Chile y la UE: una nueva cooperación

Unión Europea



Por Juan Pablo Lira, embajador y director ejecutivo de AGCID; Jolita Butkeviciene, directora para América Latina y el Caribe de la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Comisión Europea (DG DEVCO); y Stella Zervoudaki, embajadora de la delegación de la Unión Europea en Chile

La pandemia de Covid-19 nos invita a demostrar nuestra capacidad de respuesta frente a sus grandes impactos sanitarios, sociales y económicos; y a compartir recursos, experiencias y buenas prácticas en búsqueda de soluciones. Además, la crisis ha profundizado los desafíos estructurales que enfrentan nuestras sociedades, como el desarrollo inclusivo, el cambio climático y la transformación digital.

La velocidad y el carácter cambiante de los retos globales precisan de respuestas conjuntas y de esfuerzos internacionales integradores y flexibles, capaces de acoger las capacidades y necesidades de todos los países en base a los intereses comunes e independiente de su nivel económico.

En un mundo globalizado, interconectado e interdependiente, donde las amenazas no conocen fronteras y los grandes bienes públicos se comparten, todos los países se encuentran en una situación de desarrollo en transición hacia un nuevo modelo de crecimiento sostenible. Esta es la lógica de los objetivos de la Agenda 2030, que fueron aprobados por todos los estados miembros de Naciones Unidas en 2015, con el principio de “no dejar a nadie atrás”.

En ese contexto, Chile y la Unión Europea han sido protagonistas en proponer el diseño de innovadores instrumentos de cooperación capaces de presentar soluciones para el futuro. El “Fondo Bilateral para el Desarrollo en Transición Chile-Unión Europea”, suscrito entre la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Unión Europea y la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID), es un ejemplo de la nueva modalidad que ambas partes aspiran a implementar.

Este fondo prevé la movilización conjunta de aproximadamente un millón de euros, para apoyar financiera y técnicamente iniciativas innovadoras y de beneficio mutuo frente a los desafíos del siglo XXI. A corto plazo, el fondo tiene el objetivo de contribuir junto con la Subsecretaría de Desarrollo Regional, a la recuperación de los principales sectores productivos de las regiones después de la pandemia; y a la generación de oportunidades de colaboración y de negocios entre empresas chilenas y europeas. Al mismo tiempo, el fondo junto con el Ministerio de Energía apoyará programas que promueven el uso de energías renovables como el hidrógeno verde y la carbono-neutralidad, en políticas de mediano y largo plazo.

Chile y la Unión Europea tienen una larga trayectoria de colaboración que culminó con la firma de un ambicioso Acuerdo de Asociación en 2002, donde la cooperación es un pilar fundamental junto con el diálogo político y el libre comercio. Hoy, estamos trabajando para la modernización de nuestro acuerdo que iniciará una nueva etapa en nuestras relaciones con la innovación como eje central.

De esta forma, Chile y la Unión Europea están dando un paso más, en una cooperación con vocación regional donde, a través de estructuras de tipo triangular, aspiran a movilizar agendas y respuestas regionales de cooperación en América Latina y el Caribe y contribuir así a un multilateralismo efectivo.

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