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Starmer se reúne con Xi Jinping en Beijing y busca lazos “más sofisticados” entre Reino Unido y China

La visita del premier británico se suma a las recientes que han hecho los líderes de Francia, Canadá, Irlanda y España.

El primer ministro británico Keir Starmer junto al presidente chino Xi Jinping.

La diplomacia china se está anotando una gran temporada estos últimos meses, luego de una serie de visitas de alto nivel que, este jueves, incluyó al primer ministro británico, Keir Starmer. El líder laborista se reunió durante la jornada con el presidente chino Xi Jinping en Beijing, donde acordaron varios acuerdos que incluyeron áreas como el whisky inglés, farmacéuticas y excepción de visas. Starmer afirmó que la reunión, que duró una hora y 20 minutos, fue productiva y generó resultados concretos.

El paso de Starmer vendría a ser una entre las muchas visitas que ha recibido Xi Jinping en los últimos meses: el líder francés, Emmanuel Macron, estuvo en la capital china en diciembre, mientras el primer ministro canadiense Mark Carney hizo lo propio la semana pasada. También los líderes de España e Irlanda estuvieron en China hace poco, y a finales de febrero está confirmada la presencia de Friedrich Merz, el canciller alemán.

La reunión de Starmer con Xi estuvo marcada por la creciente presión desde Estados Unidos, tanto a la OTAN en general como a Reino Unido. Con esta visita, el laborista se vuelve el primer jefe de gobierno británico en visitar el país desde 2018, y en ese contexto fue recibido por Xi en el Gran Salón del Pueblo.

Keir Starmer en la Ciudad Prohibida, en Beijing.

También se reunió con el primer ministro Li Qiang más tarde durante el día. La visita de Starmer también sigue inmediatamente a la del primer ministro canadiense, Mark Carney, quien firmó un acuerdo económico con Beijing para derribar las barreras comerciales entre ambos países, provocando la ira del presidente estadounidense Donald Trump.

En el inicio del encuentro, Starmer aseguró que China es “un actor vital a escala global, y aseguró que espera llevar “más allá” la relación bilateral, según los medios oficiales que acompañan en la visita al mandatario. Por su parte, Xi recordó que las relaciones entre su país y Reino Unido “han pasado por altibajos que no han servido al interés” de ambos países.

“China es un actor vital en el escenario global, y es fundamental que construyamos una relación más sofisticada en la que podamos identificar oportunidades de colaboración, pero que, por supuesto, también permita un diálogo significativo en los ámbitos en los que discrepamos”, afirmó Starmer.

“Hemos hecho este viaje porque creo que es de un fuerte interés común el encontrar formas positivas de trabajar juntos”, dijo el premier británico. “Espero pasar unos días muy productivos abordando cuestiones sobre la estabilidad y la seguridad globales, el crecimiento y los retos compartidos como el cambio climático”, indicó.

Las relaciones entre Beijing y Londres no han sido ideales en las últimas décadas, y empezaron a resquebrajarse entre disputas comerciales y la represión china en Hong Kong, una colonia que Reino Unido devolvió en 1997. Eso último llevó en 2020 a Boris Johnson, que era premier entonces, a ofrecer la ciudadanía británica a hasta tres millones de hongkoneses.

La disputa entre ambos países empeoró cuando ese mismo año Londres prohibió la participación de Huawei en la infraestructura telefónica de Reino Unido, en una decisión considerada hostil por Beijing. Tres años más tarde, China devolvería el golpe cancelando su participación en un proyecto de energía nuclear británico.

Bandera británica y china ondeando en la Ciudad Prohibida, en Beijing.

La delegación británica que llegó a China no solo incluye a miembros del gabinete de Starmer, sino a una delegación compuesta por cerca de 60 empresarios y representantes de instituciones culturales. Entre las entidades con presencia en tal delegación se encuentra el mayor banco del mundo, HSBC, además de la farmacéutica GSK y las automotrices Jaguar y Land Rover.

En medio de eso, Starmer pudo anunciar “avances” y tratos con China, como la confirmación de que también los ciudadanos británicos podrán visitar China sin necesitar pedir visa, durante 30 días. El gobierno dice que esto significa que las personas que visitan el gigante asiático por negocios o como turistas podrán viajar sin visa, y que esto coloca a Reino Unido en línea con otros 50 países como Francia, Alemania y Australia.

Otro acuerdo al que se llegó tiene que ver con el whisky británico, cuyos impuestos bajaran de 10% a 5%. Keir Starmer afirmó anteriormente que las delegaciones estaban negociando la reducción de los aranceles al whisky.

En cuanto a las farmacéuticas, la británica AstraZeneca anunció que hará una inversión de 15.000 millones de dólares en China, hasta 2030. Keir Starmer dijo al respecto: “Desbloquear oportunidades para las empresas británicas de todo el mundo y ofrecer resultados para los trabajadores en casa es siempre la fuerza motriz detrás de mis compromisos internacionales. La expansión y liderazgo de AstraZeneca en China ayudarán al fabricante británico a seguir creciendo, apoyando miles de empleos en Reino Unido”.

Keir Starmer durante una reunión bilateral con Xi Jinping, en el Hotel Sheraton, durante su participación en la cumbre del G20 en Río de Janeiro, Brasil, el 18 de noviembre de 2024. Foto: Archivo Stefan Rousseau

Respecto a los acuerdos alcanzados entre Reino Unido y China, el experto en comercio Allie Renison aseguró a BBC World at One que no se trataba, para nada, de un “big bang del comercio libre” entre los dos países. En cambio, Renison describió el acuerdo sobre viajes sin visado para ciudadanos británicos que visitan China por menos de 30 días como un “fruto fácil para ayudar a los países a dar un primer paso hacia discusiones más amplias”.

Por su parte, en declaraciones al diario South China Morning Post, el diplomático Chi Jiangtao se refirió a la visita de Starmer. “El Partido Laborista debe sortear el dilema que enfrenta Reino Unido: cómo equilibrarse entre un Washington cada vez más coercitivo bajo el presidente estadounidense Donald Trump y un Beijing considerado durante mucho tiempo una amenaza a la seguridad nacional”.

En medio de esa amenaza, uno de los temas más recientes en Londres es la construcción de una nueva “megaembajada” china en la capital británica, que contaría con 20 mil metros cuadrados de superficie. Ubicada cerca del distrito financiero, la Torre de Londres y la ribera norte del Támesis, la nueva sede diplomática se ubicará en la antigua sede de la Real Casa de la Moneda Británica.

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