Uno de cada cuatro habitantes de la comuna de Santiago es migrante

Un estudio del Servicio Jesuita a Migrantes, con datos del Censo 2017, muestra que de las diez sedes edilicias con mayor cantidad de extranjeros, seis están en la RM. El análisis, además, caracterizó la población foránea según su nivel de escolaridad, que en algunos casos supera al de los nacionales.


Existen dos comunas en Chile donde la población migrante representa casi un cuarto del total de residentes: Independencia y Santiago. En la primera de ellas, los extranjeros llegan al 31,2% del total de habitantes, la cifra más alta a nivel nacional. Y en el segundo caso, en tanto, la población foránea corresponde al 27,5% de sus residentes, lo que significa que, en promedio, uno de cada cuatro habitantes proviene del exterior.

El estudio realizado por el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), basado en cifras del Censo 2017, también refleja la situación de Ollagüe, Región de Antofagasta (ver recuadro), y de comunas como San Pedro de Atacama, Pica, Estación Central, Sierra Gorda, Recoleta, Huara y Mejillones.

El documento, que se encuentra disponible en el sitio web de la entidad, detalla aspectos generales del fenómeno migratorio en Chile. Por ejemplo, que en los últimos 12 años aumentó un 637% la cantidad de permanencias definitivas en el país.

También, que entre 2011 y 2017, los principales colectivos migrantes han sido personas provenientes de Perú (22.433), Colombia (18.938), Venezuela (11.873), Haití (11.276) y Bolivia (7.835). A su vez, se informa que, a nivel país, los migrantes representan un 4,3% de la población y son, en su mayoría, personas de entre 25 y 54 años.

A nivel general, detalla que el 67% de los extranjeros que reside en nuestras fronteras, llegó entre 2010 y 2017.

El análisis realizado por el SJM es multidimensional, pero una de las áreas que aborda es la realidad a nivel comunal. Asimismo, el documento da cuenta de que en algunas comunas, como Las Condes y Ñuñoa, el promedio de escolaridad de los migrantes supera al de los residentes nacionales.

Según el informe, en la comuna de Santiago, entre 2010 y 2017, el arribo de migrantes aumentó en un 78%. Le sigue Independencia (74%) y Estación Central (78%) con un incremento similar. ¿La razón? Una de las hipótesis que se baraja es la ubicación en el centro o pericentro de la ciudad, ya que estas zonas tienen un mayor acceso a servicios, conectividad, recintos educativos y fuentes de trabajo.

Repercusiones

En esta semana en que 160 ciudadanos haitianos regresaron a su país en el contexto del Plan Retorno del gobierno, algunos alcaldes explican las distintas repercusiones que han experimentado en materias como vivienda, trabajo y educación.

Para Felipe Alessandri, alcalde de Santiago, el principal problema es la vivienda: “El subarriendo está generando xenofobia en nuestros barrios, porque hay connacionales que aprovechan esa oportunidad para lucrar indebidamente”.

Aseguró que para combatirlo, están trabajando con el mismo SJM en viviendas de arriendo transitorias.

El alcalde de Independencia, Gonzalo Durán, relata que en su comuna aumentó la habitabilidad en condiciones precarias, especialmente en casas grandes divididas por piezas, por lo que los migrantes quedan expuestos a situaciones de riesgo. Esto también “ha significado una modificación completa de nuestro sistema de gestión de residuos, porque se genera un mayor volumen”, asegura.

Otro aspecto que genera controversia es el ámbito laboral. Alessandri, jefe comunal de Santiago, recalca la falta de oportunidades: “El 75% del comercio ambulante que se ve en la comuna lo realizan personas migrantes que no tienen y no han podido encontrar un trabajo formal”.

Entre los testimonios de haitianos que buscan salir del país, las historias de precariedad, tanto en trabajo como vivienda, se repiten. Naïka Moïse (19) afirma que solo pudo trabajar tres semanas como temporera. Añade que, por no tener para pagar arriendo o comida, durmió 31 días en el aeropuerto. Y el caso de Robert Gassonvil (27) no es muy diferente: “Vine a buscar un futuro distinto, pero llevo 14 meses y apenas pude trabajar seis”, dice.

Pero no todo es negativo. En algo coinciden los alcaldes de comunas donde habita gran cantidad de extranjeros: “Hemos tenido un tema muy gratificante, que es el que la matrícula venía a la baja en las escuelas y ellos nos han ayudado a mantenerla”, afirma Alessandri. Mientras que, en Estación Central, explican que existen colegios donde hasta el 80% de la matrícula es migrante, con más de 15 nacionalidades. El alcalde Durán agrega que esto “ha significado una expresión de multiculturalidad muy rica”.

El jefe comunal de Estación Central, Rodrigo Delgado, dice que se debe acompañar a niños y jóvenes migrantes que se incorporan a la sociedad. “Me preocupa mucho lo que pasará con las segundas generaciones. Van a crecer y tener una forma de pensar que puede ser muy crítica con un país que a lo mejor no les dio todas las oportunidades”.

La particular situación de la comuna de Ollagüe

Según los datos del estudio, la comuna de Ollagüe, en la Región de Antofagasta, es una de las tres que registraron uno de los porcentajes de migrantes más altos del país, con un 30,96% de extranjeros respecto de su población total. Lo que en concreto equivale a 74 personas de otra nacionalidad de las 239 que allí residen.

Esta curiosidad, sin embargo, según su alcalde, Carlos Reygards, no se debería al fenómeno migratorio, sino que a la especial ubicación fronteriza de la comuna: “Son personas que nacieron en Bolivia, pero que llevan 80 años en Ollagüe. No es que hayan migrado ahora, son familias que existen de toda la vida ahí ”, explica el edil.

Agrega que “si me habla de un colombiano, ecuatoriano, venezolano, peruano, no lo conocemos, no hay aquí (…) puede que sea el 30%, pero no es gente que haya llegado ahora”.

Ollagüe se ubica a 3.660 metros de altura y a 198 kilómetros de Calama. De sus habitantes, un 85% tiene ascendencia quechua y su principal actividad económica es el turismo.

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