compartidas”, afirmó la también encargada del Frente Feminista de Convergencia Social.

La explicación de la futura autoridad designada concuerda con su argumento cuando a mediados de enero comunicó que finalmente aceptaría el cargo de primera dama para “reformularlo”, acción que le valió la crítica de algunos sectores dentro del movimiento feminista e incluso generó debate en la interna de Apruebo Dignidad.

“Me pongo a disposición de este proyecto para trabajar en beneficio de Chile y su diversidad, y esto haciéndolo desde un rol menos caritativo, pero sí más articulador y diplomático, para poder usar la tribuna para visibilizar grupos que han sido invisibilizados (...). Esta propuesta es muy desafiante, pero también hemos visto que lo más fácil hubiera sido no modificar nada”, dijo en ese entonces.

En el conversatorio, expresó que frente a movimientos como el de la diversidad sexual, se siente llamada a sumarse, pese a no identificarse como “disidencia”.

“Yo no soy parte de la comunidad LGTBI y no voy a dar ningún paso atrás en mi acción política a sumarme, lo digo porque hay una mezcla de miedo y de cuidado respecto de ser impostora. Impostar una lucha o tomarse de una bandera que no corresponde, que no se está autorizada a serlo. Esa esencialización de las identidades no contribuye a una perspectiva política interseccional”, argumentó.

Experiencia en campaña y relación con el poder

Más adelante, Karamanos explicó que durante la campaña que llevó a la presidencia a su pareja, Gabriel Boric, comprendió que la forma de enfrentarse a sus contendores -principalmente a José Antonio Kast- no debía ser a la ofensiva.

“Algo que hemos aprendido en la campaña en Chile ahora último es que ser espejismo del fascismo no sirve. No sirve contrarrestarlo con más odio y más violencia, sino que hay que seguir hablando de la vida, de qué vida queremos, del derecho a ser persona, y eso tiene que implicar a todos los activismos (...). Es de importancia para las izquierdas y el progresismo de transversalizar y trabajar por los derechos humanos de todas las personas”.

Así, también, reflexionó sobre la relación de los movimientos y la conquista del poder. “Si delegamos las luchas de los activismos por separado ya vemos lo que pasa: no se llega al poder. Y cuando se llega al poder, se avanza solo desde las voces más representativas y autorizadas”, afirmó.

Frente a otras vertientes del movimiento feminista que plantean “dividir” las demandas, la futura primera dama hizo un llamado: “Ojalá los feminismos y todos los activismos solo se hagan de la división para pelear por separado cuando es necesario, porque ese es el lenguaje del sistema, pero (que la división) no sea en la convicción, no en lo que motive, no en lo que nos lleve a luchar”.

Más allá de sus declaraciones durante el conversatorio, que tuvo lugar durante este fin de semana, Karamanos ha permanecido en un rol más secundario durante las actividades del futuro gobierno en torno al Día de la Mujer. De hecho, la futura primera dama no contó con agenda pública durante esta jornada, aunque se espera que participe en la tradicional marcha del 8M en el bloque de Apruebo Dignidad.

En vista de que el viernes ya asumirá su nuevo rol, dejará la dirección del Frente Feminista de Convergencia Social y en su lugar asumirá de forma interina la militante María Fernanda Canales.

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