Empresario Fernando Agüero: “La derecha económica no espera promesas ni regalos de Sichel para apoyarlo”

07.09.16 Fernando Agüero Foto Reinaldo Ubilla

El expresidente de la Sofofa le aportó $4 millones al triunfador de las primarias de Chile Vamos. Dice que le pareció el candidato más competitivo ante la posibilidad de que Daniel Jadue hubiese ganado en su coalición el domingo 18. Ahora, confía en que Sebastián Sichel llegará a segunda vuelta, que podrá concretar las reformas que Chile necesita y aunar a un grupo amplio de adherentes.




Fue de manera coordinada. El empresario, director de compañías y expresidente de la Sofofa, Fernando Agüero, recuerda que hace unos tres meses se reunió con sus amigos de la generación del 69 de Ingeniería Civil de la Universidad Católica. La conversación versó -entre quejas y reflexiones- sobre la posibilidad de que el Partido Comunista, de la mano de Daniel Jadue, volviera a ser gobierno.

“Inicialmente no hacíamos más que quejarnos como muchos chilenos, respecto a cómo habíamos llegado a esto, y nos propusimos hacer algo para no estarnos lamentando después por habernos paralizado”, rememora. Y añade: “Hicimos un análisis de la situación política y vimos qué hacer para evitar que el comunismo volviera al país”.

Estudiaron todos los programas y concluyeron que el candidato con mayores posibilidades frente a una posible pugna con Jadue era Sebastián Sichel. Así, Fernando Agüero le aporto $4 millones a su campaña. Su amigo en esta travesía, Jorge Claro, $14 millones en solitario. “Primera vez que hacemos este análisis en rebeldía”, señala entre risas.

¿Por qué decidieron que Sebastián Sichel era el candidato más competitivo?

-Tras todo el análisis, llegamos a la conclusión de que el candidato con mayores posibilidades de capturar votos de centro y de centroizquierda, independiente y democrático, era Sebastián Sichel. A ello, le sumamos la juventud, ya que la necesidad de un cambio generacional en política es muy importante, y él representa a una generación nueva. Su carácter de independiente también lo valorizo mucho, porque los partidos políticos en Chile, casi diría desde que se eliminó el sistema binominal, no han sido proclives a la formación de grandes coaliciones que permitan la formación de un gobierno unitario, lo que sí puede conseguir un independiente. También valorizamos mucho su historia de vida, es un hombre socialdemócrata, por lo mismo creo que puede enfrentar mejor esta situación y, por último, la capacidad de sacar adelante las reformas de forma democrática, gradual, pero continúa, sin paralizarse en ningún momento.

Pero finalmente Daniel Jadue perdió las primarias. ¿Qué le parecieron los resultados?

-Exactamente, pierde, pero obviamente eso no lo sabíamos. Lo de qué hacer contra el comunismo es la razón que nos alentó a meternos a estudiar bien el tema, ante el peligro de que en el país se impusiera un gobierno comunista; pero no es la razón de por qué elegimos a Sichel. A Sichel lo elegimos por las otras razones. La posibilidad de que Sichel pueda agrupar a un sector amplio de la ciudadanía, a un sector independiente, de centro, apoyado por los partidos democráticos, nos parece una realidad y nos alienta. Para mí el hecho de que fuera independiente, me movilizó muy fuerte.

¿Con qué sensación se quedó tras los resultados del domingo? ¿Los deja más tranquilos que haya perdido Jadue?

-Por supuesto, pero hay que trabajar mucho. Boric también es un hombre democrático, joven, que tiene mucho arrastre, encuentro que le falta un poco de experiencia y de madurez todavía, así que habrá que trabajar mucho para hacerle entender al país, a la ciudadanía, que lo que nos conviene es hacer cambios, hacer reformas importantes, pero hacerlas con gradualidad, aunque en forma continua, sin desfallecer en ningún momento y en forma efectiva, real, que produzca los cambios que se necesitan para que haya mayor igualdad de oportunidades, para que terminemos con los abusos que puedan aparecer en financiamiento político o en la competencia empresarial, etc.

