La declaración judicial de Rodrigo Hinzpeter por envío de bomba: “(Fue) una mezcla de sensaciones, entre temor y alivio”

quinenco hinzpeter

El viernes la fiscalía formalizó a Francisco Solar por el ataque a la comisaría de Huechuraba, el paquete explosivo al exiministro del Interior Rodrigo Hinzpeter y la colocación de dos bombas en el edificio Tánica, en Vitacura. En esta última instancia también se le imputó participación a Mónica Caballero (32). Hinzpeter entregó su testimonio el 27 de julio de 2019, dos días después de que llegara la encomienda a su oficina en Quiñenco. El mayor Manuel Guzmán, a quien le explotó el artefacto, dijo que "escuchaba gritos de muchas personas (...) me decían que no me quedara dormido".




- Teniente Felipe Ramírez: ¿Cuál fue su impresión, al saber que una encomienda que llegó a su oficina, contenía elementos explosivos?

- Rodrigo Hinzpeter: Una mezcla de sensaciones, entre temor y alivio; temor por el envío de una bomba y alivio porque no explotó”.

Así termina la declaración que el ex ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter entregó en calidad de víctima el 27 de julio de 2019, dos días después de que llegara una encomienda-bomba a su oficina en el barrio El Golf, en Las Condes, la que no alcanzó a explotar solo por una conjugación de azares que ocurrieron esa jornada.

Por estos hechos, la Fiscalía Metropolitana Sur formalizó el pasado viernes a Francisco Solar Domínguez (41), levantándole cargos por homicidio frustrado y lesiones, en el marco de la Ley de Armas. A Solar se le imputó el ataque a la comisaría de Huechuraba, el paquete explosivo a Hinzpeter y la colocación de dos bombas en el edificio Tánica, en Vitacura, el 25 de febrero. En esta última instancia también se le imputó participación a Mónica Caballero (32).

“Soy gerente legal de la empresa Quiñenco S.A. desde abril del año 2014 a la fecha. Respecto a lo que usted me consulta, puedo señalar que el día jueves 25 de julio, a eso de las 8.30 aproximadamente, llegué a mi oficina y tuve varias reuniones, primero me reuní con don Patricio Jottar, que llego a mi oficina alrededor de las 9.45, posteriormente se incorporaron a esa misma reunión, otros dos ejecutivos de CCU, los señores Felipe Benavides y Antonio Cruz, inmediatamente después me reuní con el abogado externo Juan Domingo Acosta y posteriormente con el gerente general de CSAV, don Oscar Hasbún, reunión a la cual, se incorporó don Francisco Pérez, gerente general de Quiñenco”, dijo Hinzpeter en su declaración.

Indicó que eso terminó cerca de las 13.40, “momento en el cual, salí del edificio a almorzar con el señor Hasbún y bajamos los tres con el señor Pérez en el ascensor, quien se dirigió a una reunión al Banco Chile”.

Ahí fue cuando lo llamaron para avisarle lo que le había llegado. “Estando en el almuerzo y teniendo el teléfono en silencio, alrededor de las 14.30, advertí que me estaba llamado WhatsApp, Carolina García de La Huerta, gerente de comunicaciones de Quiñenco, quien me señaló que había recibido un llamado, que hasta donde recuerdo era del (entonces) subsecretario (del Interior) Rodrigo Ubilla, quien le advirtió que me habían tratado de ubicar infructuosamente y me informó que se habían enterado de que había sido enviado mediante Correos de Chile, un paquete que tenía una bomba y que contenía mi nombre”.

Según los antecedentes de la fiscalía, la bomba llegó a las 10.23 a las oficinas de Quiñenco y ahí estuvo gran parte de la mañana sin que nadie la abriera. Y el enviado artefacto a la comisaría de Huechuraba llegó a las 12.44 de ese día, donde lo abrieron casi al momento en que la recibieron. Ahí la bomba estalló y la policía acudió rápidamente a las oficinas de Correos de Chile a investigar si es que la misma persona que dejó esta encomienda, había mandado más a otras direcciones. Así fue cómo detectaron el envío a Quiñenco y por eso Ubilla alcanzó a advertirle a Hinzpeter.

