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Conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad: Las claves sobre estas negociaciones de alto riesgo

Las delegaciones se reúnen en la capital paquistaní, pese a que los ataques israelíes contra Hezbolá y la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz plantean dudas sobre la durabilidad del alto el fuego y sobre si ambas partes podrían alcanzar un acuerdo a largo plazo.

Esta fotografía, tomada el 10 de abril de 2026, muestra una valla publicitaria anunciando las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, Pakistán. Foto: Xinhua Ahmad Kamal

En la capital paquistaní, Islamabad, todo estaba listo para recibir a las delegaciones de Estados Unidos e Irán que este viernes llegaron para unas históricas negociaciones que comenzarán mañana y buscan poner fin a la guerra que ha devastado a Medio Oriente.

Esto pese a los ataques israelíes contra Hezbolá y la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz que plantean dudas sobre la durabilidad del alto el fuego y sobre si ambas partes podrían alcanzar un acuerdo a largo plazo.

En las calles de la capital paquistaní se respiraba este viernes un ambiente inusual debido a un robusto despliegue policial y militar, que contrasta con unas calles vacías por un feriado de dos días anunciado por el gobierno, según informa France 24.

Los patrullajes han sido reforzados especialmente alrededor del hotel Serena, donde se ha establecido un perímetro de seguridad de tres kilómetros.

Allí está previsto que se alojen las delegaciones de Estados Unidos e Irán, que se sentarán este sábado en una mesa de negociación tras seis semanas en guerra y en medio de una tambaleante tregua temporal.

El vicepresidente JD Vance, que encabezaba la delegación estadounidense, tenía un tono optimista antes de partir hacia Islamabad. “Tenemos muchas ganas de que comience la negociación”, dijo. “Creo que será positiva”, añadió.

A continuación, las claves para entender estas negociaciones de alto riesgo.

Inicio de la guerra

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados que acabaron con la vida del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, y que tuvieron como objetivo la infraestructura militar y nuclear iraní, provocando más de 2.000 muertes en un período de seis semanas.

Policías revisan a motos en un puesto de control en Islamabad, Pakistán, el 9 de abril de 2026. Foto: Xinhua Wang Shen

En represalia, Irán bloqueó el estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital, generando una escasez mundial de petróleo y gas que ha desencadenado la peor crisis energética de la historia.

Fueron los esfuerzos de mediación de Pakistán la noche del martes los que finalmente impulsaron a los dos países en guerra a acordar un alto el fuego de dos semanas, después de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara con que “toda una civilización morirá” si Irán no cumplía con sus demandas.

El papel de Pakistán

El valor de Pakistán como mediador reside en una red diplomática inusualmente amplia, indicó France 24.

Irán fue el primer país en reconocer a Pakistán tras su independencia en 1947. Ambas naciones vecinas comparten una frontera de 900 kilómetros y profundos lazos históricos, culturales y religiosos. Pakistán también alberga a más de 20 millones de musulmanes chiitas: la segunda mayor población de esta rama del Islam en el mundo después de Irán.

Islamabad ha cultivado fuertes lazos con Estados Unidos, Arabia Saudita y China.

Por ejemplo, el ministro de Asuntos Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, visitó Beijing a finales de marzo para mantener conversaciones con su par Wang Yi, quien respaldó los esfuerzos de mediación de Islamabad por considerarlos “en consonancia con los intereses comunes de todas las partes”.

El propio Trump declaró dijo a France Press (AFP) que China ayudó a llevar a Irán a la mesa de negociaciones, una versión respaldada por funcionarios paquistaníes.

El presidente y el vicepresidente de Estados Unidos, Donald Trump y JD Vance, junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en julio pasado. Foto: Europa Press OFICINA PRIMER MINISTRO DE ISRAEL EN X

“La noche del alto el fuego, las esperanzas se desvanecían, pero China intervino y convenció a Irán para que aceptara un alto el fuego preliminar”, dijo a AFP un alto funcionario paquistaní familiarizado con las negociaciones, bajo condición de anonimato.

