Las larguísimas papeletas de votación que pueden enredar el desenlace de los comicios de abril (y cómo el Servel busca resolverlo)

Foto Richard Ulloa / La Tercera

Con más de 20 mil candidaturas que competirán por 2.768 cargos, en algunas comunas y distritos sus electores se las verán con cédulas con más de 70, 90 y 100 nombres cada una. En el Servel tienen que confeccionarlas de tal forma que en cada una entren todos los postulantes. Consecuencias: votos con muchos dobleces, urnas que tal vez deban ser adaptadas, más mesas descuadradas y un escrutinio más, más lento que lo usual.




Digamos que usted vota, por ejemplo, en Providencia. Esto es lo que le va a pasar en unos dos meses más, ese domingo 11 de abril, cuando llegue a su mesa de votación. Le van a entregar cuatro cédulas. La de alcaldes vendrá impresa con dos nombres; la de gobernadores, con seis; constituyentes 69; concejales, 76. Esa está “fácil”. Si le toca en Pudahuel, tendrá 6 opciones para alcalde; 59 para constituyentes y 103 para concejales. En Maipú, 59 candidaturas a la convención y 95 a concejales; en La Florida, 69 y 94, respectivamente ¿Valparaíso? 77 y 98. Y así.

Según el caso, cuando se encierre en la cámara secreta tendrá que vérselas con 170 ó más nombres entre todos los votos, elegir, marcar y vaya a saber cómo se las ingenia para plegarlos cuántas veces antes de ponerles el sello y depositarlos en la estrecha ranura de la urna. Hay zonas con más o menos inscritos; Las Condes es una de las más “livianas” (44 a a constituyentes y 67 a concejales). Si quiere sacar cuentas es cosa de que revise las nóminas de las candidaturas hasta ahora aceptadas por el Servicio Electoral y cuente uno por uno en los PDFs publicados.

Los que están hasta ahora, porque para listas y cantidades definitivas hay que esperar que el Tribunal Calificador de Elecciones termine de resolver las reclamaciones de postulantes rechazados y los litigios cruzados, fase que podría concluir mañana viernes.

Recién entonces, con los datos definitivos, el Servel podrá terminar de resolver el literal rompecabezas que entraña -esto es solo el principio- diagramar y fabricar las papeletas de votación más complicadas que les haya tocado. Es cierto que en alguna elección anterior ha habido uno que otro distrito o comuna con muchas candidaturas, pero en el servicio son claros: nunca antes les ha tocado en un mismo día tanto comicio junto y tanto postulante. Cuando cerraron los plazos, se reportaron más de 20 mil inscritos para competir por 2.768 cargos.

En el organismo le han dado vueltas cómo resolverlo, pero no hay espacio para ponerse demasiado creativos porque la Ley 18.700, Orgánica Constitucional de Votaciones Populares y Escrutinios norma prácticamente todos los detalles: el color negro de la tinta con que deben imprimirse, que “en el caso de votaciones simultáneas, las cédulas serán de papel de diferentes colores” (Artículo 23), y que todas las candidaturas que compiten en un mismo territorio electoral deben entrar como sea en el mismo voto.

“El Servicio Electoral las confeccionará con las dimensiones que fije para cada elección, de acuerdo con el número de candidatos o cuestiones sometidas a plebiscito, impresas en forma claramente legible y en papel no transparente, que llevará la identificación de ese Servicio y la indicación de sus pliegues”, dice el mismo artículo.

El peso de resolver cómo serán los votos recae en la división de Procesos Electorales, una de las dos que dependen de la Subdirección de Registro, Inscripciones y Actos Electorales, al mando de Elizabeth Cabrera. Serán alrededor de 800 plantillas distintas para las cédulas. En el Servel todo esto ha llevado a reforzar su personal (la población laboral total bordea las 400 almas) y no es muy buena idea preguntarle a alguien cuándo se tomará vacaciones este verano. Pero esto no termina con si las papeletas serán este año más grandes para que el electorado -además de lápiz pasta, carné, mascarilla puesta y alcohol gel- no tenga que llevar una lupa a a los locales de votación.

Hay otras implicancias prácticas que impactarán, creen en el servicio, en el devenir del 11 de abril. Esto es lo que explican allá, paso a paso.

Cédulas tamaño XXL demorarán el trámite del sufragio, que ya es más lento que lo normal bajo las normas de aforo limitado. Después viene la parte de explicarle bien a los votantes cómo doblar cada cédula. Luego de un paso por la cámara secreta que también puede que tome más tiempo, viene el plegado de las papeletas en muchos dobleces. En el Servel hasta sacan la cuenta que tal vez se deban adaptar las urnas para que las ranuras sean más anchas y no traben el paso siguiente: depositar su sufragio.

Todo esto impactará en el escrutinio y eso preocupa más, aunque no quiere decir que la integridad del proceso esté en juego, aseveran en el organismo. Dan casi por hecho de que todo será más lento y no solo por todo lo ya descrito. Creen que esta vez habrá muchas más mesas descuadradas, que es lo que pasa cuando no coinciden las actas de una mesa con los votos; es un error humano que en parte depende de si hay o no vocales fogueados, pero con tanta cédula tipo sábana no se hacen muchas esperanzas de lo contrario.

De momento la idea es que esa tarde se cuenten primero los votos de la elección a la convención constitucional por razones obvias. Esperan tener cerrado ese escrutinio -todavía queda tiempo para cranear soluciones- cerca de las 21 horas. Después se contarán los votos de las otras tres elecciones que se juegan ese día, que puede que sea notoriamente más largo.

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