Vuelta a clases: ¿Cuál es tu rol?




Por Raimundo Larraín, Jefe de la División Educación General del Mineduc

El ser humano está hecho para vivir con otros, es un ser sociable por naturaleza. ¿Quién de nosotros, durante esta prolongada pandemia, no ha sentido esa necesidad de estar, compartir y conversar con otros? Nuestra imposibilidad de socializar limita nuestro potencial como personas y, en el caso de los niños, el extenso cierre de las escuelas -que son su espacio protector por excelencia- genera inconmensurables daños, que pueden superar con creces el impacto del riesgo de contagios.

Acción Educar entrevistó a más de mil apoderados respecto a qué aspectos de la vida de sus hijos habían sido los más afectados por la suspensión de clases presenciales. Un 52% señaló “sus estudios”, un 43% “su comportamiento”, y un 38 % “su relación con sus amigos”. El año pasado, además, 40 mil niños y jóvenes terminaron abandonando el sistema escolar ya que no tuvieron la posibilidad de mantener vivo el vínculo con sus escuelas. La asistencia a clases y el vínculo familia-escuela es el factor protector más relevante para quienes están en mayor riesgo de abandono escolar.

Pero en el actual contexto de pandemia, ¿es la escuela un espacio protector? En materia sanitaria, un 75% de los contagios por Covid se producen dentro de los mismos hogares (Minsal, 2021). Esto contrasta fuertemente con la experiencia de quienes reabrieron voluntariamente sus puertas: solo en un 2,25% de los 4.500 colegios que abrieron en marzo se produjeron brotes de coronavirus, lo que implica que en casi un 98% no existieron. La evidencia internacional también es contundente: una revisión de 17 estudios sobre apertura de escuelas indica que los estudiantes transmiten y se contagian menos que la población general y que, aplicando medidas de seguridad, las escuelas no son un lugar de riesgo mayor.

Se ha pedido al Ministerio de Educación generar las condiciones para que el retorno a clases se haga con el máximo de estas medidas de seguridad y se ha avanzado en ello: nueve de cada diez profesores cuenta con ambas dosis de la vacuna, posicionando a Chile como pionero en la inoculación de docentes a nivel mundial, se creó el seguro escolar Covid-19 para todos los escolares que se atienden en Fonasa, y el Minsal está realizando Búsqueda Activa de Casos (BAC) en el perímetro de los colegios. Esto se suma a los protocolos para el funcionamiento de los colegios y en el apoyo en recursos para adaptarse a funcionar en modo Covid.

Sabemos que hay muchos niños que aún están impedidos de ir al colegio porque sus comunas siguen en cuarentena o por otros motivos, y por lo mismo hemos dispuesto herramientas como Aprendo en Línea, Google Classroom, textos impresos, computadores, tablets e internet para miles de estudiantes. Pero no es suficiente. El mejor tablet y el mejor internet no compensan ni siquiera un 10% de los aprendizajes y el crecimiento personal que entrega la escuela. Es fácil advertir esto al observar la experiencia de reencuentro de las comunidades escolares que han tenido la oportunidad de reabrir sus puertas: estudiantes se sienten felices, motivados y protegidos por sus escuelas, con acceso a alimentación saludable, actividad física regular, juegos y retroalimentación de sus profesores. Y, por otra parte, padres aliviados después de un año intentando a duras penas apoyar -por falta de tiempo o de herramientas-, la participación virtual de sus hijos, que llevan meses inmóviles, sobreexpuestos a pantallas, aburridos y apáticos.

Todos los niños deben tener este derecho, y por lo mismo todos debemos asumir el rol que nos corresponde como integrantes de la comunidad escolar. Como Ministerio, entregar las herramientas para que los colegios puedan seguir educando a sus alumnos en un espacio seguro. Como padres, preguntarnos si hemos modelado en nuestros hijos las acciones que se requieren para convivir en las escuelas sin poner riesgo a los demás. Como profesores, preguntarnos cómo transmitimos a las familias la necesaria confianza y convicción de que, si entre todos nos cuidamos, nos va a ir bien. Como alcaldes y sostenedores de colegios, preguntarnos cómo estamos contribuyendo para que las escuelas puedan abrir. Como estudiantes, hacernos cargo de lo que significa cumplir las normas por el bien de los demás.

Resguardar este derecho depende de todos, incluyéndote, por lo que te invito a preguntarte: ¿Cuál es tu rol?

Raimundo Larraín

Jefe División Educación General Mineduc

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