Designación ministerial, la primera molestia de la izquierda



No pasaron inadvertidas las declaraciones de la diputada Vallejos y de la ex candidata presidencial Beatriz Sánchez, luego de que el Presidente Piñera diera a conocer su gabinete ministerial. Si bien la primera manifestó, que "esta es la verdadera cara de la derecha, privatizadora, que no quiere cambios…", la segunda sin ser menos, declaró que, "el gabinete designado era una decepción, junto con ser un claro acto de provocación y retroceso".

Que la izquierda este molesta por la designación ministerial, no es más que un buen síntoma para Chile Vamos ante el primer golpe que acusa ésta ante la nula inclusión de sus ideas en la futura gestión de gobierno.

Así, carteras como desarrollo social, próximamente dirigida por el ex líder de la CPC, relaciones exteriores por Roberto Ampuero, cuya historia de vida esta encarnada en el rechazo al marxismo o bien, Isabel Pla a la cabeza del ministerio de la mujer y la equidad de género, quien comprende la femineidad de manera antagónica a las ideas de la izquierda más su declarado rechazo al aborto, serán un constante dolor de cabeza para la izquierda chilena.

Por el contrario de ello, que la izquierda haya acusado molestia en la designación ministerial, no significa un éxito "per se" en la gestión de gobierno. Sin más, para que efectivamente exista una verdadera derrota cultural a la futura oposición –sueño constate que ha buscado la derecha- el trabajo y esfuerzo de cada ministro deberá ser arduo para clavar sus banderas de lucha en la sociedad chilena.

Desde allí, la necesidad de contar con un gobierno que interprete los cambios de la sociedad y las pulsiones de ésta con las instituciones de una manera política. Necesidad que eleva, de una u otra forma, la generación de un relato a una categoría imperativa y que siendo éste un talón de aquiles en la administración pasada, no lo podrá ser ahora.  

Si la derecha pretende apostar por un cambio cultural en nuestra sociedad, el desafío va más allá de hacer pasar un mero mal rato a la oposición. En ese orden de ideas, el futuro gobierno debe tener claro cuales podrán ser las banderas de lucha que permitan hacer un cambio cultural, para ello, la necesidad de articular un conjunto de ideas de manera política, como las que se esbozaron en campaña, resulta fundamental para la generación de un relato convocante y desafiante.

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