Dovima, la modelo de los elefantes




Paula 1116. Sábado 2 de marzo de 2013.

Dovima es el nombre con que se conoce a la mujer protagonista de la foto más famosa publicada en la historia de las revistas de moda. La pesadez y fuerza de los elefantes, en contraste con la etérea y grácil figura de la maniquí vestida de Dior, catapultaron la toma a la categoría de obra de arte.

La toma fue captada por Richard Avedon para el Harper's Bazaar en 1955, en un circo de París. Los cuerpos físicos de sus protagonistas pertenecen hace años al otro mundo, pero en este viven impresos en fotografías originales que pueden verse en el MoMA y en el Metropolitan Museum de Nueva York.

El vestido que lleva Dovima en la toma inmortal es el primer vestido de noche diseñado para Dior por el joven ayudante Yves

Saint Laurent. Los elefantes están encadenados y arrugados. La figura de Dovima se yuxtapone delicadamente.

Richard Avedon nunca quedó conforme con la toma Dovima con Elefantes. Consideraba que el lazo del vestido debía haber caído al otro lado, al lado derecho de la modelo, y así haber creado un juego con el movimiento de la pierna del elefante.

Dovima nació en Queens el 11 de diciembre de 1927, y murió de cáncer en mayo de 1990 en Fort Lauderdale, Florida. Se llamaba

Dorothy Virginia Margareth Juba. De las dos primeras letras de su largo nombre compuesto sacó su sobrenombre Dovima, apodo con el cual se convirtió, prácticamente por casualidad, en la modelo más famosa y mejor pagada de su época. Hizo una dupla insuperable

con el fotógrafo Richard Avedon, pero su estampa también quedó registrada por otros grandes en la década de los 50, como Irving

Penn.

Dovima fue parte del poderoso trío de modelos llamado The Big Three: Dovima, Susy Parker y Jean Patchett. Juntas encarnaron los

ideales de belleza de su tiempo.

Se casó tres veces, tuvo una hija, y esporádicas apariciones en el cine. Su rol en la película Funny Face (1957) junto a Audrey

Hepburn, en el que interpreta a la modelo Marion, da cuenta de su elegante estampa e inusual belleza, sumadas a la insuperable gracia para posar, que la llevaron a ser una celebridad. A los 35 años, consciente de la crueldad de la cámara con ellos, se retiró. Terminó sus días en Florida, cerca de sus padres.

Trabajaba vendiendo cosméticos como recepcionista de una pizzería.

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