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Nicholas Hopton, exembajador de Reino Unido en Irán: “Trump no tenía un plan claro de cómo acabar la guerra”

El exdiplomático británico y miembro del consejo asesor del programa de Medio Oriente del Centro de Geopolítica de la Universidad de Cambridge ve con preocupación el actual escenario del conflicto iraní. Según él, si la guerra se intensifica, “tiene el potencial de adquirir un carácter global”. Y eso, agrega, “sería catastrófico”. Además, advierte que es “cada vez más evidente que el presidente de Estados Unidos está teniendo problemas para controlar a su socio israelí en esta guerra”.

Nicholas Hopton, exembajador de Reino Unido en Irán. Foto Pablo Vásquez R Pablo Vásquez R.

Nicholas Hopton conoce bien Medio Oriente. Fue embajador de Reino Unido en Irán entre 2018 y 2019, y ocupó cargos similares en Yemen, Qatar y Libia. Una experiencia que, sumada a su rol como titular del consejo asesor del programa de Medio Oriente y del Mediterráneo del Centro de Geopolítica de la Universidad de Cambridge y fundador de la consultora en asuntos geopolíticos Belmont Advisory, lo ha llevado a seguir con especial atención los acontecimientos en Irán, cuyo desenlace, dice, es incierto. “Si la guerra se intensifica, tiene el potencial de salirse de control y adquirir un carácter global, lo que sería catastrófico”, asegura.

De visita en Chile, invitado a la 20 Conferencia Andina Anual que organiza LarraínVial, Hopton conversó con La Tercera sobre los escenarios que se abren en el conflicto. Según él, la guerra ha cambiado su foco inicial, cuando los objetivos fueron los líderes de Irán y las instalaciones, y ha pasado a ser “una guerra de infraestructura”. Un escenario que si se extiende a las plantas desalinizadoras tendría un gran impacto en la población civil. Eso, dice, “por supuesto no es legal, según las normas de la guerra, pero ambas partes parecen no considerarlo”.

¿Cree que la guerra en Irán puede convertirse en el Vietnam de Donald Trump?

El conflicto está entrando en una fase de escalada muy compleja, con el riesgo de crecer todo el tiempo. La última fase de la guerra parece haberse concentrado no sólo en asesinar a los líderes de Irán, sino que en las instalaciones de petróleo y de gas en ambos lados, y parece cada vez más evidente que el presidente de Estados Unidos está teniendo dificultades para controlar a su socio israelí en esta guerra.

AFP MOHAMMAD RASOLE MORADI

¿Piensa que Trump anticipó este escenario o estamos en territorio desconocido?

En el siglo XIX hubo un estratega militar que escribió un libro muy famoso sobre la guerra, se llamaba Carl von Clausewitz, y una de sus observaciones clave fue que cuando uno decide entrar en una guerra no sólo tiene que saber cómo comenzar y cómo llevarla a cabo, sino también cómo terminarla y cuál es el objetivo final. El Presidente Trump, sin duda, supo cómo comenzar la guerra y, obviamente, con la capacidad militar de Estados Unidos, que es la mayor del mundo, está en condiciones de llevar a cabo una campaña de bombardeos impresionante. El desbalance militar con Irán es muy grande. Irán es mucho más débil. Pero a la pregunta de si él sabía cómo se iba a desarrollar esto, lamento decir que toda la evidencia sugiere que no tenía ni un plan claro ni una idea de cómo iba a terminar la guerra. Y esto es una muy mala noticia, porque significa que tenemos una guerra que se está llevando a cabo en el mundo sin un objetivo claro y no sabemos cuándo va a terminar o qué seguirá después de que eso suceda. Creo que el presidente de EE.UU. está sorprendido de que la guerra no terminara rápido después de que mató al líder supremo de Irán.

¿Cree que realmente pensó que Irán sería como Venezuela?

Claramente, Irán no es Venezuela. No sé lo que pensaba el presidente, pero si pensó que podía sacar al líder supremo de Irán y sería como sacar a Maduro, dejando un régimen con el que Estados Unidos podría trabajar, estaba equivocado. Nadie debería sorprenderse con lo que está pasando, porque muchas personas dijeron que Irán no era Venezuela y que la forma de manejar Irán, que es un régimen terrible y representa una amenaza para la región también, no era a través de una guerra, sino a través de negociaciones y forzando un buen acuerdo.

Xinhua Sha Dati

Usted fue embajador de Reino Unido en Irán, conoce el país. ¿Cree que el régimen estaba preparado para esta guerra?