Relación Estados Unidos e Israel

Según The New York Times, los ataques han puesto de manifiesto las diferencias entre el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y Trump, quien parece deseoso de llegar a un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra, si bien Teherán ha declarado durante días que no enviaría delegados a las conversaciones en Islamabad si el alto el fuego no se extendía a Líbano.

El jueves, Trump declaró haberle pedido a Netanyahu que redujera las operaciones israelíes en Líbano. Posteriormente, el premier israelí afirmó que su país iniciaría conversaciones con el gobierno libanés para desarmar a Hezbolá. Sin embargo, horas después, prometió continuar los ataques contra el grupo chiita, declarando: “No hay alto el fuego en Líbano”.

Al menos 303 personas murieron y otras 1.150 resultaron heridas en una oleada de ataques israelíes en todo Líbano el miércoles, según el Ministerio de Salud libanés. Los líderes europeos instaron a Israel a detener los ataques y exigieron que Beirut se sumara al alto el fuego.

Sin embargo, cualquier diálogo entre Israel y Líbano se enfrentaría a enormes obstáculos, en parte porque el gobierno libanés no tiene control directo sobre Hezbolá, que se ha resistido al desarme. El jueves, Netanyahu afirmó que las operaciones israelíes no cesarían hasta que Hezbolá fuera desarmado. Un alto cargo de la milicia chiita desestimó la idea de un diálogo entre Israel y Líbano, alegando que el gobierno libanés no hablaba en nombre del grupo.

La postura de EE.UU. e Irán

La brecha entre ambas partes sigue siendo enorme. La propuesta de Washington, que consta de 15 puntos, se centra en el uranio enriquecido de Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. Teherán ha respondido con un plan de 10 puntos que exige el control del estrecho, un peaje para los buques que lo atraviesen, el cese de todas las operaciones militares regionales y el levantamiento de todas las sanciones a la República Islámica.

Jared Kushner y Steve Witkoff.

Líbano también representa un importante punto de fricción. Israel continuó sus ataques en el país contra Hezbolá -después de que entrara en vigor el alto el fuego-, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazó la afirmación del primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif de que la tregua incluía a Líbano.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, pareció adoptar un tono más conciliador, diciendo que podría haber habido un “malentendido legítimo” por parte de Irán respecto a la inclusión de Líbano.

Fuentes iraníes también han comunicado a los medios locales que Teherán no asistirá a las conversaciones a menos que se establezca un alto el fuego en Líbano.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, advirtió que los ataques de Israel contra Líbano hacían que las negociaciones fueran “inútiles”.

Irán también se ha negado durante mucho tiempo a ceder ante las exigencias de Washington sobre su programa nuclear.

Los negociadores

Vance encabezará el equipo estadounidense, al que se unirán el enviado especial Steve Witkoff y el yerno del presidente Trump, Jared Kushner.

Islas de Kharg, Gran Tunb y Pequeña Tunb, en el Estrecho de Ormuz.

Este encuentro representa el acercamiento más importante de Estados Unidos a Irán desde que el secretario de Estado John Kerry negociara el acuerdo nuclear de 2015. Witkoff mantuvo varias rondas de conversaciones, mediadas por Omán, con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, antes de que la guerra interrumpiera el proceso.

Irán no ha anunciado oficialmente la composición de su delegación.

Reapertura de Ormuz

Una prioridad para Vance en Islamabad será asegurar la reapertura total del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el transporte de petróleo y gas que Irán ha bloqueado de facto desde el inicio de la guerra. Si bien el anuncio del alto el fuego provocó una caída en los precios mundiales del petróleo, los buques cisterna no han reanudado sus viajes a través del estrecho por temor a ataques.

Saeed Khatibzadeh, viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, declaró el jueves que el estrecho estaba abierto a todo el mundo, pero que los barcos debían coordinarse con el Ejército iraní debido a “restricciones técnicas”, entre las que se incluyen las minas.

Trump expresó su descontento con la situación en el estrecho en una publicación en redes sociales a última hora del jueves.

“Irán está haciendo un trabajo pésimo, incluso deshonroso, según algunos, al permitir que el petróleo pase por el estrecho de Ormuz”, escribió. “¡Ese no es el acuerdo que tenemos!”.

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