De todos modos Gabriel Boric está en alianza con el Partido Comunista y tiene medidas bien similares a las de Daniel Jadue…

-Pero es más gradual y, sobre todo, me da plena confianza de que va a respetar la institucionalidad chilena y no va a apartarse nunca del sistema constitucional, aspectos sobre los cuales el Partido Comunista no me da garantías. Chile no quiere el comunismo, eso es definitivo y eso favoreció mucho a Boric.

“Va a atraer a un sector muy grande de independientes”

¿Cómo ve ahora las posibilidades de Sichel, en un escenario donde al menos parte de los votos Joaquín Lavín, que representa a una derecha más tradicional, podrían ir a José Antonio Kast?

-El sentido racional y de lógica se va a dar al final, y si Sebastián Sichel es el hombre que mejor representa los principios de la socialdemocracia que está gobernando en Europa, etc., van a terminar apoyándolo a él y no creo que se vayan esos votos a otra parte; entiendo que José Antonio Kast se va a presentar de todas maneras, pero creo que va a recibir una votación baja, no tanto porque haya poca gente que comparta sus valores, si no porque la gente va a ser pragmática y va a decir ‘no me conviene perder mi voto con José Antonio’ y más bien asegurarnos con Sichel.

¿Y qué pasa con Sichel en competencia con Yasna Provoste, entendiendo que hay un espacio común que podrían pelear los dos?

-Exactamente, pero de ninguna manera creo que, si está, Boric y Yasna Provoste, lleguen a superar los dos a Sichel. Entonces, en una segunda vuelta, de todas maneras va a estar uno solo.

¿Cree que Sichel tiene todas las posibilidades de ganar?

-De estar en segunda vuelta, de todas maneras. Y sin duda alguna va a ser el hombre que va a atraer a un sector muy grande de independientes que no quieren una nueva revolución, pero que sí quieren cambios efectivos, reales, que siento que Sichel los encarna bien, por su historia política y su historia personal, una historia de mucho esfuerzo, muy meritoria, muy atractiva.

¿Qué pasa con la derecha tradicional en el sentir del empresariado, que hasta hace un tiempo parecería identificarlos más? ¿Por qué ahora no fue objeto de la confianza de un sector del mundo privado?

-Creo que es un problema de actitud frente a los cambios y del convencimiento de que son necesarios. Hay vacilaciones de repente en el ritmo de hacer los cambios, en la velocidad, y una mala interpretación de lo que el país necesita, de lo que la gente quiere. La gente quiere más igualdad de oportunidades, eso por encima del éxito, la eficiencia y la productividad; o sea, estamos dispuestos todos a sacrificar un poco de productividad y eficiencia con el objeto de hacer más extensivo los beneficios del crecimiento y del desarrollo, y yo creo que la derecha progresivamente lo va aceptando también. El propio Joaquín Lavín, que es muy inteligente y un gran político, captó esto y se autodefinió como socialdemócrata. Ahora, esas autodefiniciones son complejas cuando hay una historia política detrás, pero él se dio cuenta qué es lo que se necesita.

“No le veíamos ninguna posibilidad (a Briones)”

¿Por qué Sichel y no Ignacio Briones?

-Me gusta mucho Briones y lo pensamos mucho y espero que los equipos de Briones apoyen y se pongan a trabajar pronto con el equipo de Sichel, pero es por razones pragmáticas nada más, no le veíamos ninguna posibilidad. Su carácter de militante de un partido político y muy leal con su partido es una limitación en el Chile de hoy. Boric tiene la ventaja de que nadie sabe de qué partido es.

A raíz del análisis que pudieron hacer del programa de Sichel, ¿hay aspectos que les gusten más que otros?

-Los programas, sobre todo en lo económico, eran bastante parecidos, y creo que ahora, al hacer un programa único, se van a incorporar las cosas positivas de un lado y de otro. No lo apoyamos por razones de programa, si no por su personalidad, vemos que es mucho más factible que él haga los cambios, y que su carácter de independiente frente a los partidos lo puedan llevar incluso a hacer coaliciones con el PPD o con la DC si ellos están de acuerdo para sacar adelante reformas democráticas, graduales, pero reales en Chile.

