Pablo de León, biógrafo del nuevo ministro argentino: “Si Massa endereza la economía, será el principal candidato presidencial del peronismo”

Sergio Massa, con un mate, a su arribo a la Cámara Baja para renunciar a su presidencia, el martes. Foto: AP

El periodista y autor de “Massa: El salto del Tigre” cree si el nuevo ministro de Economía tiene un buen cometido puede ser la carta oficialista para las elecciones de 2023, ya que Cristina Kirchner “quiere ser candidata a senadora”. Sobre Alberto Fernández, asegura que pasó a ser un “presidente decorativo” tras el arribo de Sergio Massa.


En septiembre de 2013, el destacado periodista argentino Walter Curia se refería así a Sergio Massa. “Sobre una contradicción, construyó en unas pocas semanas un proyecto que ha puesto en riesgo por primera vez la hegemonía de una década de kirchnerismo (...) El peronista que liderando una oposición blanda y con una retórica conciliadora se trepó al escenario político para disputar el poder a Cristina Kirchner”.

Curia hacía este análisis en el prólogo de Massa: El salto del Tigre, libro que definía como “el primer intento desde el periodismo por despejar las incógnitas del fenómeno Sergio Massa”. El periodista porteño tras esta biografía era Pablo de León.

Padre de dos hijos, Massa inició su carrera a fines de los 80 en el partido conservador Unión Del Centro Democrático. Entre 2002 y 2007 fue funcionario de gobiernos peronistas y luego alcalde de Tigre, el distrito de los suburbios de Buenos Aires en el que vive. Tras ser jefe de gabinete de la entonces presidenta Cristina Kirchner (2007-2015), se enfrentó a la mandataria con acusaciones de corrupción.

Portada del libro "Massa: El salto del Tigre", de Pablo de León.

En 2013 fundó el Frente Renovador, con el que logró éxitos y fracasos electorales, aunque decidió unir fuerzas con las demás facciones peronistas en 2019 para crear el Frente de Todos y enfrentar al entonces oficialismo de centroderecha. Presidente de la Cámara de Diputados desde diciembre de ese año, esta semana Massa hizo noticia al asumir como “superministro” de Economía del gobierno de Alberto Fernández, en medio de una profunda crisis, con inflación disparada y pobreza en alza, que deberá enfrentar con una serie de medidas de salvataje económico.

“No soy súper nada, ni mago, ni salvador. Vengo a trabajar de una manera muy comprometida para tratar de ayudar a que a la Argentina le vaya bien y a los argentinos mejor”, dijo Massa el miércoles al anunciar las medidas que adoptará la cartera que conduce con la mirada puesta en estabilizar la situación económica del país. Y el desafío será complejo: Argentina tiene un alto déficit fiscal, una inflación superior al 70% anual y una pobreza cercana al 40% que ha disparado los conflictos sociales.

Y la clave para enfrentar de buena manera este enorme reto puede estar en la personalidad del nuevo ministro de Economía. Según Reuters, la mayoría de los argentinos lo considera a un político oportunista; paradójicamente, muchos creen que esta cualidad negativa es la misma que lo puede ayudar a sortear la crisis financiera que sufre el país.

Y no solo eso. Tras décadas de militancia en distintas facciones del peronismo, Massa, un abogado de 50 años, llegó al cargo que podría llevarlo a cumplir su sueño de ser presidente en 2023, con el respaldo de socios políticos que fueron sus rivales en el pasado. Así lo cree Pablo de León, el autor de Massa: El salto del Tigre. “Si logra enderezar la economía, se constituye en el principal candidato presidencial del peronismo”, vaticina el periodista argentino en esta entrevista con La Tercera.

Cuando Alberto Fernández designa a Silvina Batakis se dijo que Sergio Massa había sido el gran perdedor, ya que sonaba para ser incluso jefe de gabinete. ¿Qué cambió en los 24 días que la ministra de Economía duró en su cargo para que Massa volviera convertido en superministro?

