Cuando Marmaduke Grove (también) fue un candidato ausente



Bruno Rodríguez Carapelle es Licenciado en Derecho UC y profesor ayudante de Historia del Derecho en la PUC.

Octubre de 1932. El militar y político chileno Marmaduke Grove, carta presidencial de las fuerzas socialistas, estaba esperanzado en ser electo a finales de ese mes y ocupar el sillón presidencial en La Moneda en vez de Arturo Alessandri Palma, quien ya se había desempeñado como presidente anteriormente, recibiendo el conocido apodo de “León de Tarapacá”.

Grove, nacido en Copiapó en 1878, de ascendencia irlandesa y perteneciente a una familia de raigambre radical, había ya intervenido en política como uno de los tantos jóvenes uniformados que participaron del “Ruido de Sables” en 1924, del que resultó la aprobación de varios paquetes de leyes sociales que dormían en el Congreso desde hacía años.

Unos meses más tarde, ya involucrado de lleno en la convulsión del Chile de los años ‘20, fue partícipe del golpe de Estado de septiembre de 1924, logrando el apoyo de la Armada a la causa sublevada. Tras el regreso de Alessandri a Chile y la entrada en vigencia de una nueva Constitución en 1925, y luego de un breve nombramiento como director de la Escuela de Aviación, el joven Grove fue destinado como agregado militar en el extranjero para mantenerlo fuera de Chile, por el peligro que representaba.

Sus intentos golpistas no cesaron. Fue dado de baja del Ejército y deportado a Buenos Aires en 1929 por conspirar contra el presidente Carlos Ibáñez desde Francia. Exiliado a Isla de Pascua un año más tarde tras una intentona golpista en Concepción, dejó en el recuerdo de la historia chilena su imagen sobrevolando solitario la ciudad penquista en un avión de color rojo.

Tras huir de Rapa Nui fundó en Santiago el movimiento socialista Nueva Acción Pública en 1931, y en 1932, durante la presidencia de Juan Esteban Montero, fue nombrado comandante en jefe de la Fuerza Aérea, cargo que no le impidió organizar un nuevo golpe el 4 de junio de ese año, que terminó derrocando al gobierno de turno. A partir de entonces, y ya instaurada la efímera República Socialista de Chile -episodio algo olvidado por los anales nacionales-, Grove fue nombrado ministro de defensa al tiempo que se establecían relaciones diplomáticas con la Unión Soviética y se dictaba el hasta ahora polémico Decreto Ley N° 520. La indignación de uno de los miembros de la junta que controlaba a la República Socialista, Carlos Dávila, condujo a un nuevo golpe que la disolvió y envió a Grove, una vez más, al exilio en Isla de Pascua.

Desde Hanga Roa, a 3.600 kilómetros de Chile continental, Marmaduke Grove fue inscrito como candidato presidencial para competir contra Arturo Alessandri en las elecciones de 1932 por parte del que, a futuro, sería el Partido Socialista. Grove vivió la campaña desde la isla, lejos de la realidad nacional fuera de los confines de Rapa Nui. Muchos de los chilenos habilitados para votar, así como sus correligionarios socialistas, se preguntaban si Grove llegaría o no a Santiago antes de la elección. Transcurrían las semanas, y sólo su contendor desplegaba a sus comandos de campaña por el país. De Grove poco se sabía.

Noviembre de 2021. La anarquía de los ‘30 ha quedado atrás y el país ha entrado a un nuevo ciclo eleccionario. Una Convención decide el contenido de una eventual nueva Carta Magna, y las elecciones presidenciales son tema obligado en las conversaciones de cada chileno. Un candidato, Franco Parisi, irrumpió silenciosamente y desde Alabama, Estados Unidos. Hizo su campaña utilizando plataformas electrónicas y el poder del boca a boca, fundando un emergente partido -el Partido de la Gente-, que logró representación en el Congreso. Su candidatura llegó sin ruido, pero la noche de las elecciones dio una enorme sorpresa, que ni aun el más osado de los sitios de encuestas preveía, obteniendo el tercer lugar en la primera vuelta presidencial, sólo tras José Antonio Kast y Gabriel Boric. Como sucedió con Grove, miles esperaban expectantes su arribo al país.

El 28 de octubre de 1932, apenas dos días antes de la elección, Marmaduke Grove llegó triunfal a Chile continental, estando presente junto a sus simpatizantes el día que lo enfrentaría a Alessandri. Finalmente, el candidato exiliado, el de la campaña desde Isla de Pascua, resultó segundo con un 17,74% de los votos, sólo tras el “León de Tarapacá”.

Hoy, Franco Parisi llegó tercero, sin entrada triunfal al país de por medio. Parisi no ha participado de golpes de Estado, ni ha tenido la presencia desestabilizadora que tuvo Grove en la primera mitad del siglo XX chileno. Sin embargo, hoy sus votantes podrían llegar a significar una fuerza gravitante en la futura segunda vuelta presidencial. En la elección de 1932 no hubo balotaje, toda vez que Alessandri obtuvo el 54,79% de los votos. Hoy no es tiempo de mayorías absolutas, y Parisi, que como Grove sorprendió ganándose un lugar en el podio contra todo pronóstico, puede llegar a ser uno de los responsables de inclinar la balanza el 19 de diciembre venidero.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.