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Michael Reid: “Es difícil trasladar la propuesta de seguridad de Bukele a Colombia”

El exeditor de The Economist analiza cómo Abelardo de la Espriella, el recién asumido presidente del país, podría intentar emular el enfoque de orden público de El Salvador. También, examina el futuro de Fujimori en Perú, la influencia de EE.UU. y China en Latinoamérica y las elecciones en Brasil.

Para Michael Reid, escritor y periodista británico, la principal dificultad de importar el enfoque de seguridad de Nayib Bukele en Colombia -una idea a la que el nuevo presidente del país, Abelardo de la Espriella, ha hecho guiños- es que responde a problemas diferentes. Mientras que El Salvador es un país pequeño con “un problema específico de pandillas juveniles armadas”, Colombia es un país grande, de geografía compleja y con “poderosos grupos ilegales armados”, dice.

En conversación con La Tercera, el exeditor de la sección “América” de The Economist aborda la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia. Además, explica los desafíos de Keiko Fujimori en su llegada a la Presidencia de Perú -como el impacto de El Niño-, el enfrentamiento de Estados Unidos y China en Latinoamérica y las elecciones de octubre en Brasil.

¿Cuáles son los principales desafíos de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia?

Son varios y grandes. Primero, porque su victoria fue por un margen pequeño, y Gustavo Petro, de forma muy irresponsable, no ha reconocido la derrota de su candidato y ha prometido una oposición en la calle a la nueva administración. Segundo, porque el legado de Petro es muy negativo tanto en seguridad como en economía. La seguridad del país se ha deteriorado en los últimos años. Es verdad que eso empezó antes de Petro, pero el deterioro ha seguido con él y los grupos armados ilegales se han fortalecido: son más numerosos sus integrantes y operan en un territorio más amplio. El gobierno ha empezado a perder el monopolio del poder aéreo que, en un país con la geografía de Colombia, es vital. Varios grupos están usando drones. Y la flota de helicópteros operativos ha disminuido por problemas de mantenimiento. Para el gobierno es difícil responder a dos emergencias a la vez, en distintas partes del país. Entonces, me parece que las propuestas de Abelardo de la Espriella, copiadas de Nayib Bukele de El Salvador, no responden a los problemas objetivos del país. Va a necesitar una estrategia mucho más sofisticada y en múltiples frentes. Otro desafío es la economía. Petro está dejando una economía sobrecalentada, con un déficit fiscal significativo e inflación. Se va a necesitar un ajuste fiscal que, en las circunstancias políticas que describí, no será fácil.

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella. Foto: @ABDELAESPRIELLA en X.

¿Cree que De la Espriella va a buscar ser como Bukele?

Así se proyectó en la campaña. Las señales que ha enviado, en términos de la composición de su gabinete, son mixtas. En la campaña dijo que representaba a los “nunca”, contra los “siempre”, pero ha recurrido a bastantes “siempre” para formar su gobierno; gente que ha estado en administraciones previas que, en varios casos, son una señal positiva en el sentido de que son experimentados y capaces. Pero la propuesta de seguridad de Bukele, que es su propuesta icónica y lo que muchos en América Latina dicen que quieren copiar, es difícil de trasladar a Colombia. El Salvador es un país pequeño que tenía un problema muy específico de pandillas juveniles armadas. Colombia es un país muy grande, de geografía muy complicada, con una serie de poderosos grupos ilegales armados. El Estado tiene que recuperar el control del territorio. Lo importante es un trabajo de inteligencia y fortalecimiento de las fuerzas de seguridad.

Imagen del 28 de julio de 2026 de la presidenta peruana, Keiko Fujimori (c-frente), conversando con el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta (i-frente), durante la ceremonia de juramentación del primer gabinete ministerial en el Palacio de Gobierno, en Lima, Perú. Foto: Xinhua [e]MARIANA BAZO

Respecto a Perú y Keiko Fujimori, ¿qué perspectivas tiene ella de completar su mandato?

Yo pienso que lo va a completar con toda seguridad. Bueno, uno nunca sabe, pero es bastante probable que lo complete, porque tiene una posición fuerte en el Congreso. El Perú ha vuelto al sistema bicameral. Y el poder de sacar al presidente está en el Senado, donde ella tiene un apoyo suficiente para bloquear una moción de vacancia. Me parece que el tema no va por ahí. Como en Colombia, el tema está en la calle. Ella ganó por un margen aún más estrecho que De la Espriella. Y el antifujimorismo de Perú sigue siendo muy significativo. Con el pasar del tiempo, ella seguramente va a enfrentar protestas. Sobre todo en las ciudades del sur. Pero también hay un tema inmediato, que también se aplica a Colombia, que es El Niño. Todo indica que será muy severo y empezará pronto. En Perú eso lleva a inundaciones y problemas en las carreteras. Lamentablemente, por más que en el papel se encargaran obras frente al fenómeno, se hizo poco en la práctica. El gobierno ha anunciado medidas inmediatas. Mucho dependerá de cuán eficientes sean. El Niño normalmente incrementa la inflación en Perú y va a tener un impacto económico en el primer año de su mandato. En Colombia también tiene un impacto, pero sobre todo en la inflación, lo que va a dificultar las cosas para De la Espriella. El Niño normalmente trae sequía a Colombia. Y el país depende bastante de la hidroelectricidad. Si baja el nivel de los ríos, baja la generación eléctrica, entonces deben recurrir a alternativas más caras.