“Sergio va a hacer todo lo que no hizo Alberto”, razona un ministro que pretendió participar de la construcción del albertismo y que hoy, mientras lamenta el tiempo perdido por el Presidente, se asoma al esquema que comenzó a armar Sergio Tomás Massa desde el empoderado Ministerio de Economía. En las huestes del Frente de Todos siguen tratando de entender por qué se demoró el ingreso de Massa al Poder Ejecutivo, 28 días después de la renuncia de Martín Maximiliano Guzmán. “Ella es implacable. Lo vio ese fin de semana a Sergio armando un esquema solo con Alberto y lo castigó”, explica un joven, pero curtido funcionario que tiene la virtud de ser atendido por Alberto, Cristina y Sergio Tomás. La explicación es que tras la renuncia intempestiva de Guzmán, Fernández y Massa se sentaron y acordaron el ingreso del tigrense. Pero a la hora de requerir el OK de la vicepresidenta, el jefe de la Cámara de Diputados no logró que CFK lo atendiera. Ella, al tanto de lo que pergeñaban los dos hombres, cerró el acceso a su celular. La iniciativa fracasó y allí alumbró la transición breve y fallida de Silvina Batakis. Entonces, Massa comenzó su peregrinación al Senado, con sendas reuniones entre ambos, definiendo -ahora sí- su ingreso estelar al gobierno. Así, el aval de Cristina disparó la arremetida de los gobernadores contra Alberto, quien apenas pudo coordinar con Massa que se quedara (Juan Luis) Manzur y no ingresara (Jorge) Capitanich al gabinete. En todo ese entramado, la duda sigue siendo Máximo Kirchner, quien se quedó sin un rol claro en esta nueva resignificación del poder peronista.

La vicepresidenta de Argentina, Cristina Kirchner, posa con el nuevo Ministro de Economía, Sergio Massa, en Buenos Aires, el lunes. Foto: Reuters

De nexo entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, Massa pasó ahora a tener un rol clave en el gobierno, pese a sus conocidas disputas con la expresidenta. ¿Cómo Massa logra concitar apoyos de los otros dos líderes del Frente de Todos pese a las diferencias que mantiene con ellos?

Porque ya no había otra chance: es esto o que directamente, asuma Cristina la presidencia. Pero ella no lo quiere. Además, de que yo considero, que no tiene plafón para gobernar, si llegara a la presidencia otra vez, de ese modo.

Algunos analistas sostienen que el tortuoso parto del arribo de Massa al gobierno se explica porque puso en juego el liderazgo del peronismo. ¿Cree que lo que en realidad se discutió fue el liderazgo peronista?

No, no lo veo así. Creo que el liderazgo del peronismo es de Cristina, nadie se lo puede discutir hoy. Si esta experiencia que comienza ahora con Massa como ministro de Economía es exitosa, entonces sí podría haber una nueva reconfiguración. Pero falta mucho para saber eso; primero, Massa debería mostrar algún logro.

Cristina Kirchner no asistió al juramento de Massa, pero La Cámpora sí lo hizo e incluso pidió “dejar trabajar a Sergio”. ¿Considera que la vicepresidenta ya abandonó la pelea por el control del Ministerio de Economía para centrarse en su situación judicial y su eventual candidatura en 2023?

No. Cristina no asistió porque, para ella, ya fue suficiente la foto que le dio a principio de semana, con él en el Senado. Cristina controla resortes claves como son la Secretaría de Energía, YPF, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI), Aerolíneas Argentinas.

El Presidente de Argentina, Alberto Fernández, y Sergio Massa se abrazan después de que prestara juramento como nuevo ministro de Economía, en la Casa Rosada, el miércoles. Foto: Reuters

En julio, el líder piquetero Juan Grabois advirtió de un estallido social. Y ahora Massa anunció que en septiembre se iniciará un proceso de segmentación tarifaria para el consumo de agua, tal como ocurrió con el gas y la luz, avanzando con la política oficial de eliminación de subsidios. ¿Piensa que esta medida es una apuesta arriesgada para Massa?

Es arriesgada, sin duda. Pero es necesaria: lo mismo quiso hacer Martín Guzmán, pero no lo dejó la propia Cristina.

Hay quienes postulan que Alberto Fernández le dejó el poder a Sergio Massa para transformarse prácticamente en un presidente testimonial. ¿Cómo lo ve usted?

Ya lo es. Desde el momento en que Massa juró, pasó a ser un “presidente decorativo”. No tiene más margen para imponer nada, salvo los puntos que requieran su firma. Su única presión posible es amenazar con su renuncia. Y Alberto no va a renunciar, no quiere quedar en la historia como un presidente peor que Fernando de la Rúa.

En mayo, Massa afirmó que “no soy presidenciable” en referencia a su posible candidatura en 2023. Sin embargo, el ahora flamante “superministro” fue medido a comienzos de julio entre los principales dirigentes nacionales. ¿Si encauza la desbocada economía, el peronismo tendrá menos argumentos para resistirse a convertirlo en su candidato?

Sí. Si logra enderezar la economía, se constituye en el principal candidato presidencial del peronismo. Porque Cristina quiere ser candidata a senadora, no a presidenta.

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