Política

Megarreforma: comisión de Hacienda aprueba tres vetos del gobierno y Quiroz fija nueva meta para intentar promulgar ley en agosto

Este miércoles, la alegría del ministro era notoria, ya que luego de algunos percances en julio que retrasaron el avance del proyecto, esta semana logró cosechar un par de triunfos. Además de haber logrado que el Senado zanjara el último artículo sobre reconstrucción y reactivación económica, la sala de la Cámara aprobó por unanimidad el subsidio a la tasa de interés hipotecaria. El titular de Hacienda expresó su deseo de que ambas propuestas sean ley en este mes.

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Menos de dos horas le bastaron este miércoles a la Comisión de Hacienda de la Cámara, que preside el diputado Agustín Romero (republicano), para debatir y votar los tres vetos presentados por el Presidente José Antonio Kast, que buscan borrar tres normas del megaproyecto de reconstrucción y reactivación económica.

Si bien el Senado despachó a ley la iniciativa gubernamental, había tres artículos -que la oposición pudo poner en el texto, gracias a votos descolgados del oficialismo-, que no fueron del pleno gusto de La Moneda.

En uso de sus facultades constitucionales excepcionales, el Mandatario hizo tres observaciones (concepto que usa la Carta Fundamental) para suprimir: 1) el derecho al olvido financiero por deudas; 2) el impedimento de cobro de intereses sobre intereses (anatocismo); y 3) los ajustes para garantizar el pago a 30 días paras las pymes.

Estos vetos “supresivos” ingresaron el miércoles en la mañana por la Cámara, a solo horas del despacho del Senado, y, ese mismo día en la tarde, la Comisión de Hacienda resolvió su respaldo.

La instancia, por 10 votos a favor y 3 en contra, recomendó a la sala de la Cámara aprobar estos últimos retoques legislativos a la megarreforma. Además de los diputados de la UDI, de RN, de los republicanos y de los libertarios, aprobaron los cambios Priscilla Castillo (DC) y Juan Marcelo Valenzuela (PDG), lo que augura que los vetos tendrán en la sala una amplia mayoría con algunos respaldos de la oposición.

Este apoyo más transversal de lo esperado fue festejado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien si bien dijo que las normas que el gobierno pretende suprimir pueden tener buenas intenciones, “en la práctica cada una de ellas genera resultados más bien adversos y contraproducentes”.

Reactivación inmobiliaria

Este miércoles, la alegría del ministro era notoria, ya que luego de algunos percances en julio que retrasaron el avance de la megarreforma, esta semana pudo cosechar un par de triunfos.

Además de haber logrado que el Senado aprobara el último artículo sobre reconstrucción y reactivación económica, la sala de la Cámara aprobó por unanimidad el proyecto que amplía el subsidio a la tasa de interés hipotecaria y la garantía estatal del Fondo de Garantías Especiales (Fogaes) para la compra de la primera vivienda.

Incluso, Quiroz se impuso una nueva meta: tener estas dos leyes vigentes en agosto, ya que ambas reactivarían en forma inmediata al sector inmobiliario.

“Estamos muy avanzados ya, acabamos de aprobar también en la Cámara, el proyecto ley que subsidia la tasa hipotecaria (...) Y eso se junta con la Ley de Reconstrucción, que elimina el IVA en la venta de una vivienda nueva. Las dos iniciativas van a estar listas durante agosto”, expresó.

“Esperamos que la segunda parte del año venga muy activa, tanto para los consumidores, que van a poder adquirir más viviendas en condiciones más favorables, como para la construcción, que va a poder reducir su stock y, por lo tanto, reactivar el sector”, dijo.

“Estos beneficios se van a empezar a ver desde fines de este mes”, añadió.

Señales del TC

El optimismo del ministro de Hacienda se basaba en las señales del Tribunal Constitucional de que también podría apurar el control obligatorio de algunas normas de la megarreforma, como la revisión de las impugnaciones que hizo la oposición, por lo que en el gobierno esperan que habrá un fallo dentro de dos semanas.

En todo caso, ya hay varios puntos que ya están zanjados y no están en discusión ni en el TC ni en los vetos. Entre estas disposiciones figuran, por ejemplo, los artículos sobre la reconstrucción de Valparaíso, Ñuble y el Biobío; la rebaja del impuesto a las empresas del 27% al 23%; la reintegración tributaria; la eliminación del impuesto a la ganancia de capitales; la rebaja de contribuciones para mayores de 65 años; la nueva franquicia Sence; y un acotado crédito al empleo. También se pueden acelerar otras normas recaudatorias y que generan menos gasto fiscal, que para el gobierno era clave tenerlas en vigencia antes de octubre.

De los 63 artículos de la megarreforma (38 permanentes y 25 transitorios), solo han sido impugnados por la oposición, ante el Tribunal Constitucional, ocho de estas normas relacionadas con concesiones de acuicultura, procedimientos de calificación medioambiental (incluyendo el derecho a indemnización para inversionistas) y la invariabilidad tributaria, que sería tal vez único punto del llamado “corazón” que quedaría pendiente.

Vetos en el Congreso

El Congreso también fijó un cronograma para que la próxima semana sean despachados los vetos.

La Cámara votará el lunes en la tarde, donde aparentemente ya hay una mayoría. El Senado, en tanto, tomaría la posta el martes, primero a través de la Comisión de Hacienda, y luego con una sesión el miércoles en el hemiciclo, donde los senadores se pronunciarán respecto de los tres vetos.

Si bien en la Cámara Alta, el gobierno ya cuenta con al menos 26 votos a favor, aunque no logren la mayoría, la supremacía que le otorga la Carta Fundamental al Presidente de la República es tan fuerte que es casi imposible doblegar la voluntad del Ejecutivo.

La Constitución señala que, aunque los vetos sean rechazados por la mayoría de los parlamentarios, el Congreso debe reunir dos tercios de los diputados (103 votos) y de los senadores (33 votos) para imponer el texto que fue aprobado y vetado. En caso contrario, no habrá ley en esa parte. En otras palabras, el gobierno igual cumple su objetivo de eliminar aquella norma, aunque pierda en la votación. Le basta tener un poco más de un tercio de los legisladores.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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