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Una isla on fire: las secuelas del violento martes en Rapa Nui

Ayer la isla perdió su tribunal, su notaría y hasta su conservador de bienes raíces cuando una turba los incendió intentando linchar a un detenido por homicidio, el primero que ocurre allá en 7 ó 19 años, según a quién se le pregunte. El histórico alcalde, Pedro Edmunds, está emparentado con la víctima, con el victimario y con quienes querían hacer justicia a su manera.


No ocurría un homicidio en Rapa Nui desde el año 2012. O más atrás, desde el 2000. La primera fecha es según la Subsecretaría de Prevención del Delito, citando a las polícias. La segunda es la que precisa al fono (“fue un femicidio”, dice), a casi 3.760 kilómetros de distancia, el alcalde Pedro Pablo Edmunds Paoa, quien amaneció con sus dominios temblorosos. Resumiendo: ayer un sujeto de 51 años ultimó -a mazazos y sablazos- a otro de 34 que intentaba ajustar cuentas con él. Luego, el homicida fue casi linchado por una turba que, en su ira, terminó incendiando el único Juzgado de Letras y Garantía, la única notaría y el único conservador de bienes raíces que hay allá. Con escrituras públicas y todo.

Edmunds, la máxima autoridad de la ínsula, tiene vínculos de sangre con la víctima, con el victimario, y con buena parte de las furiosas y los furiosos que ayer quisieron hacer justicia con sus manos. “Claro, estoy emparentado con la víctima, es mi sobrino. Con el victimario también estoy emparentado, pero hace laaargas generaciones, como unas seis. Estamos todos emparentados en esta isla; no se olvide que descendemos de 34 mujeres, desde 1865”, explica.

Los dos protagonistas son el agresor, Juan Alberto Nahoe Hereveri (51), conocido como “El Pakistán”, y el occiso, Luis Alberto Araki Paoa (34).

La sangre corrió ayer, cuenta el edil, a raíz de otro hecho violento acaecido hace cerca de una semana: “Un niño de doce años estaba arreando sus vacas y este criminal lo agredió a golpes, a palos y lo acuchilló. El niño logró sobrevivir, saltó a su caballo y se arrancó. Eso llegó a oídos de la familia y de su tío, que terminó siendo víctima de este asesino”.

Como además de parientes algo de cierto hay en que todos se conocen en la isla, Edmunds relata que conoce el historial del victimario. Cuenta que “le dicen ‘El Pakistán’, que de pakistaní no tiene nada. Es un criminal que fue criado en barrios marginales de Santiago por su mamá, cuando ésta emigró de la isla a fines de los años ’60. Entonces, él viene con esa costumbre de amenazar con cuchilla o con pistola. Llega a la isla con esa actitud violenta”.

Luego, sigue, “se emparejó y casó con una española de muchos recursos; se convirtió en un animal violento y con plata”.

A sablazos

Pues bien -siempre según la narración del alcalde-, el niño de 12 años resultó ser sobrino de Araki Paoa, la víctima. “Su tío fue a la casa de este asesino, y éste, sin mediar asunto, lo golpeó con un mazo en la nuca. Cayó al piso, y el otro se aprovechó y le metió cuatro sablazos y lo mató”, asegura Edmunds.

Al agresor lo alcanzó la turba cuando lo llevaban al control de detención, por eso terminaron incendiando la construcción que albergaba el tribunal, la notaría, el conservador y todo lo que se perdió. O como dice el alcalde, “cuando se empezó a incendiar el juzgado apretaron cueva el juez, la polícia y el asesino, y es cuando la turba lo agarra arrancando, se lo arrebata a Carabineros, y ahí le dan la contumelia”.

“La isla perdió su historia, su respeto y su buen nombre”, reflexiona.

Una de las versiones que circulaba esta mañana es que todo esto se pudo haber evitado, que la PDI habría advertido que era muy peligroso hacer la audiencia en esas condiciones. Pero que no les hicieron caso, y que al final -después del ataque y el incendio- se hizo cerca de las 20 horas en los cuarteles de esa policía, lejos de allí.

“No sé si sea exactamente así”, dice el edil. Pero agrega que “el fiscal que tiene que ver con eso no tomó las precauciones, viendo él mismo que había una cantidad de personas que esperaban al detenido. No nos consultó a nosotros ni tampoco hizo nada. Él sabía que había una protesta afuera y no fue precavido en tomar medidas de seguridad, en vez de haber hecho la audiencia en el cuartel de la PDI, donde finalmente se hizo más tarde”.

“La isla es una cárcel”

Nahoe Hereveri salvó la vida pero sigue en riesgo, así que hoy se lo traen a Santiago en un avión particular arrendado por la Intendencia de Valparaíso a Aerocardal. Además de razones médicas, en la isla hay -por supuesto- una sola cárcel, que ha ganado fama como “la cárcel feliz”, rodeada de la imagen de que poco menos que se trata de un penal hippie, donde se sale y se entra cuando quiere.

En Gendarmería dicen que no es así. Que el Complejo Penitenciario Rapa Nui (así se llama) “tiene celdas y funciona el mismo régimen interno como en todas las unidades penales del país”.  Agregan que ahí están recluidos “cuatro internos, condenados”.

El alcalde añade: “Hay una cárcel, es como las reglas mandan. Pero no te olvides que la isla en sí es una cárcel. ¿Dónde vas a ir? Si nadas, te comen los tiburones”.

-Dado que todos son parientes, ¿usted tuvo algo que ver con ese casi linchamiento?
-No, estaba presente y gracias a mí llegó la ambulancia.

-Pero seguro conoce a todos los agresores del imputado.
-Todos ellos son familia mía, sí. Pero yo repudio la violencia.

El acalde duda que lo que viene ahora, que es la parte de la película en que las instituciones han de funcionar, funcione. “Quisiera que se hiciese justicia allá en el continente. Pero así como veo esto, este tipo se la va sacar súper suavecito, porque la víctima se levantó del lugar sin el peritaje policial, porque PDI demoró en llegar. Segundo, la familia no quiere que se haga autopsia. Tercero, él va a usar a favor suyo que la turba lo haya atacado ayer. Entonces, ya veo que la justicia se va truncar y que terminará caminando libre por la calle”.

-Entonces, a él lo van a ajusticiar en la calle apenas eso pase.
-No espero eso. Sugiero a mi familia que si quería dar una lección, la lección ya se dio y a dar vuelta la página.

En la PDI de Valparaíso dicen que, de momento, no tienen considerado enviar refuerzos a Rapa Nui. Que el personal -obviamente, hay una sola unidad allá- está preparado para lidiar con este cuadro. Que son cerca de una quincena, la gran mayoría del “conti”, y que si bien pertenecen a la Brigada del Crimen (Bricrim), están capacitados en varias áreas.

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