Editorial

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Sábado 11 de abril de 2020, edición N°883




Los días siguen pasando y estar puertas adentro se va convirtiendo en una rutina más pesada para el núcleo familiar, porque son muchos los que comparten pocos metros con varios miembros de su familia o círculo cercano, donde la distancia física es casi imposible de conseguir. Esto se pone especialmente intenso cuando se comparte un departamento y la posibilidad de salir 'a tomar aire' no existe.

Transformar esos pocos metros en un espacio más amable y cómodo es una manera de evitar que surjan roces y discusiones por desorden o porque la necesidad de espacio excede las posibilidades reales, de ahí la necesidad de crear ciertas rutinas, como decidir una hora para levantarse y tomar desayuno. Si la cocina se usa de manera intensa en horarios específicos, el resto del tiempo puede ser la oficina de alguien o un lugar de estudio. Orden, no uno que exija pulcritud clínica, pero sí que las cosas se guarden donde corresponde, que al entrar a un dormitorio se reconozca una cama y que la ropa sucia se acumule en un solo sector.

Creo que lo más importante es involucrar a todo el grupo y que todos se sientan partícipes y responsables; a un niño chico no se le puede exigir que lave u ordene la cocina, pero sí que guarde sus juguetes cuando termine de usarlos.

Ya lo hemos dicho antes, pero no está de más aprovechar este tiempo al interior de la casa para revisar lo que realmente usamos y necesitamos. Hay dos técnicas para eso: lo que tenemos claro que ya no queremos... a una bolsa para botar o donar, incluso puede ser vendido online para recuperar un poco de plata. Aquello de lo que persisten dudas... a una bolsa o caja y se guarda por seis meses; si pasado ese tiempo nunca se acordaron que lo tenían, no es necesario y puede salir por la puerta para no volver.

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