La nueva Constitución se mira y se toca: actual Congreso tendría ventana para hacer ajustes a futura Carta Fundamental

La sala del Senado.

Normas transitorias propuestas por la izquierda, la derecha y convencionales ligados a la ex-Concertación coinciden en darle un margen de acción al actual Parlamento. El tema, no obstante, genera un dilema, pues sectores de la Convención temen que el Congreso revierta cambios sustanciales y reponga, por ejemplo, el mismo Senado. Por otro lado, grupos afines al gobierno creen que tampoco sería democrático poner un “candado” para generar una “Constitución pétrea”.




Pese al traspié que significó haber sido presentada fuera de plazo, la iniciativa de norma transitoria -que firmaban convencionales del PS, el PC, el Frente Amplio e Independientes No Neutrales- añadía un condimento nuevo al debate de la Convención Constitucional.

La fallida propuesta -que en todo caso podría reponerse a través de indicaciones en las siguientes fases de discusión-, no solo ratificaba la voluntad de esos colectivos de izquierda de mantener al actual Congreso hasta marzo de 2026, además abría una ventana para que los senadores y diputados en ejercicio pudiesen hacer ajustes a una nueva Constitución, en caso de que sea aprobada en el plebiscito de salida, que se realizará el 4 de septiembre.

“La legislatura en curso al momento de la entrada en vigencia de esta Constitución (es decir, el actual Congreso) seguirá rigiendo por la regulación vigente”, decía el texto que no alcanzó a ser ingresado.

La propuesta agregaba, en todo caso, que los quórums de leyes se atendrían a las normas de la nueva Carta Fundamental (es decir, mayoría de los legisladores presentes), salvo las reformas constitucionales que eventualmente mantendrían los pisos de votos exigidos por la antigua Constitución.

Si bien la redacción, según algunos convencionales, resultaba algo confusa y poco precisa, en el fondo habilitaba al actual Parlamento a hacer ajustes a la eventual nueva Carta Magna.

De hecho, según admiten algunos constituyentes que fueron parte de las negociaciones, ese tema fue uno de los factores que habría demorado la presentación a tiempo de la iniciativa (suscrita por ahora solo por socialistas, comunistas y frenteamplistas, entre otros), ya que las representantes de Movimientos Sociales Constituyentes (MSC) y de escaños reservados, que originalmente iban a firmar esa propuesta, se resistían a darle espacio al actual Congreso para intervenir en el nuevo texto constitucional.

Si bien las normas transitorias de la Constitución, tienen como objetivo hacer una transición gradual del antiguo sistema político al nuevo modelo (donde dejaría de existir, por ejemplo, el Senado), el margen de acción que podría darse hasta el 2026 al actual Congreso, tendría un valor estratégico, pues los parlamentarios en ejercicio podrían corregir e, incluso, revertir lo que aprobó la Convención.

No obstante, la idea de habilitar al actual Parlamento, con una suerte de poder constituyente derivado, tiene simpatías en otros sectores. De hecho, convencionales de derecha (RN, UDI y Evópoli) y del Colectivo del Apruebo (ex Concertación) también dejaron abierta esa puerta en su iniciativa de norma transitoria (que sí fue ingresada dentro del plazo que vencía a las 23:59 hrs. del domingo). “La reforma constitucional (que pueda realizar el actual Congreso, vigente hasta el 2026) se tramitará en conformidad a las reglas de procedimiento del capítulo XV (de la actual Constitución) y requerirá para su aprobación el voto conforme de las cuatro séptimas partes de los diputados y senadores en ejercicio”, puntualizaba la propuesta de la derecha y de ex-concertacionistas que, incluso, rebajaba el quórum, ya que actualmente los cambios a la Carta Fundamental requieren un piso mayor de tres quintos y dos tercios de los parlamentarios.

El convencional socialista Andrés Cruz, quien adhirió a la iniciativa de los colectivos de izquierda, explica que por ahora es solo una propuesta que será sometida a discusión en la Comisión de Normas Transitorias y en el pleno, donde también podrían proponerse algunas modificaciones. En todo caso, agrega que “veo muy pocas posibilidades políticas de reducir los términos de funcionamiento del actual Congreso (hasta 2026)”. Añade que muchos van a estar por mantener el mandato de los legisladores al menos por ese período con sus respectivas atribuciones.

Consultado si existe la posibilidad de que el Congreso pueda modificar completamente la nueva Carta Fundamental, Cruz dice que “está dentro de las posibilidades que constituye vivir en una democracia. Si los órganos de representación soberana toman esa iniciativa, habrá que asumirla”.

Christian Viera, constituyente del Frente Amplio, sugiere que al actual Congreso se le hagan extensivas las nuevas reglas de reforma constitucional, acordadas en la Comisión de Sistemas de Justicia, que considera una aprobación de cuatro séptimos con un plebiscito ratificatorio cuando se trate de temáticas estratégicas (como el régimen político, el diseño del Poder Legislativo y los derechos y deberes), salvo que esa norma alcance un quórum de dos tercios. “¿Puede este Congreso realizar modificaciones a la futura nueva Constitución? Sí, en la medida que exista ley que regule el procedimiento de reforma de Constitución, porque se requerirá una ley para regular el plebiscito obligatorio. Mientras no exista esa ley, no puede realizar modificaciones. Entonces es un fuerte incentivo para que el Congreso Nacional le dé prioridad”, comenta Viera.

El tema, no obstante, genera un dilema, pues en algunos sectores de la Convención existe desconfianza con el actual Congreso y temen que si quedase habilitado para tocar la nueva Constitución podría, incluso, deshacer algunos cambios sustanciales y reponer, por ejemplo, el mismo Senado.

Por otro lado, en algunos sectores de izquierda afines al gobierno, creen que tampoco sería democrático poner un “candado” para generar una “Constitución pétrea”, según la jerga jurídica, ya que se caería en el mismo vicio que se le critica a la Carta Fundamental de 1980, creada en dictadura. Incluso, otros dirigentes frenteamplistas complementan que dar ese margen de acción al actual Congreso permite subsanar los reparos de personeros socialistas, PPD y DC, que aún no se convencen de votar Apruebo, ya que se genera un plazo hasta 2026 para corregir el texto constitucional.

La convencional del Frente Amplio, Constanza Schöhautt, cree que se debe buscar un punto intermedio y dice que esa materia será parte de la discusión en la Comisión de Normas Transitorias. “Es importante equilibrar que el actual Congreso no pueda traicionar la voluntad constituyente, modificando aspectos que le influyen directamente, pero al mismo tiempo no dejar amarrado al Congreso para que no pueda hacer modificaciones que faciliten la implementación de la nueva Constitución”.

La constituyente mapuche Rosa Catrileo dice que por ahora solo se trata de propuestas generales y que el detalle está pendiente. “Movimientos Sociales y nosotros los escaños reservados estamos por apoyar un período en que no se pueda modificar la Constitución por el actual Parlamento hasta se configure el Poder Legislativo que estamos proponiendo. Pero es algo que se puede discutir, no nos cerramos a que se puedan identificar ciertos aspectos que se puedan modificar o bien ajustar cuestiones procedimentales”.

En ese sentido, Catrileo admite que su gran temor es que se pueda cambiar el “espíritu” de lo que resolvió la Convención.

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