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El esperado cara a cara de Lincolao con las academias chilenas en medio de la tensión por los cambios al Fondecyt

La titular de Ciencia sostuvo la mañana de este jueves un encuentro de cerca de dos horas con una veintena de representantes del mundo académico. La cita se gestó para expresarle los cuestionamientos a las nuevas bases del concurso Fondecyt de Postdoctorado para el próximo año.

Reunión del Instituto de Chile con la ministra Lincolao en el salón O'Higgins de La Moneda. Ricardo Ferreira

Transformar una controversia en una oportunidad para discutir la política científica que Chile necesita para las próximas décadas. Ese fue el tono con que el Instituto de Chile evalúa la reunión que durante la mañana de este jueves sostuvo con la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, en La Moneda.

El encuentro comenzó a las 8.30 en el salón O’Higgins de la Casa de Gobierno y se extendió por más de dos horas. En la cita participaron autoridades e integrantes del Instituto de Chile y representantes de sus seis Academias —Ciencias, Lengua, Medicina, Bellas Artes, Ciencias Sociales e Historia-, quienes abordaron con la secretaria de Estado no solo la polémica por las nuevas bases del concurso Fondecyt Postdoctorado, sino también una serie de desafíos estructurales para el sistema nacional de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación.

La ministra Lincolao calificó el encuentro como “un diálogo sumamente valioso”, en el que científicos de distintas áreas del conocimiento plantearon sus opiniones sobre el rol del Ministerio de Ciencia y las formas en que pueden colaborar en los ajustes necesarios para que Chile se beneficie. Entre las propuestas surgidas durante la conversación mencionó la creación de un consejo multidisciplinario que apoye la revisión de las bases y concursos de financiamiento, un programa específico de inserción laboral para doctores y una estrategia para fortalecer la vinculación con las empresas. Además, señaló que se abordó la necesidad de perfeccionar la Ley de I+D, con el objetivo de incorporar y generar incentivos tributarios más atractivos para el sector privado.

Asimismo, Lincolao destacó que la reunión contó con cerca de 30 asistentes de áreas muy diversas, entre ellas ciencias sociales, historia, lenguas, matemáticas, medicina, física, astronomía y lingüística, lo que, a su juicio, permitió constatar que existen visiones variadas sobre estos temas y que se trata de un debate necesario y enriquecedor.

También señaló que durante el encuentro se planteó la necesidad de incorporar al mundo productivo a esta discusión y que el Ministerio ayude a acercar a las empresas con las universidades. Entre las propuestas recogidas, por la ministra, mencionó la creación de un consejo similar, pero de carácter más integral, al antiguo Consejo Superior de Ciencias de Conicyt. “Creemos que es una excelente sugerencia y decidimos implementarlo”, acotó la ministra.

La reunión, en tanto, fue reconocida desde el mundo académico como “franca y constructiva”. Entre los temas destacados por ellos estuvieron el financiamiento de la investigación, la formación de capital humano avanzado, la inserción de investigadores jóvenes, el fortalecimiento de las capacidades científicas del país y la necesidad de construir una política científica con una mirada de largo plazo.

Uno de los puntos centrales fue precisamente el conflicto generado por las modificaciones al Fondecyt Postdoctorado 2027. Las nuevas bases establecen áreas prioritarias hacia las cuales se podrá concentrar hasta el 70% de las adjudicaciones, una decisión que ha provocado cuestionamientos de distintas comunidades académicas y científicas.

El miércoles, de hecho, una manifestación llegó hasta las dependencias del Ministerio de Ciencia. En paralelo, se entregó una carta suscrita por 1.138 académicas y académicos de distintas instituciones del país, quienes expresaron su preocupación por los criterios de priorización definidos por ANID.

La iniciativa surgió desde la Facultad de Humanidades de la Usach y posteriormente sumó adhesiones de universidades y disciplinas de distintas partes del país. En la carta, los firmantes cuestionan las áreas prioritarias y sostienen que las Ciencias Sociales, las Humanidades y las Artes quedan en una posición desfavorable frente al nuevo diseño.

Manifestación y entrega de carta en las dependencias del Ministerio de Ciencia.

En la reunión con el Instituto de Chile la ministra reconoció que existieron dificultades en los cambios asociados al instrumento y manifestó su disposición a revisar el decreto que regula el Fondecyt Postdoctorado.

