Asesinato de inspectora en Calama activa alertas en el Mineduc ante riesgo de imitación
"Es un ejemplo, pero no es un caso único", dijo este miércoles la ministra de Educación, María Paz Arzola, revelando un sentir que desde hace algunos días ronda en la cartera y en el gobierno: la de preocupación por posibles réplicas.
Puertas adentro, el análisis en el Ministerio de Educación es claro: tras el asesinato de una inspectora en Calama, el riesgo de imitación de conducta existe. Y, como tal, diversas fuentes reconocen que el ánimo en la cartera es de inquietud.
La base para sostener esto es que tras el hecho en el norte del país se han dado otras situaciones graves que sustentan lo que algunos estudios sugieren: tres días después -lunes de esta semana- un alumno de 15 años fue detenido luego de llegar con un arma de fuego cargada al Colegio Polivalente de Curicó, y la noche de este martes la Bicrim de Rancagua detuvo a un adolescente de 17 años por portar un arma al interior de otro recinto.
“Hay algo que a mí me ha sorprendido mucho habiendo llegado al Ministerio de Educación y es justamente la gravedad, pero también la frecuencia de hechos de violencia de esta índole en los colegios. Lo de Calama es un ejemplo, pero no es un caso único y desde el gobierno estamos trabajando de forma articulada porque entendemos que este es un problema muy profundo y que no se aborda solamente desde una cartera”, dijo este miércoles la ministra de Educación, María Paz Arzola.
El temor en la cartera, además, apunta a que la modalidad -planificación y alevosía- empleada en Calama se replique en otras partes.
Eso explica, en parte, la celeridad que el gobierno decidió darle a los proyectos de ley que abordan la violencia escolar, apuntando a endurecer agravante por delitos en contexto escolar, y a permitir medidas como la revisión de mochilas. Para ello el Ejecutivo afina si ingresar dos proyectos distintos o uno que contenga ambas ideas. “Pueden generar al menos un efecto disuasivo importante en lo inmediato, que es lo que necesitamos”, dicen en el entorno de la ministra Arzola, apuntando también a diversos actos violentos que se han repetido en liceos capitalinos en los últimos días.
La preocupación de la cartera, en todo caso, va más allá de sus paredes y se sustenta en otro tipo de evidencia. Josefa Aguirre, académica del Instituto de Economía UC y que ha basado sus trabajos en violencia rscolar en Chile, ante la pregunta de si el asesinato en Calama podría estar generando un efecto contagio, dice que la evidencia disponible es sugerente. “Estudios que analizan la distribución temporal de los llamados school shootings o mass shootings muestran que estos eventos no tienden a ocurrir de manera aleatoria en el tiempo, sino que se agrupan en períodos específicos. Eso es consistente con la hipótesis de que la cobertura mediática intensa puede incitar a individuos vulnerables a imitar o replicar estos patrones de conducta".
Sin embargo, Aguirre dice que es importante precisar que los eventos se concentren en el tiempo “no nos permite concluir que uno causó los otros. Existe la posibilidad de que un tercer factor esté explicando simultáneamente todos estos episodios: cambios más generales en los niveles de violencia escolar, en la salud mental de los jóvenes, o en el clima social que vivimos”. Es decir, suma, “puede que estemos ante el cruce de dos fenómenos distintos que se potencian: por un lado, un efecto contagio gatillado por la visibilidad del caso de Calama, y por otro, un deterioro de fondo en las condiciones que protegen a los niños y adolescentes de la violencia”.
Mientras, Jorge Varela, director del Laboratorio de Convivencia del Insituto de Bienestar Socioemocional de la UDD, señala que en conductas de violencia o en tiroteos escolares se ha estudiado el efecto réplica, denominado copycat killer, que son imitadores del comportamiento. “Hay un peligro en que los estudiantes puedan empezar a imitar esto, sobre todo cuando en la prensa, los medios, el debate cotidiano o en otros contextos nuestras autoridades o los académicos hablamos de esto transmitiendo la idea de que tuviera un mayor estatus, como si fuera algo que valiera la pena recordar”.
Esto, detalla, en sujetos en formación, como niños y adolescentes, “puede tener un efecto delicado, que es que vean cómo todos hablan de cierta persona y quieran imitar su comportamiento. De ahí la clave es el cuidado y el trato de lo que se habla”.
Por su parte, Raúl Perry, gerente de programas de Fundación San Carlos de Maipo, entidad que trabaja con personas en situación de vulnerabilidad, cree que “más allá de que exista o no un efecto imitativo, lo que tenemos que entender es que aquí hay causas subyacentes. Con o sin este caso (Calama) se van a seguir provocando eventos de violencia escolar”. Y suma: “Esta violencia no es nueva, teníamos indicadores graves antes de la pandemia y vamos a seguir teniendo mientras no tomemos en serio lo que se requiere para prevenirla. Siendo minimalista en la enumeración, necesitamos programas que trabajen con las familias en habilidades parentales para una convivencia en el hogar más pacífica, y dotar a los colegios de currículums que enseñen la resolución de conflictos”.
Lo último
Lo más leído
1.
4.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE