Jaime Quintana (PPD): “El FA debe entender que su tesis del reemplazo y del ninguneo a los gobiernos de la centroizquierda fracasó”

Mario Tellez/La Tercera

El senador dice que el triunfo del Rechazo fue contundente y, por ende, debe ir acompañado de un aprendizaje en el oficialismo que implica que el Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad actúen a la par, sin asimetrías. También reivindica la idea de una nueva Convención electa, con características diferentes, para elaborar una nueva Constitución.


En 2019, cuando era presidente del Senado, fue uno de los rostros del acuerdo del 15 de noviembre que habilitó el proceso constitucional. El senador Jaime Quintana, en su calidad de jefe de comité de senadores PPD, participa en las negociaciones que se abrieron esta semana, cuyo objetivo es buscar una fórmula para redactar una nueva Constitución tras el fracaso del Apruebo en el plebiscito del domingo pasado.

En entrevista, reafirma que debe ser mediante una Convención electa. Además, aborda la situación por la cual atraviesa el gobierno -y su sector- tras la derrota y el cambio de gabinete que dejó a su coalición, Socialismo Democrático, con más influencia en La Moneda.

Participó del primer encuentro con los partidos, el presidente del Senado dijo que nadie está obligado a firmar el acuerdo por una nueva Constitución. ¿Comparte eso?

Aquí se debe partir sobre qué tuvimos nosotros en 2019 que yo quisiera que no se repitiera. Había sectores que manifestaban aparentemente una voluntad de avanzar, pero llegado el momento no lo hacían. La misma palabra que hoy día le exigimos a la derecha cuando dijo que vamos a tener una nueva Constitución. Esa palabra yo quiero que se la exijamos a quienes participen del proceso. Entonces, esto debiese tener algún tipo de protocolización.

¿Todos deberían firmar?

Debiera concurrir la mayoría.

Más allá de los republicanos, hay otros en la derecha que se han descolgado de la idea de que haya una nueva Convención. ¿Espera que cumplan su palabra?

Quisiera quedarme con la palabra de los timoneles de los partidos grandes, de RN y la UDI, que hasta el momento, más allá de que hay algunas dudas, han sido muy categóricos en que debemos avanzar en una nueva Constitución.

Pero no necesariamente con una nueva Convención.

Si bien en este punto no han sido tan explícitos, yo siempre entendí, porque también hubo conversaciones previas con la derecha y los partidos más grandes, que ellos veían el escenario de una nueva Convención. Ahora, las características, el número de miembros, los quórums, siempre quedaron abiertos. Espero que cumplan su compromiso. La fuente de legitimidad del plebiscito de octubre de 2020 se mantiene intacta y sería un profundo error retroceder y que no haya una nueva Convención electa. No veo que esto se lo entreguemos al Congreso, sería no comprender cuál es la raíz de la crisis que tenemos. Significaría que la derecha se mareó con un resultado que no les pertenece, porque cuando tienes un 62% esto no es la derecha, es ciudadano. Algunos están embriagados con el triunfo y no comprendieron la señal.

El fracaso del Apruebo dejó debilitado al oficialismo, sobre todo a Apruebo Dignidad, que se la jugó por el texto, lo que también se vio reflejado con la irrupción del Socialismo Democrático en el comité político. ¿Cuál es su análisis?

Quedarse pegado en el discurso de que al Presidente Boric lo eligieron con un programa intocable. Creo que es bien parecido a la actitud de los convencionales que se encerraron en una burbuja para defender las ideas que habían presentado en su programa en vez de escuchar las señales del exterior. Ya sabemos cómo termina eso.

El senador Daniel Núñez, quien después explicó sus palabras, dio a entender que si el programa de gobierno no se mantenía, se iban.

El realismo siempre hay que tenerlo presente, en cualquier forma de gobierno y actividad. Mi experiencia en la Nueva Mayoría es haber visto un PC muy flexible, muy disciplinado con las directrices de la Presidenta Bachelet. Espero que eso prime. No creo que el PC escale las tensiones y termine abandonando al gobierno. En los últimos dos gobiernos, el de Bachelet dos y Piñera dos, claramente, se caracterizaron porque tuvieron que hacer un brusco giro por distintos acontecimientos. Y estos son tiempos también complejos. Si alguien cree que va a poder cumplir íntegramente lo que se ofreció al país, francamente eso es un tanto iluso, va a haber en algún momento que revisar y priorizar.

¿Hay soberbia en sectores de Apruebo Dignidad?

Hay un poco de eso. El Frente Amplio debe entender que su tesis del reemplazo y del ninguneo constante a los gobiernos de la centroizquierda fracasó.

Y eso, ¿en qué debería traducirse?

Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad somos dos coaliciones distintas, pero tenemos el deber de trabajar en forma pareja, coordinada y sin asimetría por el bien del gobierno del Presidente Boric. Ambas tenemos que poner un poco más de nuestra parte para establecer vasos comunicantes.

¿Cree que el Presidente dejó de lado la tesis del reemplazo si mantiene en el gabinete a Jackson, quien es uno de sus principales rostros?

Sí, lo que pasa es que puede ser el rostro de esa tesis, pero parto de la base de que es una persona inteligente, que va adquiriendo experiencia, como todos ,y uno tiende a darse cuenta a ir ajustando sus convicciones a la realidad. Y, por lo tanto, él (Jackson)tiene una tremenda oportunidad. Me cuesta imaginar el gobierno del Presidente Boric sin un rol de Jackson relevante.

¿No le molesta, entonces?

El Presidente tiene todo el derecho para establecer a sus colaboradores. Me preocupan más bien las decisiones gruesas, donde se toman las decisiones en el comité político.

¿Espera que con el cambio de gabinete haya una modificación en cómo se toman las decisiones?

Espero que sí, que exista el aprendizaje de parte de todos nosotros. La derrota del 4 de septiembre fue completa, inapelable. Además, un remezón de estas características tiene muchos responsables. Se ha tratado de personalizar mucho en Izkia Siches, eso me parece bastante injusto, porque todavía falta que muchos asuman su responsabilidad, partiendo por los convencionales, que por decoro deberían alejarse un tiempo de la primera línea de la actividad política.

Pero no fue lo que pasó con Ricardo Montero, que llegó a Interior. ¿Fue un error?

Hay que cuidar mejor las señales.

Dice que le preocupa dónde se toman las decisiones en el comité político, ¿teme que no sea Tohá y Uriarte quienes tengan influencia y siga siendo Apruebo Dignidad?

Sí, yo creo que en todo el gobierno tiene que haber un núcleo, un centro de poder que en los gobiernos anteriores uno lo distinguía claramente. Si no hay directrices, finalmente la vertebración de este gobierno se puede complejizar, la respuesta diaria, los territorios, en todos lados..

¿Pero está optimista?

El cambio de gabinete era necesario, pero también puede ser una cortina de humo si es que el núcleo de las decisiones del gobierno se alojan en espacios distintos al comité político o si Apruebo Dignidad no asume que su tesis del reemplazo y del iluminismo fracasó junto con la propuesta de nueva Constitución, de la cual fueron artífices protagónicos.

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