Milagro o ciencia: Cómo pudo salvarse Grosjean de su brutal accidente y 28 segundos bajo el fuego

La impactante imagen del auto en llamas y de la desesperada salvación de Romain Grosjean. Foto: Reuters.

El piloto de Fórmula Uno logró salir casi ileso de un choque mortal en cualquier otra circunstancia. El francés agradeció la existencia del halo de seguridad, del cual antiguamente fue su detractor, la célula de seguridad y las características de su traje.




Las imágenes hacían presagiar lo peor. El auto del francés Romain Grosjean se salió de la pista tras un contacto con el Alpha Tauri de Daniil Kvyat y se estrelló contra la barrera de contención del circuito de Sakhir en la primera vuelta del Gran Premio de Bahrein de la Fórmula Uno. El auto se partió en dos y se incendió. Sin embargo, 28 segundos después el piloto del equipo Haas salió del habitáculo por sus propios medios y con quemaduras leves en tobillos y manos. De inmediato, surgió la interrogante de cómo lo hizo para quedar prácticamente ileso.

La actuación del halo de seguridad fue determinante. Sin embargo, el dispositivo enfrentó cuestionamientos en el pasado de los mismos pilotos, como el propio Grosjean, quien hoy agradece la introducción de este arco de titanio que funciona como un sistema de protección para el habitáculo, que evita que los pilotos se golpeen con escombros o neumáticos desprendidos de otros coches y así evitar un decapitamiento. Pesa cerca de 10 kilos, tiene forma de T curva y está compuesto por tres barras de titanio, que se instalan en la parte frontal de la cabina. Se introdujo como elemento obligatorio en 2018, tres años después de la muerte de Jules Bianchi en Japón tras estrechar su cabeza con una grúa que estaba retirando otro vehículo averiado.

“Hace unos años no estaba a favor del halo, pero es lo mejor que hemos introducido en la F1. Sin él hoy no podría hablar con ustedes. Gracias a todo el personal médico, tanto en la pista como en el hospital”, manifestó Grosjean, mientras se recupera.

“Los dispositivos funcionaron. El halo mostró su eficiencia y se validó, al igual que la célula de supervicencia. Sin halo habríamos tenido una fatalidad. Además, se probó con éxito el nivel de resistencia de la célula de sobrevivencia”, señala el expiloto Alejandro Schmauk, quien también afirma que parte importante de la gravedad del accidente tiene que ver con el circuito. “El guardrail estaba sin barrera de protección de neumáticos, que hubiesen permitido amortiguar el impacto”, sostiene.

De todos modos, también se pone en el lugar de los organizadores. “Era una situación compleja de predecir. Nadie en su análisis pensó en que podía ocurrir ahí. En condiciones normales, no hubiese ocurrido, ya que en el 99% de los casos no se da. Es poco común que uno de los autos salga en forma perpendicular”, agrega. Y explica en ese sentido que “siempre se trata de cubrir donde hay más probabilidades que ocurra un accidente”.

Igualmente, Schmauk se muestra preocupado por la gravedad del accidente. “Lo que habría preguntarse es por qué se prendió fuego. Podría tener que ver con la batería y no con la bencina, ya que son autos híbridos”, plantea, para finalmente destacar que “si bien hay un importante avance de la tecnología para preservar la seguridad, también hay una dosis de milagro. Si hubiese quedado inconsciente, el rescate habría llegado tarde y la realidad sería distinta”.

Ross Brawn, director deportivo de la Fórmula Uno, confirmó que tanto ellos, como la Federación Internacional de Automovilismo, comenzaron una investigación en la que también trabajarán de manera estrecha el propio Romain Grosjean y el equipo Haas F1, sobre lo que sucedió.

“Es impactante para todos en Fórmula Uno ver un accidente tan severo. No estamos acostumbrados a eso, ni al incendio que hubo. Pero estoy seguro de que vamos a desarrollar una investigación a fondo para entender qué podemos aprender de lo que ocurrió. Porque es evidente que lo que no queremos ver es una barrera partiéndose como lo hizo”, expesó el ingeniero al respecto, para luego añadir: “Creo que hoy podríamos estar viendo una situación diferente si no tuviéramos el halo. Y para mí eso es lo que más valor tiene, logró mantener la barrera separada cuando el coche la atravesó. Estoy seguro de que haremos una investigación profunda para comprender qué podemos aprender de ello. Porque el fuego es preocupante y ver una barrera dividida así claramente no es lo que queremos ver”.

El auto de Grosjean pesaba 746 kilos y el impacto se produjo a 221 kilómetros por hora, por lo que se estima una fuerza de impacto superior a 50G, semejantes cifras significaron todo una prueba para el sistema de seguridad. Por ejemplo, la célula de supervivencia, que consta de estructuras deformables de protección que ayudan a absorber la energía de un accidente. Sus flancos están protegidos por capas de carbono y zylon, un material que se utiliza para los chalecos antibalas y sirve para evitar que ingresen virutas o esquirlas de fibra de carbono.

Por otro lado, los trajes antiflamables han ido evolucionando, lo que permite mayor comodidad y seguridad a la hora de enfrentar una situación tan extrema como la que vivió Grosjean. “Si hace 20 años, los trajes pesaban entre 1,8 y dos kilos, hoy no pesan más de 300 gramos”, destaca Schmauk sobre este avance.

El piloto francés, en tanto, agradece por esta nueva oportunidad y ya se alista para ser dado de alta mañana, mientras el mundo se sigue debatiendo si fue un milagro, una obra de la ciencia o las dos cosas lo que permitió que sobreviviera sin mayores inconvenientes.

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