Opinión

La incomodidad de dialogar

SEÑOR DIRECTOR:

A menos de una semana del plebiscito de salida donde decidiremos si continuar con la actual Constitución o comenzaremos una nueva etapa de nuestra vida republicana, somos testigos de la crispación y polarización entre quienes apoyan las opciones Apruebo y Rechazo. Ello no es más que la continuidad de los desencuentros entre quienes formamos parte de este país.

Aunque cueste reconocerlo, el acuerdo social vigente se venía debilitando aceleradamente frente a los ojos cerrados del poder. Cualquiera sea la opción triunfadora el 4 de septiembre próximo, deberá abrirse a continuar con la labor transformadora que incluye, por cierto, un cambio constitucional. Nos guste o no, se requerirán de acuerdos y negociaciones que permitan cristalizar las esperanzas de cambio de un sector mayoritario de la población. Pero esos acuerdos no se lograrán sin dialogar previamente, esto es, construir confianzas. Y para ello, como nos dice la Fundación Nansen, se requiere tiempo para conversar “sobre lo que hubo, sobre lo que hay y sobre lo que puede ser”.

Hay al menos dos elementos que deberemos asumir. Por una parte, los miedos de distintos sectores que proyectan, fundadamente o no, escenarios distópicos para el país. Por otra, la dificultad de instalar “condiciones para la espera” del cumplimiento paulatino y gradual de derechos postergados por décadas.

Desde la sociedad civil tenemos un rol que jugar: contribuir a facilitar y participar de espacios de diálogo y construcción de confianzas desde la diversidad de nuestras posiciones. Se trata de legitimar los procesos que vengan como mecanismos limitados, pero válidos para construcción de paz social. Para ello, deberemos tener diálogos incómodos, pero necesarios.

Leonardo Moreno

Responsable País, Fundación Avina Chile

Más sobre:Correos de los Lectores

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE