Menopausia: por qué aumenta el riesgo cardiovascular
Los estrógenos protegen el corazón, pero con la menopausia esa ventaja disminuye y el riesgo de infarto de las mujeres se acerca al de los hombres. Y hay algo más. Como vivimos cada vez más años, también pasamos más tiempo en una etapa en que cuidar el corazón se vuelve clave.
Las mujeres viven más que los hombres y, en Chile, una buena parte de esa mayor longevidad ocurre después de la menopausia. Según datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) correspondientes a 2025, el 73% de las muertes de mujeres ocurre después de los 70 años y el 51%, a partir de los 80.
Es un cambio que obliga también a mirar la salud femenina más allá de la etapa reproductiva. Y ahí el corazón ocupa un lugar importante.
Durante buena parte de su vida fértil, las mujeres tienen una ventaja cardiovascular respecto de los hombres. Una de las razones está en los estrógenos, hormonas que, entre otras funciones, tienen efectos favorables sobre los vasos sanguíneos y el metabolismo del colesterol. Pero esa protección disminuye con la menopausia.
“En las mujeres jóvenes, los estrógenos tienen un efecto protector porque ayudan a manejar mejor los problemas del colesterol y protegen los vasos sanguíneos. Cuando esas hormonas bajan, el riesgo cardiovascular empieza a aumentar y se va acercando al de los hombres”, explica el doctor Fernando Lucero, jefe del Departamento de Enfermedades Cardiovasculares de RedSalud.
Esto no significa que la menopausia provoque por sí sola un infarto ni que antes de ella las mujeres estén libres de riesgo. Hipertensión, colesterol elevado, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y antecedentes familiares siguen teniendo un papel fundamental durante toda la vida.
“Cuando una mujer joven se infarta, generalmente hay que buscar otros factores de riesgo, incluso algunos que no son los habituales, como factores genéticos”, explica Lucero. Y agrega que la protección hormonal tampoco es absoluta: “Los estrógenos son protectores, pero si fumas, tienes obesidad o eres diabética, los estrógenos no te van a salvar de todo”.
Lo que cambia con la menopausia
Con la disminución de los estrógenos pueden producirse cambios que favorecen el riesgo cardiovascular, entre ellos alteraciones en los niveles de colesterol y en la distribución de la grasa corporal. A esto se suma que el paso de los años en sí mismo aumenta las probabilidades de desarrollar hipertensión, diabetes y enfermedad cardiovascular.
Por eso, más que entender la menopausia como el momento en que aparece de pronto un riesgo que antes no existía, los especialistas plantean que puede ser una etapa especialmente importante para revisar cómo está la salud cardiovascular y qué factores se han ido acumulando a lo largo de los años.
También existen antecedentes propios de la salud femenina que pueden entregar pistas mucho antes. Haber tenido hipertensión durante el embarazo, diabetes gestacional, un parto prematuro o una menopausia precoz se ha asociado a un mayor riesgo cardiovascular posterior.
La prevención, por lo mismo, no comienza a los 50 años. Mantenerse físicamente activa, no fumar, cuidar la alimentación y controlar periódicamente la presión arterial, el colesterol y la glicemia permiten detectar y manejar factores que muchas veces avanzan sin producir síntomas.
Una vida larga después de la menopausia
La relevancia de estos cuidados adquiere otra dimensión cuando se mira cuánto se ha extendido la vida de las mujeres. En 2025, de las 60.600 mujeres que murieron en Chile, casi 44 mil tenían más de 70 años y más de 30 mil superaban los 80.
Eso significa que para muchas mujeres la menopausia no marca una etapa final, sino el comienzo de varias décadas de vida en las que prevenir enfermedades crónicas se vuelve cada vez más importante.
En ese escenario, la terapia hormonal puede ser una alternativa para tratar determinados síntomas de la menopausia, pero su indicación debe evaluarse individualmente considerando la edad, los antecedentes y el riesgo cardiovascular de cada mujer. Actualmente no se recomienda utilizarla únicamente con el objetivo de prevenir infartos o enfermedades cardiovasculares.
La menopausia, entonces, puede ser también una oportunidad para hacerse una pregunta que muchas veces queda postergada mientras no aparecen síntomas: ¿cómo está mi corazón y cuáles son hoy mis propios factores de riesgo?
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