Columna de Hugo Herrera: Yo voto por Desbordes

07/07/2021 MARIO DESBORDES, CANDIDATO PRESIDENCIAL DE RN Mario Tellez / La Tercera



Deficiencia decisiva de la derecha de las últimas décadas es el discurso estreñido, combinación de economicismo friedmaniano y subsidiariedad eminentemente negativa. Esa síntesis, eventualmente útil en Guerra Fría, ha terminado por mostrar sus límites.

El economicismo está tras los fracasos de los dos gobiernos de Piñera, incapaces de comprender las crisis de 2011 y 2019. El economicismo, si se atiende a sus programas, define las otras tres candidaturas presidenciales de derecha.

Con economicismo, parte importante de la derecha no entiende lo que está ocurriendo en el nivel preciso –político– en el que acontece: un desajuste profundo entre la situación del pueblo y las instituciones y discursos con los que se le ha de brindar expresión.

En esa crisis honda, como las que se dan cada cien años, cuando la legitimidad de las principales instituciones está por los suelos, ya no basta con un pensamiento centrado en la economía y la gestión. La economía es importante y es irresponsable obviarla; pero debe ser puesta en perspectiva política.

La candidatura de Mario Desbordes es histórica en sentido descollante: por primera vez desde los 70, vuelve a emerger nítidamente en Chile una centroderecha propiamente política, consciente de que la piedra angular de un país es un orden reconocido por las fuerzas sociales, de que comprender políticamente consiste fundamentalmente en producir legitimidad y exige la capacidad de entrar en discusión, a partir de un discurso pertinente, con las diversos grupos que componen el todo nacional.

Esta centroderecha es nueva de puro vieja. Opera según la idea de los fundadores de la República –Portales, Bello, Montt– o los ensayistas del Centenario –Encina, Edwards, T. Pinochet, Salas, Galdames– de que un orden político reconocido es la base del florecimiento nacional: cultural, social, también del económico. Fue esa lucidez política la que hizo de Desbordes el productor del acuerdo del 15 de noviembre, por el cual se le dio recién salida a una situación que de otra manera amenazaba devenir inmanejable.

Con el hito de la candidatura Desbordes, la centroderecha política reinstaura su presencia en la Historia de Chile. El republicanismo popular –la unión del pensamiento republicano o de la división del poder social (que exige mercado fuerte y Estado fuerte) y del principio popular o de la integración del pueblo consigo mismo y su tierra (que exige ciertas condiciones comunes de existencia para todos y el despliegue del pueblo por su paisaje)– permite: no sólo una comprensión más amplia que el economicismo, sino más humana, atenta a todos los sectores del pueblo y a sus anhelos de pertenencia en libertad. Sólo un pensamiento de ese talante vuelve posible esperar lo que usualmente se espera de un gobierno: aplomo y producción de gobernabilidad.

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