Patio Bellavista: Un ejemplo de rescate patrimonial y aporte a la ciudadanía

En medio del lanzamiento de la nueva edición de los premios PAU, se instaló un placa conmemorativa en Patio Bellavista, uno de los ganadores de la edición 2015 destacado por ser una iniciativa capaz de genera un impacto positivo en la ciudad y sus habitantes.




El Patio Bellavista es, sin duda alguna, uno de los espacios más especiales de Santiago. Mezclando lo público con lo privado, desde su edificación se transformó en un punto neurálgico para los habitantes de la ciudad y para los turistas, que disfrutan de agradables tardes, almuerzos, teatro y numerosas actividades. Todo eso, en el marco de un diseño que no obstaculiza sino que aporta, que se puede disfrutar y que es motivo de orgullo para sus vecinos.

Por su aporte al entorno y a la vida de los habitantes de la ciudad, es que en 2015 este lugar se alzó como uno de los ganadores de PAU, en la categoría Mejor Proyecto Inmobiliario de Regeneración o Rehabilitación Urbana. Y en agosto recién pasado fue el escenario en el cual se dio el vamos a la edición 2021 de PAU, momento que fue aprovechado para instalar una placa conmemorativa.

Se trató de una actividad solemne, que contó con la presencia de autoridades del ministerio de Vivienda y Urbanismo, el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, la Asociación de Oficinas de Arquitectos y el Colegio de Arquitectos.

Para Juan Álvaro Jadue, director general de Patio Bellavista, el reconocimiento fue, sin duda, un momento especial. “Tenemos un compromiso con el barrio desde hace muchos años, fue un proyecto liderado por mi padre quien desde su creación nos ha transmitido su visión y preocupación por crear un espacio único, cuidando siempre el rescate patrimonial, dándoles esta vida a los antiguos cités y galpones, que datan del año 1900″, comentó en la ocasión.

El Patio Bellavista es, sin duda alguna, uno de los espacios más especiales de Santiago.

El proyecto

Patio Bellavista se encuentra inmerso en el barrio del mismo nombre, donde antiguamente se ubicaba la imprenta Salo. Se trata de una manzana asociada a lugares tan icónicos de la ciudad como la escuela de Derecho de la Universidad de Chile, el río Mapocho, Plaza Italia y cerro San Cristóbal, por lo que se ha convertido en parte importante del imaginario colectivo de Santiago.

El encargo, que tomaron los arquitectos Martín Lira, Paula Tuckerman, Agustín Palacios y Sebastián Larroulet, incluyó comercios, bares, restaurantes y tiendas, además de una solución al problema de estacionamientos de barrio Bellavista. Y se consiguió, consolidando el borde de la calle, la conservación y apertura de lo existente al interior de la manzana, la renovación patrimonial y la revitalización del espacio interior destinado al uso privado.

Lo que se entregó a la ciudad y a sus habitantes, fue un espacio privado de uso público, amable para los vecinos pero también para los turistas y visitantes habituales. Se trata de un lugar en el que conversan distintos periodos y estilos, sin que uno anule al otro, creando una continuidad orgánica.

En esa línea, la presidenta de la junta de vecinos de barrio Bellavista, Lake Sgaris, asegura que “cuando se hacen las cosas bien, cuando se hacen con la comunidad, cuando se reconoce la identidad, no sólo histórica sino que además actual de un barrio emblemático como éste, le da resiliencia. Estamos golpeados, estamos dolidos por todo lo que ha pasado en el barrio en los últimos dos años, pero estamos, y estamos vivos y tenemos planes hacia delante”.

La ceremonia culminó con palabras del director de PAU, Cristóbal Prado, quien recordó que el objetivo del premio “es celebrar los buenos proyectos. Es precioso poder decir que hubo cariño y pasión por un proyecto”.

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