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El caso de Lindsay Clancy: la madre acusada de matar a sus tres hijos cuyo juicio terminó sin veredicto

La enfermera de Massachusetts reconoció haber estrangulado a sus tres hijos en 2023, pero su defensa sostiene que atravesaba una psicosis posparto que le impedía comprender sus actos. Más de tres años después, un jurado no logró determinar de forma unánime si era penalmente responsable y el juez declaró nulo el juicio.

El caso de Lindsay Clancy: la madre acusada de matar a sus tres hijos cuyo juicio terminó sin veredicto X @AFpost

El 24 de enero de 2023, Patrick Clancy salió de su casa en Duxbury, Massachusetts, para buscar un medicamento y recoger la cena. Cuando regresó, encontró una ventana abierta y a su esposa, Lindsay Clancy, gravemente herida en el exterior de la vivienda. La mujer había saltado desde el segundo piso. Antes, había estrangulado a sus tres hijos: Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses.

Cora y Dawson murieron ese mismo día. El menor fue trasladado en helicóptero hasta un hospital de Boston, donde falleció tres días después. Lindsay sobrevivió a la caída, pero sufrió lesiones en la médula espinal que la dejaron paralizada de cintura para abajo.

Más de tres años después, la estadounidense de 36 años llegó a juicio acusada de tres cargos de asesinato en primer grado. Nunca negó haber matado a sus hijos. La discusión que terminó enfrentando a fiscales, abogados y especialistas era si realmente fue capaz de comprender lo que hacía cuando ocurrieron los asesinatos.

La respuesta tampoco llegó con el juicio. Tras varios días de deliberaciones, el jurado no consiguió alcanzar un veredicto unánime y el juez William Sullivan declaró nulo el proceso. Lindsay Clancy, por ahora, no ha sido condenada ni absuelta.

Los meses previos

Según consignan medios locales, los problemas de salud mental de Clancy comenzaron después del nacimiento de Callan, su hijo menor, en mayo de 2022. Durante los meses siguientes presentó episodios de ansiedad, insomnio, depresión y pensamientos intrusivos. Buscó atención médica en distintas oportunidades y recibió tratamiento de diversos profesionales.

Entre fines de 2022 y enero de 2023 llegaron a recetarle 13 medicamentos psiquiátricos diferentes.

También acudió a urgencias y contactó una línea de prevención del suicidio. A comienzos de enero de 2023 ingresó voluntariamente al hospital psiquiátrico McLean, donde permaneció durante cinco días. Recibió el alta el 5 de enero. Diecinueve días después murieron sus tres hijos.

Con ese historial los abogados de Clancy sostuvieron que la mujer atravesaba una psicosis posparto, un trastorno psiquiátrico grave que puede provocar delirios, alucinaciones, confusión y pérdida de contacto con la realidad.

Clancy afirmó después de los hechos que había escuchado una voz masculina que le ordenó matar a sus hijos y luego quitarse la vida.

Para la fiscalía, la enfermedad mental de Clancy no anulaba su capacidad de comprender sus actos. Los persecutores sostuvieron que la mujer había preparado deliberadamente el momento en que quedó sola con sus hijos. Según su tesis, pidió a Patrick que saliera de la vivienda, calculó el tiempo que estaría fuera y aprovechó su ausencia para cometer los asesinatos.

La defensa presentó una interpretación completamente distinta. Argumentó que Clancy era una madre que se había deteriorado mentalmente durante los meses posteriores al parto, que había pedido ayuda en reiteradas oportunidades y que finalmente sufrió un episodio psicótico que anuló su capacidad para distinguir entre el bien y el mal.

El juicio terminó girando precisamente sobre si Lindsay Clancy podía ser considerada jurídicamente responsable de haberlo hecho.

Durante el proceso declararon más de 10 especialistas en salud mental y trastornos relacionados con el posparto. Sus conclusiones tampoco entregaron una respuesta única.

Jennifer Tufts, quien había atendido a Clancy durante más de una docena de sesiones a lo largo de cinco meses, declaró que no había observado signos de psicosis. Otros especialistas respaldaron la posibilidad de que su cuadro psiquiátrico hubiera afectado profundamente su capacidad para comprender sus actos.

Entre los expertos presentados durante el proceso, el psicólogo clínico y forense Paul Zeizel sostuvo que la gravedad de la enfermedad mental de Clancy impedía atribuirle responsabilidad criminal. En la vereda contraria, el psiquiatra Gregory Saathoff, presentado por la fiscalía, sostuvo que la acusada conservaba la capacidad para distinguir entre el bien y el mal.

Un jurado dividido y un juicio sin resultado

Después de escuchar durante semanas a familiares, médicos y peritos, los 12 miembros del jurado —nueve mujeres y tres hombres— comenzaron sus deliberaciones.

El grupo comunicó en tres oportunidades al juez que no podía alcanzar una decisión unánime. El juez Sullivan les ordenó continuar y posteriormente entregó instrucciones adicionales para que volvieran a analizar sus respectivas posiciones. Siguieron sin llegar a una decisión.

Finalmente, Sullivan declaró el juicio nulo. La decisión no equivale a una absolución ni a una condena. Simplemente significa que el proceso terminó sin que el jurado pudiera resolver si Clancy era penalmente responsable de la muerte de sus tres hijos.

Los cargos contra Lindsay Clancy siguen vigentes. La fiscalía puede solicitar un nuevo juicio ante un jurado distinto, negociar un acuerdo con la defensa o retirar los cargos.

Por ahora, Clancy permanecerá detenida en el centro de salud mental donde se encuentra actualmente. Si se fija un nuevo proceso, sus abogados también podrían pedir que se revise su situación respecto de la fianza.

Una audiencia prevista para finales de septiembre podría aclarar cuál será el siguiente paso.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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