Y, en términos políticos, ¿cuál cree que va a ser el principal desafío de Fujimori?

Yo pienso que va a ser coordinar la calle. Ella tiene una posición relativamente sólida en el Congreso. Es irónico, porque el fujimorismo, en los últimos cinco años, ha usado el Congreso para debilitar al Ejecutivo. Ahora van a tener que revertir eso. Ayuda que la posición económica sea relativamente favorable. Con los precios de los minerales, del cobre, del oro, de las exportaciones, tan altas. Pero es un desafío desbloquear proyectos grandes de inversión minera. Y va a ser un desafío incrementar la tasa de crecimiento económico durante cinco años y mejorar la infraestructura de transporte, que es muy deficitaria en Perú. Esa es una de sus prioridades.

El presidente Donald Trump posa con los líderes de las naciones miembros del Escudo de las Américas en Miami, Florida. Foto: Official White House/Daniel Torok. Daniel Torok

Respecto de la influencia de Estados Unidos y China en América Latina, ¿cómo evalúa el enfrentamiento de ambas potencias en la región?

El corolario Trump, como lo llaman, tiene varios aspectos. El primero es un enfoque militar contra el narcotráfico y el crimen organizado. Lo hemos visto en las acciones contra los carteles en México y los hundimientos de lanchas en el océano, que son probablemente ilegales. Lo vimos también en la operación contra Nicolás Maduro en Venezuela. Los gobiernos de derecha en América Latina han apoyado la iniciativa de la administración de Trump en ese aspecto, a través del “Escudo de las Américas”. Un segundo aspecto son las intervenciones electorales. Fue importante en Argentina, en el ofrecimiento de ayuda económica, que tuvo importancia en que Milei ganara la elección de medio término del año pasado. También fue importante en Honduras, donde ayudó al candidato conservador que ganó. Hasta ahora, no ha funcionado en Brasil su intervención para apoyar a la familia Bolsonaro, con aranceles y amenazas. Eso ha fortalecido a Lula en las encuestas. En Colombia o Perú, no creo que esas intervenciones fueran decisivas, donde los factores internos explican el resultado electoral. El tercer aspecto es presionar a los gobiernos para que disminuyan la influencia china. Lo vimos en Panamá con los puertos chinos. Lo vimos en Chile con el retiro de las visas a funcionarios del gobierno de Boric por el proyecto del cable submarino. Ahora, yo pienso que podría haber cierta presión sobre el gobierno de Fujimori respecto del puerto de Chancay, de inversión china. Para América Latina, la relación comercial con China es crucial. Es difícil que eso cambie. Y en la región no está el interés de que cambie abruptamente. La inversión china es llamativa, porque está en sectores neurológicos, como la minería o los sistemas eléctricos. Sin embargo, no es tan grande en la inversión extranjera directa como un todo. Entonces, yo pienso que sí va a haber cierta operación ahí. Pero vamos a ver. Hasta ahora no veo conflictos muy grandes.

Y, en este contexto, ¿cómo cree que se deberían manejar los gobiernos regionales?

Los aranceles que se han impuesto a las exportaciones de América Latina, que en la mayoría de casos son 10%, pero en Brasil son más, son negativos para las economías latinoamericanas. El efecto de eso es que varios gobiernos están, correctamente, buscando diversificar sus vínculos económicos y comerciales. Brasil lo va a hacer. Como también es importante el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que va a entrar en rigor de forma previsional. En el caso de México, es muy difícil diversificar, pero lo va a intentar. Probablemente vamos a ver a Claudia Sheinbaum en Madrid para la Cumbre Iberoamericana, que es una señal de su deseo de fortalecer sus vínculos con Europa. Hay un incentivo para hacer eso.

¿Qué perspectiva tiene sobre las elecciones de Brasil en octubre?

Pienso que va a ser más reñida que lo que indican las encuestas en este momento. Lula tiene una ventaja estrecha, pero una ventaja. Aunque las cosas pueden cambiar de aquí a octubre, pienso que para Brasil es una lástima que, una vez más, probablemente, será una elección entre Lula y un Bolsonaro. Brasil necesita renovación política. Es posible que el candidato de la derecha finalmente no sea un Bolsonaro, pero no es muy probable. Va a ser una elección reñida como la vez pasada. Ojalá que pase de forma pacífica y que la democracia se fortalezca.

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