Las "nuevas" figuras del futuro Parlamento Europeo

Ska Keller

Entre los populistas, la extrema derecha, los Verdes y los partidos tradicionales de las elecciones al Parlamento Europeo, se han asomado personajes políticos que cargan con la tarea de representar las opiniones del electorado. Matteo Salvini en Italia, Nigel Farage en Reino Unido, la alemana Ska Keller de los Verdes y Manfred Weber de los conservadores son algunos de ellos.




Las elecciones europeas dejaron victorias, fracasos y sorpresas. Y también ciertas figuras políticas que reflejan los cambios en las preferencias de los ciudadanos europeos y el desgaste del bipartidismo. La "ola populista", que no llegó a puerto, dejó a algunos personajes fortalecidos, que lograron capitalizar el apoyo en sus respectivos países, como el ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, y Nigel Farage en Reino Unido, uno de los principales promotores del referéndum del Brexit en 2016. Los Verdes, por su parte, sobrepasaron las proyecciones que les daban las encuestas y se instalarán fuertemente en el Parlamento, con una de sus caras más visibles, la alemana Ska Keller. Sin embargo, el tradicional Partido Popular Europeo (EPP) que sumó una menor mayoría en comparación a las elecciones pasadas, vive momentos de incertidumbre que se reflejan en la imagen de su candidato para presidir la Comisión Europea, Manfred Weber.

El líder fortalecido: Matteo Salvini

Es el gran ganador de los comicios europeos del fin de semana. El  partido del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, La Liga se convirtió en la primera fuerza política de Italia, con el 34 % de los votos en las elecciones del Parlamento Europeo. Ahora, con una fuerte base de apoyo espera relanzar su figura política local en Italia y aspiraría a dirigir el país. Pero a nivel europeo, pese a que la "ola populista" que se esperaba no se concretó, la ultraderecha sí logró sumar nuevos escaños, y representará al 23% del Parlamento, tres puntos más que en la Legislatura pasada. Y la figura más visible de la derecha europea es y será Salvini.

Con una agenda que promueve fuertes medidas en temas de seguridad y política migratoria, una baja radical de impuestos y la concesión de mayor autonomía a las regiones que así lo deseen, Salvini encantó a los italianos, y desde el Parlamento Europeo espera fundar un nuevo grupo político con el apoyo de Marine Le Pen en Francia y una decena de otros partidos: Alianza Europea para los Pueblos y las Naciones. "La cuestión migratoria será la primera batalla que ganaremos en Europa", señaló Matteo Salvini al comentar los resultados electorales.

El hombre del Brexit: Nigel Farage

Una victoria que confirma la apuesta por el Brexit de los británicos. Su partido del Brexit, eurófobo y de extrema derecha, arrasó en Reino Unido, con más del 30% de los votos, seguido de los liberal-demócratas, los laboristas, verdes, conservadores y el Ukip. Nigel Farage, de 55 años, ex líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), fue el principal promotor del referéndum de 2016, que decidió el divorcio de Londres y con Bruselas. Consiguió exitosamente 29 de los 74 escaños que tiene Reino Unido en el Europarlamento. Tras conocerse los resultados Farage exigió formar parte del "equipo de negociación" para concretar el Brexit que debería producirse el 31 de octubre. De no ser así, ya adelantó que presionará para que haya elecciones anticipadas.

De celebrarse elecciones en Reino Unido, Farage buscaría imponer su visión. De hecho, ya adelantó dos de sus particulares propuestas: "Terminar con la Cámara de los Lores y eliminar la Comisión Electoral, que está llena de partidarios de la permanencia".

La líder verde: Ska Keller

Los Verdes, junto con los Liberales, fueron la gran sorpresa en estos comicios. Las encuestas vaticinaban que los partidos ecologistas aumentarían a cinco escaños para la nueva Legislatura, sin embargo, lograron sumar 17. Una de las figuras que se ha erigido dentro de los Verdes es una de sus líderes, la co-candidata a la presidencia de la Comisión Europea Ska Keller. La imagen de esta alemana de 37 años ha sobresalido en los debates entre los representantes a la Comisión Europea de los distintos grupos políticos.

Es vegetariana y frecuente usuaria de la bicicleta, y recoge las motivaciones de la juventud europea que se ha movilizado fervientemente para exigir acciones gubernamentales frente al cambio climático. "Me parece maravilloso que el movimiento por fin haya despertado. Los Verdes llevamos mucho tiempo hablando de cambio climático, y nos tomaban por locos", ha dicho Keller.

Desde su adolescencia que aboga por los temas ecológicos y ambientales, una especie de simil de lo que es ahora Greta Thunberg, pero a nivel más local en Alemania. En 2001 se integró a Jóvenes Verdes y perteneció a su jefatura. Luego entre 2005 y 2007 fue portavoz de la Federación de Jóvenes Verdes Europeos (FYEG). Más tarde su liderazgo regional se concretizó en Brandeburgo, antes de su salto a nivel europeo.

El candidato del establishment: Manfred Weber

Por ahora es la carta más segura para convertirse en presidente de la Comisión Europea. Manfred Weber es el candidato del Partido Popular Europeo (EPP) y en base a "Spitzenkandidat", el proceso mediante el cual se nombra al candidato seleccionado por el partido ganador, Weber debiera ser el elegido. Sin embargo, su figura no convence, ni siquiera a él mismo, puesto que sabe que ha perdido peso en las últimas semanas. Este político alemán de 46 años, miembro de la Unión Social Cristiana (CSU), el socio bávaro del partido de Angela Merkel, tiene un perfil que no ha encontrado suficientes partidarios dentro de los grupos con menores escaños en el Parlamento, por ejemplo al grupo que integra el partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha.

Con 30 años de carrera política, Weber es considerado un hombre tranquilo, casi tímido y con un liderazgo suave. Desde 2014 preside el grupo parlamentario del EPP en la Eurocámara y en 2015 fue nombrado vicepresidente de la CSU de Baviera. Según sostiene el diario El País, sus contrincantes le critican su falta de experiencia en cargos ejecutivos, su falta de idiomas (habla alemán e inglés), y su desconexión con el electorado europeo.

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