En contraste con la posición de EE.UU. que ha sido confusa desde el liderazgo político, los iraníes estaban extremadamente preparados y, por eso, han sido capaces de sostener la guerra.

No le sorprende entonces la resiliencia del régimen.

No. La República Islámica de Irán siempre ha sido muy resiliente. Lo vimos con la imposición de sanciones. Lograron que la economía siguiera funcionando pese a las fuertes sanciones. Hoy puede que sean aún más resilientes, porque lo que esta guerra ha hecho es producir un tipo distinto de régimen. Sigue siendo una república islámica, pero es menos teocrática. Esto ya no es sobre religión, es una junta militar la que hoy gobierna Irán.

¿Y cómo podría terminar esta guerra? ¿Podemos esperar un cambio de régimen en Irán?

Sí, es posible imaginar eventualmente un cambio de régimen, pero resulta difícil de vislumbrarlo en este momento, porque se requieren tres cosas para que haya un cambio de régimen y ahora faltan. La primera es un levantamiento popular. Si bien muchos iraníes quisieran cambiar el régimen, saben que si salen a la calle a protestar o se rebelan, los matarán, como ocurrió en enero. Así que se quedan en casa. En segundo lugar, una rebelión interna dentro del régimen, un golpe de Estado interno que instauraría un régimen diferente y permitiría, tal vez, negociar con EE.UU., pero eso tampoco ha sucedido. Hasta ahora, el Ejército y las fuerzas de seguridad iraníes, así como el régimen, parecen muy leales. Todavía no hay señales de quiebre.

¿Cuál es el tercer elemento?

La tercera cosa que se necesitaría para cambiar el régimen es desplegar fuerzas militares sobre el terreno, como ocurrió en Irak. No está claro si el presidente ha decidido enviar tropas sobre el terreno. Ya ha enviado marines. ¿Intentará tomar solo una pequeña parte de Irán para asegurar el estrecho de Ormuz? ¿O intentará realmente cambiar el régimen ocupando todo el país? El problema es que, por el momento, ninguna de esas tres cosas está clara. Así que, sin eso, es difícil vislumbrar un cambio de régimen. Pero creo que el cálculo estadounidense-israelí parece consistir en intentar seguir matando a los líderes y bombardeando hasta el punto de que el régimen no sea lo suficientemente fuerte como para resistir una rebelión o una invasión por parte de las fuerzas kurdas desde el oeste u otros grupos étnicos que se levanten. Pero eso no garantiza necesariamente un régimen mejor. Lo que eso produce es una guerra civil y el caos.

AP Thomas Padilla

¿Hay una oposición dentro de Irán, una oposición política que podría hacerse con el poder?

Bueno, ese es uno de los problemas. Por eso es muy difícil imaginar una transición pacífica sin una guerra civil o el caos, porque la oposición está muy fragmentada. Hay muchos grupos de oposición, y creo que la mayoría de los iraníes quieren que cambie este régimen, pero no quieren una revolución. Además, hay algunos iraníes que siguen queriendo esta República Islámica, porque se benefician de ella, de sus intereses económicos, de la seguridad y del sistema religioso. Pero la mayoría de los iraníes no quiere una revolución, y si bien hay grupos dentro y fuera de Irán que se oponen firmemente al régimen, no están unificados y no tienen un líder o una figura que pueda unirlos a todos. La figura más conocida es Reza Pahlavi, el hijo del antiguo Shah. Lo conocí y sé que es una persona patriota que quiere lo mejor para su país. Sin embargo, Donald Trump, el primer día de la guerra, dijo de Reza Pahlavi que no era la persona adecuada para dirigir el país. Y, de hecho, Reza Pahlavi no cuenta con el apoyo suficiente entre toda la oposición para ser la figura clave en este momento. Así que no hay una sola figura. Eso significa que es muy difícil imaginar cómo se podría pasar de este régimen a otro mucho más democrático, abierto al mundo. La situación es preocupante.

¿Cree que Rusia y China se verán involucradas de alguna manera en el conflicto?

Las dos están intentando mantenerse al margen, pero creo que los rusos probablemente ya estén ayudando a los iraníes con información de inteligencia. Creo que los chinos, obviamente, están muy preocupados, porque importan mucho petróleo de Irán, y aunque parece que sigue llegando petróleo de Irán a China, son cantidades mucho menores. Eso es malo para China y también es malo para China que el precio del petróleo suba, porque importan prácticamente todos sus recursos energéticos. Los rusos se han beneficiado de una decisión concreta del Presidente Trump, que levantó o suavizó algunas de las sanciones, lo que aporta enormes cantidades de dinero a la economía de guerra rusa y permite que el Presidente Putin pueda seguir luchando en Ucrania.

