Viajes Turismo en moto, la nueva forma de recorrer la Patagonia

Un viaje en moto all inclusive es lo que ofrece esta novedosa alternativa, desde Punta Arenas o Puerto Montt. Una travesía exclusiva en motos BMW de última generación, donde los turistas van apoyados por jeeps Land Rover, recorriendo los más recónditos paisajes patagónicos y descansando en lodges y refinados hoteles.<br>




A la hora acordada, en la administración del

Parque Nacional Torres del Paine

, aparece Aníbal Vickacka arriba de una enorme BMW. Lo escoltan otras dos motos iguales y un vehículo de apoyo. Se ve distinto a como lo conocimos en Punta Arenas. No es el hombre de camisa, corbata y notebook que tiene  una de las empresas de informática más importantes de Magallanes. Aquí, vestido con un traje especial para motociclistas -que lo protege del viento y caídas-, calza perfecto con aquel sueño y pasión que, como nos contaba, decidió convertir en su nuevo negocio: turismo en dos ruedas.

Este argentino de nacimiento y magallánico de corazón creó la agencia

Patagonia Backroads

pensando en los turistas extranjeros que gustaban de las motos, pero que no tenían el tiempo ni la capacidad de organizar un viaje al "fin del mundo", ni menos el dinero para embarcar una máquina de 200 kilos cruzando miles de kilómetros.

Si bien han surgido algunas empresas que arriendan motos para el turismo,

Aníbal Vickacka

quería dar un paso más allá y ofrecer viajes completos, proveyendo las motos, alojamiento, comidas, como también la organización, el soporte mecánico y guías expertos. Invirtió en 10 motos BMW GS y dos jeeps Land Rover Defender. Una combinación que permite hacer viajes íntegramente en moto para los más aventureros, viajes combinados en moto y 4x4 para aquellos que no desean conducir todos los días y, también, excursiones sólo en 4x4 (ver recuadro).

El primer grupo de turistas extranjeros llegó en marzo del año pasado, pero la aventura de a poco ha comenzado a incentivar a chilenos, incluso, con viajes por el día, y ya se asoman algunos aventureros que están optando por travesías de 11 días que recorren tanto la Patagonia argentina como la chilena.

Este día no es la excepción. Aníbal se pasea orgulloso por los caminos del Parque Torres del Paine seguido por dos turistas de Santiago. Nos enseña las motos, nos explica las rutas y lo acompañamos en un viaje por los 97 km de caminos que recorren el parque.

Desde la moto todo se ve distinto, más intenso y más a la mano que desde un auto. El ripio y las posas de agua pasan rápido a sólo un par de centímetros de nuestros pies. Luchamos contra el polvo de otros autos, con el viento que se filtra entre la ropa y, por supuesto, con el clima cambiante que caracteriza a la Patagonia. En medio día de recorrido tenemos lluvia, ráfagas de viento que tratan de desestabilizarnos, frío y, por momentos, un sol que nos encandila y deja ver los mejores paisajes del Paine. Minutos de detención obligada para sacarse los cascos y apuntar nuestras cámaras.

POR QUE EN MOTO

Hay un perfil de motoquero no tan conocido en nuestro país: los motociclistas viajeros o de aventura, que se embarcan sobre dos ruedas por interminables caminos durante semanas e, incluso, meses. A diferencia de lo que se puede pensar, aquí la moto no es de esas ruidosas que dejan los nervios de punta cuando aceleran. "El turismo en moto no rompe el esquema contemplativo de la Patagonia, con motores potentes. Un viajero en moto es una persona que le gusta viajar, conocer lugares nuevos, pero que lo hace desde la perspectiva de las dos ruedas. Para este viajero, el lugar adonde se llega no es lo único importante, gran parte del sentido proviene de la conducción por paisajes y caminos distintos a los habituales. Aquí hay una estrecha interacción entre la máquina, el cuerpo y el entorno", dice Vickacka.

