Región Metropolitana: la última zona del país donde se controlaría el virus tras lograr la “inmunidad” de rebaño

Aerial view in of vehicles at the Estacion Central commune in Santiago, on June 10, 2021. - Chilean authorities imposed Thursday a new total lockdown in the Santiago metropolitan region due to an increase in coronavirus cases although a 57% of the target population is already vaccinated. (Photo by JAVIER TORRES / AFP)

Magallanes se ha posicionado como un ejemplo en el país, con más del 80% de su población objetivo inoculada con dos dosis. Pero el contraste es la capital, donde hay una mayor densidad poblacional, más movilidad, hacinamiento y otros determinantes sociales, económicos y de salud, que han ralentizado el avance del plan y hacen más complejo lograr umbrales de seguridad con la vacuna.




Con el 90% de su población objetivo vacunada con al menos una dosis de la vacuna contra el Covid-19, y el 82% con el esquema completo, la Región de Magallanes ya alcanzó una cobertura de seguridad que ha significado una brusca caída en los contagios: ayer reportó apenas 15 casos y el día anterior, 13. Los casos activos, acorde al último Informe Epidemiológico del Minsal, son apenas 235, con una tasa de contagiantes de 131,8 casos cada 100 mil habitantes, la más baja a nivel país.

A inicios de esta semana, una delegación de autoridades de gobierno y del Minsal viajaron a la zona para destacar estos avances. “Estamos viendo una situación muy positiva en la región: una disminución de los números, una buena positividad, el avance en el proceso de vacunación. Esta es la primera región que ha alcanzado el 80% de primeras y segundas dosis, también lleva un importante porcentaje de vacunación de los jóvenes, que ese es un gran desafío, lleva más del 80% de los jóvenes de 18 a 23 años vacunados”, detalló la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza.

Así, y si bien Magallanes se ha convertido en una de las esperanzas del proceso de vacunación, en el otro extremo está la Región Metropolitana, donde solo el 60,8% de la población objetivo tiene el esquema completo, aunque se está cerca de alcanzar el 80% con primera dosis (76,7%). Pero la capital ostenta una serie de situaciones que complejizan alcanzar la inmunidad y lograr la rápida caída de los contagios que ya da cuenta Magallanes: mayor densidad poblacional, la presencia del aeropuerto, más hacinamiento, poblaciones de migrantes que no están accediendo a la vacuna y alta movilidad son algunos de los factores.

Determinantes sociales

El infectólogo de Clínica U. de los Andes y decano de Medicina en la U. San Sebastián, Carlos Pérez, describe que “teniendo presente que la Región Metropolitana concentra el 50% o 60% de la población chilena, es más difícil implementar y ejecutar un programa de vacunación de esta magnitud, considerando la dispersión de la capital, de recursos, de la ubicación de los vacunatorios y de la disponibilidad que tiene la persona para acudir a vacunarse. Es un tema netamente administrativo comparado con regiones más pequeñas, acotadas. Sin embargo, es algo que podemos lograr de todas formas, asegurando poner más lugares a disposición para que eso ocurra prontamente”.

La miembro del Consejo Asesor Covid-19 María Teresa Valenzuela coincide y hace un llamado a que quienes aún están rezagados, independiente de su condición migratoria, que concurran a vacunarse. “Lo que nos juega en contra es la densidad poblacional, la superficie total de la RM en relación a su población es más alta que en regiones pequeñas como Magallanes. También tenemos una gran diversidad poblacional, donde seis servicios de salud dan atención a esta población, con determinantes sociales de la salud que juegan en contra. Por ejemplo, en la parte suroriente, poniente, también es un factor que juega en contra, existe mayor hacinamiento, mayor posibilidad que la gente salga a trabajar en el día a día para no perder el sustento. Lo importante es hacer un llamado a todas las personas, chilenos, migrantes sobre todo, que muchas veces no están regularizados, que no teman. El sistema de salud no va a ser una limitante para vacunarse”.

La médica broncopulmonar y exsubsecretaria de Salud Lidia Amarales explica que la vacunación en Magallanes ya alcanzó el nivel de cobertura requerida para contar con inmunidad rebaño. “Estamos muy optimistas. Por ejemplo, el 7 de mayo, cuando la vacunación con primera dosis llegaba al 60%, teníamos 900 casos activos. Actualmente, con una cobertura de 89,57% en primera dosis, los casos activos son 176. Se trata de una curva que ha ido en disminución de forma proporcional con el aumento de la vacunación”, explica la salubrista.

Amarales, eso sí, destaca que las condiciones locales son especiales: una población cautiva, en condición casi de isla. Eso, pese a que tienen en contra una temperatura más baja y mayor contaminación intradomiciliaria.

“Las determinantes sociales son más complejas en la Región Metropolitana, que tiene una mayor pobreza, hacinamiento y movilidad, asociada, además, a la necesidad de las personas por buscar el sustento y a la demora en las ayudas económicas”, explica.

Frente a ello, Amarales propone hacer una estrategia de diagnóstico y georreferenciación para determinar dónde se encuentran los grupos rezagados y las personas que, por distintos motivos, no han accedido a la vacunación, para acercar las dosis a ellos, ya sea a sus barrios o a sus fuentes laborales, mediante la atención primaria u operativos móviles. Asimismo, recomienda generar una campaña diseñada, específicamente, para los grupos donde se focalicen los retrasos.

Mientras la meta se mantiene pendiente en la Región Metropolitana, Pérez explica que hay que tomar con cautela la llegada de la variante delta. Y que se deben mantener las medidas no farmacológicas, como el uso de mascarillas. “La variante P.1 llegó cuando las fronteras estaban abiertas, sin un monitoreo tan estricto como ahora. Sin duda, hay que mantener ese protocolo, de aislamiento de los casos detectados con variantes, y cuando se identifique un caso, que cumplan su cuarentena. Mientras tanto va a ir surgiendo información de la cobertura de vacunas para esta variante, como Pfizer, AstraZeneca. Para CoronaVac aún no tenemos información, pero esperamos tenerla prontamente para una eventual tercera dosis o un booster con otro tipo de vacunas”, señala el infectólogo.

Primeros efectos de la vacunación

El epidemiólogo Gabriel Cavada advierte que si bien costará “logísticamente más llegar a las metas de vacunación”, a mediados de julio deberían verse en la capital los primeros efectos del primer objetivo sanitario: reducir la enfermedad grave.

“Lo que no se ha dicho claramente es cuál es el objetivo sanitario, y aquí tenemos dos: primero, es detener la gravedad, disminuir la gravedad de la enfermedad, de modo tal que se desestrese el sistema hospitalario y detener las muertes. Si ese es el primer objetivo, las vacunas que tenemos disponibles van a cumplirlo. Ahora, cubierta esa parte, la pregunta es qué debo hacer ahora para extinguir la epidemia, entonces ahora viene la parte B, que es paremos los contagios y vale la pena preguntarse si es necesario un refuerzo de vacunación en septiembre, como ya se discute”, explica Cavada.

Con todo, con las dosis disponibles, a nivel nacional podría llegarse a una “endemia” baja de casos. “Yo habría esperado el primer efecto de la vacuna durante este mes, pero tuvimos un rebrote del peak en mayo, tras las reaperturas. Sin embargo, si durante la endemia del año pasado -octubre y noviembre- teníamos cerca de 1.000 a 1.500 casos diarios, y si la vacuna tiene una eficacia de un 60% para prevenir contagios, la endemia de este año debería ser del orden de los 400 a 1.000 casos diarios”.

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