¿Y cuáles son las reformas más urgentes?

-Pensiones, sin duda alguna; mejoras en el sistema educacional y sobre todo en la etapa preescolar; una reforma tributaria, que dado el nuevo esquema de gasto público que se ha consagrado para enfrentar la pandemia y la crisis social, va a requerir más impuestos, y eso -aplicado de manera racional- no de 10 puntos del PIB como dice Boric, pero sí 3 puntos del PIB de aumento en un plazo de tres o cuatro años, nos parece razonable y necesario para Chile.

¿Y si se planteara el subir el impuesto a las empresas?

-Creo que no, porque el nivel de impuesto de las empresas actualmente es similar al de muchos países del mundo, y no así el nivel de impuestos totales; ahora, si hay que subir los impuestos a las empresas, habrá que subirlos nomás.

“Hubo triunfalismo y ceguera de parte de nosotros”

¿Hay alguna recomendación para que Sichel pueda cautivar a la derecha tradicional?

-No, que no haga nada para cautivarla, esa sería mi recomendación, que no haga declaraciones especiales. La derecha es inteligente y lo va a apoyar, la derecha económica me refiero. La derecha económica no espera promesas ni regalos de Sichel para apoyarlo.

¿Por qué llegamos a este punto, a que el comunismo hubiese sido de nuevo una alternativa?

-No sé la verdad. Creo que hubo triunfalismo y ceguera de parte de nosotros. Me acuerdo que hace muchos años -35 a 40 años- pensábamos que el sistema económico que se estaba implementando en el país se iba a defender por sí solo, y estábamos muy equivocados, veíamos que el éxito económico iba a defender el modelo. Y eso es falso, falsedad absoluta, las aspiraciones de la gente van cambiando, van creciendo, hay una sensación del chancho mal pelado, mal distribuido los beneficios, que necesitaba corregirse. Y no lo supimos hacer a tiempo. Pienso que tanto Michelle Bachelet como el propio Sebastián Piñera tenían intenciones de hacerlo, pero faltó el punch y el ordenamiento político que permitiera desarrollar esas cosas.

¿Qué responsabilidad le cabe de esto al gobierno actual?

-Al gobierno actual le tocó demasiado difícil, una crisis social que se habría dado con o sin Piñera exactamente igual, y que es producto de no haber hecho hace diez años los cambios que había que hacer para ir modernizando la política y la economía en el país; le tocó una crisis sanitaria de carácter mundial, salvajemente poderosa y fuerte, y una crisis política producto de esta subdivisión de partidos políticos que hace muy difícil formar alianzas para tener las mayorías necesarias para poder gobernar. Yo no condeno como condenan todos al gobierno de Piñera, dudo que algún otro lo podría haber hecho mejor.

¿Y ahora seguirán aportando en esta segunda etapa de la campaña de Sebastián Sichel? ¿Cuál es el próximo paso de este trabajo?

-Estamos pensando desarrollar algunas ideas. Yo soy consejero en el CPI (Consejo de Políticas de Infraestructura) y he colaborado en la elaboración de un documento que se lo vamos a presentar a todos los candidatos, pero yo obviamente voy a tratar de convencer a Sichel al máximo, porque realmente creo que es necesario. Con este plan me parece que vamos a estar en condiciones de hacer realmente de la inversión en infraestructura, tanto pública como privada, un motor de desarrollo en los próximos cinco años en Chile.

Además, en vivienda, por ejemplo, estamos estudiando en nuestro grupo -esto no está en el documento del CPI- formas de financiamiento nuevas vinculadas con el sistema de concesiones, cómo aplicar un sistema que ha sido tan exitoso en vialidad en viviendas, y si sale algo de ahí, se lo vamos a presentar a Sichel. En este momento lo que estamos pensando más bien es en aportarle ideas como ingenieros viejos, más que con dinero.

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