Y la Patagonia parece ser un sitio ideal para estos viajeros, ya que ofrece una combinación única de atractivos: un imponente escenario natural, una infraestructura vial adecuada, buena oferta hotelera y gastronómica para todo tipo de bolsillos y un tráfico extremadamente bajo, lo cual hace la conducción de la moto mucho más relajada y placentera.

Lo pudimos comprobar, la percepción desde la moto es más intensa que, por ejemplo, desde un auto. Conducir una moto por los caminos de la Patagonia -con su clima impetuoso y geografía única- es una actividad que involucra al conductor por completo. "Es un placer, un estímulo, pero también un desafío. Y esto último es lo que lo hace memorable", dice Aníbal.

LAS RUTAS

Patagonia Backroads ofrece dos rutas para los viajeros más avezados. Ambas de 11 días y 10 noches y ambas transitan unos 2.300 kilómetros por los principales atractivos de la Patagonia. El primero recorre la Patagonia Norte y Sur. Parte en Chaitén, siguiendo la Carretera Austral hacia el sur, hasta el lago General Carrera, donde se descansa de la moto por un par de horas tomando el ferry que lleva a Chile Chico. Aquí se cruza hacia Argentina, donde la conocida Ruta 40 cruza interminables estepas, siempre custodiada por guanacos y ñandúes. Al llegar a El Chaltén, conocida como la capital del trekking argentino, es hora de estirar las piernas para una caminata de varias horas hasta el mirador del cerro Fitz Roy, para luego seguir hacia el sur hasta el glaciar Perito Moreno y regresar a Chile a la altura del Parque Nacional Torres del Paine, donde las BMW se cambian por la tranquilidad de una estancia y un buen asado al palo.

La segunda ruta hace un círculo que conduce por los principales atractivos de la Patagonia Sur y Tierra del Fuego. El viaje comienza en Punta Arenas, cruza en ferry el Estrecho de Magallanes y se interna por la estepa de Tierra del Fuego hasta Ushuaia, en Argentina. Aquí los viajeros tienen un día de descanso, donde pueden conocer esta turística ciudad, con excelente gastronomía, casino, souvenirs y actividades imperdibles, como visitar el Tren del Fin del Mundo.

El viaje regresa al continente y avanza por el lado argentino hasta el glaciar Perito Moreno y vuelve a Chile conociendo Torres del Paine, Puerto Natales y Punta Arenas.

Si le parece demasiado extenuante, también es posible realizar viajes a pedido para grupos. Los valores varían según los servicios incluidos, pero van entre 400 y 500 dólares diarios, que incluye el arriendo de la moto, combustible, hoteles, comidas, logística, guía, mecánico y vehículo de apoyo. La persona debe llevar su propio equipo de seguridad, es decir, casco, botas, chaqueta, pantalón y protecciones. Además, el viajero debe tener experiencia en conducción de moto de tamaño medio (más de 500 cc), al menos en carretera. Y, según el recorrido, es deseable alguna experiencia en caminos de ripio.

Aunque, por supuesto, el requisito principal es tener aptitud física y sicológica para recorrer los desafiantes caminos de la Patagonia y las ganas de embarcarse en una aventura. Y, precisamente, ese es el espíritu de estos viajes. Aunque tienen un itinerario, la idea es poder innovar y disfrutar la libertad que entrega manejar una máquina de dos ruedas.

¿No conduce? Súbase a un jeep

Para los que no tienen experiencia en motos, pero también quieren una buena cuota de aventura sobre ruedas, hay viajes en Land Rover 4x4. Las rutas son similares a las de motos, pero se dispone de más tiempo para hacer paradas y otras actividades como trekking, cabalgatas, pesca con mosca, etc. Además, en lo posible, usan caminos secundarios, donde vehículos normales no pueden transitar, ofreciendo al cliente una visión alternativa y más exclusiva que los circuitos turísticos convencionales. Desde US$ 3.200. Teléfono: (61) 221111 www.patagoniabackroads.com

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