De acuerdo con una fuente que participó del encuentro, Lincolao preguntó directamente por qué la modificación de las bases había provocado una reacción tan amplia en la comunidad científica. La ministra habría planteado que tiene una inclinación a tomar decisiones con rapidez y buscó conocer las razones detrás de la resistencia a establecer prioridades.

La respuesta de los representantes académicos apuntó a la necesidad de contar con instrumentos diferenciados: por una parte, mecanismos de financiamiento neutros y abiertos a las distintas áreas del conocimiento y, por otra, programas en los que el Estado pueda establecer prioridades específicas y evaluar sus resultados.

En esa conversación, los representantes del Instituto también plantearon la necesidad de aplicar gradualidad a los cambios. Según la misma fuente, Lincolao se comprometió a revisar las bases, aunque al término del encuentro permaneció abierta la interrogante respecto de si esa revisión tendrá efectos sobre la convocatoria correspondiente al próximo año.

Para el presidente del Instituto de Chile, Sergio Lavandero, la reunión permitió transformar una controversia “en una oportunidad para conversar sobre el sistema que Chile necesita para las próximas décadas. Valoramos la disposición de la ministra a escuchar y a mantener este diálogo con la comunidad académica”, señaló.

El también presidente de la Academia Chilena de Ciencias agregó que el Instituto está disponible para participar en esa discusión a través de sus seis Academias. “Necesitamos dialogar, construir instituciones capaces de proyectarse en el largo plazo y fortalecer un sistema científico que dé certezas y continuidad a las nuevas generaciones de investigadores”, sostuvo Lavandero.

Sergio Lavandero (al centro) en la reunión del Instituto de Chile con la ministra Ximena Lincolao.

Alejandro Maass, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2025 y uno de los participantes de la reunión, coincidió en destacar el tono del encuentro, aunque fue más cauteloso respecto de sus resultados inmediatos.

“Me parece que fue una conversación muy franca, lo que se agradece mucho”, afirma. Sin embargo, el también académico de la U. de Chile sostiene que no cree que durante la reunión se haya logrado convencer a la ministra de modificar las bases del concurso. “Ya forma parte de las convicciones que se está haciendo la ministra luego de escuchar a muchos actores”, señala.

Más allá del Fondecyt, el encuentro permitió abrir una discusión de mayor alcance. Los representantes de las academias plantearon la necesidad de fortalecer los instrumentos destinados a la inserción de doctores y jóvenes investigadores, tanto en universidades y centros de investigación como en la industria y el sector productivo.

También se puso sobre la mesa la necesidad de reivindicar y fortalecer los centros de excelencia, considerando las capacidades científicas que Chile ha construido durante décadas y su aporte al desarrollo nacional.

Otro de los puntos discutidos fue el sistema de financiamiento en su conjunto. Los representantes del Instituto plantearon que existen numerosos instrumentos y que, frente a las restricciones presupuestarias que enfrenta actualmente el país, resulta necesario realizar una revisión más integral de cómo se distribuyen los recursos destinados a ciencia, tecnología, conocimiento e innovación.

Reunión del Instituto de Chile con la ministra Lincolao Ricardo Ferreira

La conversación se extendió además hacia desafíos como el envejecimiento de la población, la productividad, la innovación, la incorporación de doctores al sector productivo, la inteligencia artificial, la transición tecnológica y las necesidades futuras de formación de capital humano.

En ese contexto, el Instituto de Chile planteó la necesidad de avanzar hacia una política científica de Estado, capaz de superar los ciclos de gobierno y proyectar las necesidades del país durante las próximas décadas. Una de las propuestas fue estudiar una institucionalidad de largo plazo, similar en su continuidad a un Consejo Superior con lógica de Estado, que contribuya a definir prioridades científicas y tecnológicas sobre la base de evidencia, consenso y visión estratégica.

El encuentro, de todos modos, no cerró la controversia por el Fondecyt Postdoctorado. La discusión queda abierta en dos niveles: el primero, más inmediato, respecto de qué ocurrirá con las bases del concurso de Postdoctorado 2027; y el segundo, de mayor alcance, sobre qué instrumentos debe utilizar el Estado para orientar la investigación y cómo construir una política científica capaz de mantenerse más allá de un gobierno.

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