Entonces, Putin está contento.

Creo que Putin está bastante contento, porque ahora mismo le conviene que la guerra continúe. Trump ha dicho que cuando la guerra termine volverá a imponer las sanciones. Ya veremos.

Usted conoce bien Medio Oriente, ¿qué cree que va a pasar después de la guerra, se producirá un cambio radical en el equilibrio de poder en esa región?

Creo que depende en parte de cuánto tiempo dure la guerra. Si termina hoy, las implicancias a largo plazo quizá no serán tan significativas. Si la guerra continúa, podría producirse una invasión de Irán por parte de EE.UU., y si eso ocurriera, la geopolítica de la región cambiaría definitivamente. Ahora, si el resultado es que EE.UU. e Israel logran cambiar el régimen por uno más democrático, un país con el que el mundo pueda tratar, eso obviamente cambiará la dinámica de la región. Pero me temo que lo más probable es que la guerra no tenga una conclusión definitiva. La República Islámica de Irán seguirá en pie de alguna forma.

“Esta es, sin duda, una nueva Guerra del Golfo. Es la tercera Guerra del Golfo, y si continúa, si se intensifica, y si potencias como Reino Unido, Turquía, Rusia o China se ven más involucradas, entonces tiene el potencial de salirse de control”.

Nicholas Hopton, exembajador de Reino Unido en Irán.

¿Existe la posibilidad de que algunos países europeos intervengan directamente en el conflicto en algún momento?

En este momento, por ejemplo, Reino Unido se encuentra en una posición defensiva. Estamos defendiéndonos. Pero eso significa que tenemos que enviar a nuestras Fuerzas Armadas, nuestros barcos, nuestros aviones y nuestros drones para defendernos. E inevitablemente, cuando se lleva a cabo una acción militar, aunque sea defensiva, puede conducir a una escalada. Creo que el riesgo es elevado, aunque tengo bastante claro que el gobierno británico y la población de Reino Unido no creen que esta guerra sea una buena idea y no quieren involucrarse.

Podemos decir, como sugieren algunos, que con este conflicto estamos en los albores de una especie de Tercera Guerra Mundial o es muy exagerado afirmar eso.

No creo que exageres, pero aún no hemos llegado a ese punto. Esta es, sin duda, una nueva Guerra del Golfo. Es la tercera Guerra del Golfo, y si continúa, si se intensifica, y si potencias como Reino Unido, Turquía, Rusia o China se ven más involucradas, entonces tiene el potencial de salirse de control y quizá adquirir un carácter más global. Esperemos que no sea así, sería catastrófico.

Imagen @WhiteHouse en X

¿Cree que los cambios que estamos viendo hoy, más allá de lo que suceda en Irán, como el debilitamiento del derecho internacional y del orden de la posguerra, son permanentes? ¿El viejo orden está muerto, como dijo el primer ministro de Canadá?

No estoy de acuerdo con eso. No creo que el orden multilateral posterior a la Segunda Guerra Mundial haya desaparecido, pero sí se ha debilitado mucho. Y si la tendencia actual en la geopolítica continúa, es muy posible que acabe convirtiéndose en historia en lugar de realidad. Nada es permanente. Las cosas siguen ciclos, incluso en la geopolítica. Y creo que, en este momento, nos encontramos en una nueva fase. Estamos viendo un sistema multilateral mucho más débil. El Estado de Derecho y el derecho internacional ya no se respetan como antes. Estamos en una era en la que hombres fuertes ejercen el poder en el mundo. Donald Trump es un síntoma de ello, no es la causa. En algún momento, el presidente de los Estados Unidos será otra persona, pero puede que siga siendo un hombre fuerte que quiera desempeñar este tipo de rol, como Putin, como Erdogan, como Xi, como Netanyahu. No es inevitable que tengamos que acabar ahí, lo que supondría volver a una especie de política de las grandes potencias como en el siglo XIX. No es inevitable. Hay muchos países que tienen grandes economías y poder, como los de Europa, que pueden hacer las cosas de otra manera. Espero que esta guerra no marque el inicio de una nueva era de política de hombres fuertes al estilo del siglo XIX, que es muy peligrosa, sobre todo ahora que las guerras se libran de forma muy diferente a como se hacían hace 200 años.

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