“Al cortar, advertí que tenía llamadas perdidas del Subsecretario Ubilla, a quien llamé y me reitero lo mismo, añadiéndome que el Gope ya estaba camino al edificio. Pagué inmediatamente la cuenta, me vine caminando hacia mi oficina y al llegar me encontré al Gope trabajando en la detección de este artefacto explosivo”, declaró.

Luego de eso, señaló que se mantuvo abajo en la vereda y que el fiscal Héctor Barros y el comisario de la unidad, le informaron que había un paquete en su oficina y que el Gope estaba trabajando para retirarlo con todos los resguardos de su especialidad.

De acuerdo a su declaración, en la mañana “en algún momento de las reuniones relatadas, salí al baño y pude advertir la presencia de la caja, que posteriormente he sabido, se trataba de aquella que contenía la bomba, la cual estuve tentado de abrir, pero por alguna razón me distraje y no lo hice”.

Indicó que antes del 25 de julio, “nunca recibí alguna amenaza por ningún medio y tampoco tengo información alguna, de aquellos que pudieran haber enviado esta caja”.

“Terminé en el suelo al otro lado del escritorio”

El 6 de septiembre declaró el mayor Manuel Guzmán, quien abrió la encomienda en la Comisaría de Huechuraba y terminó con diversas lesiones. “Soy oficial de Carabineros desde 1994. Actualmente mantengo grado de mayor y desde diciembre de 2015 me encuentro destinado a la Comisaría de Carabineros de Huechuraba (...) estoy a cargo de la labor administrativa operativa”.

“Al recibirla, tomé el paquete que venía envuelto en un cartón tipo corrugado de embalaje. Lo muevo y leo la etiqueta de correos que mantenía adosada, la cual indicaba en el rubro de destinatario mi nombre, mi grado, la unidad donde me desempeño, la dirección y el teléfono fijo de esta. En el rubro remitente, salía el nombre de una mujer, a quien no conocía y en la dirección, figuraba un domicilio en la comuna de El Bosque, no recuerdo con exactitud y en el detalle del contenido decía ‘galvano'”, dijo Guzmán.

Declaró que le llamó la atención que se tratara de un galvano. Por eso, señaló que le dijo al cabo José Aguayo Montiel, “que se mantenía a mi costado izquierdo ‘un galvano’ y el me señala ‘Ud. trabajó en la 100 Comisaría de La Cisterna’ y yo le dije ‘sí, pero El Bosque queda al sur de La Cisterna'”.

Indicó que después “saqué el embalaje de cartón, percatándome que era una caja de madera color caoba del tipo de vino, la puse encima de mi escritorio principal de manera horizontal al escritorio, con su eje más largo hacia mi persona, le saco el pasador y al abrirla me percató inmediatamente de unos cables y un tubo metálico, sintiendo un ruido como si encendieran un fósforo, veo una chispa de la cual salía humo blanco, por lo cual me lancé rápidamente hacia la izquierda, sintiendo una fuerte explosión, una onda expansiva, múltiples quebraduras de vidrio y fragmentos de elementos que impactaban en las paredes y techo de mi oficina, y terminé en el suelo al otro lado del escritorio”.

Detalló que “apenas ocurrió la explosión escuché que Aguayo se quejaba, el que se encontraba al costado izquierdo en el suelo. Como pude, me arrastré por el suelo hasta la puerta de acceso de mi oficina, donde me auxilió el suboficial mayor Hugo Chamorro Pinto, quien me tomó desde mi cinturón y me sacó hacia el pasillo. En ese lugar, junto a otras dos personas más, que luego con el pasar del tiempo me enteré que se trataba de la CPR Ignacia Pastene Reyes y el cabo 2° Roberto Chávez Martínez, me llevaron hasta el ingreso del casino del personal de la unidad. En esos momentos había descontrol, escuchaba gritos de muchas personas, y solicitaban ambulancia y personas que me decían que no me quedara dormido”.

Dijo que quedó con doble fractura nasal, trauma ocular derecho y doble fractura en la mano derecha.

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