La mitad de los trabajadores se inclina por mantener alguna modalidad de trabajo a distancia en el futuro

FOTO:PATRICIO FUENTES Y./LATERCERA

De acuerdo a una encuesta de la Cámara de Comercio de Santiago, en el desglose de esa cifra, el 34% prefiere combinar el trabajo a distancia con métodos presenciales, mientras que un 17% opta porque se mantenga de manera total.




Sin duda que el gran protagonista del 2020 fue el teletrabajo. La modalidad de trabajo a distancia llegó como una especie de salvación para que muchas empresas pudieran continuar operando en medio de la crisis que desató el coronavirus. Así, y si antes de la pandemia eran pocas las que lo hacían bajo este esquema, con su llegada el escenario cambió sustancialmente.

No obstante a eso, y aunque el teletrabajo se convirtió en un aliado en el momento más duro de la pandemia, ahora, y en línea con las mejores perspectivas sanitarias y económicas, la situación se ha ido ajustando de manera que el trabajo presencial ha ido ganando terreno nuevamente. Esto, sumado a la idea de combinar ambas modalidades.

Ese es justo el análisis que hace la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), a partir de un estudio realizado sobre una muestra de 310 personas que fueron consultadas mensualmente, entre agosto y diciembre. (Ver infografía)

Lo que muestra el estudio es la evolución y ajuste que han experimentado ambas modalidades de trabajo. Ejemplo de ello es que en diciembre, la cantidad de trabajadores que declaraba estar desarrollando sus funciones de manera presencial en alguna de las dependencias de su empresa fue de 57%, lo que contrasta fuertemente con lo visto en agosto pasado cuando esta proporción solo superaba apenas a un tercio de los trabajadores.

En todo caso, y aunque la cifra de diciembre es por lejos la más alta desde inicios de la pandemia en marzo pasado, esta tendencia hacia el retorno presencial es algo que ha ido progresivamente retomándose. Así, y si en agosto era el 34% el que estaba laborando de manera presencial, en septiembre la situación cambiaba ligeramente y lograba subir a un 37%, para luego empinarse en 45% en octubre y alcanzar el 56% en noviembre.

Visto del lado de quienes teletrabajan, las personas que declaran mantenerse en modalidad de trabajo a distancia total o parcial, disminuyeron desde un 54% del total en agosto, a un 34% en diciembre.

De hecho, el proceso de retorno al trabajo presencial ha sido bastante nítido: en las primeras semanas de flexibilización de las medidas de desconfinamiento, el 16% ya declaraba haber iniciado el retorno a los lugares físicos de trabajo, proporción que dio un salto para llegar al 40% en diciembre. En tanto, un 8% declaró que se encontraba próximo a retornar también.

En la vereda opuesta, la proporción que se encuentra teletrabajando sin fecha aún de retorno, disminuyó desde más de un 40% en agosto a solo un 21% en noviembre, solo repuntando levemente a un 26% en diciembre, en línea con el endurecimiento de las medidas sanitarias.

Perspectivas

En lo inmediato, el gerente de Estudios de la CCS, George Lever, sostiene que el trabajo presencial aumentará de la mano de la mayor movilidad, pero que en adelante, el teletrabajo seguirá ganando terreno, hasta alcanzar un 25% de participación.

“Todas las empresas adquirieron en forma permanente alguna herramienta de trabajo a distancia y parte de ellas abandonaron el formato físico. Sin embargo, ambos modelos seguirán presentes, explotando las posibilidades de complementación”, señala Lever, quien citando el estudio, asegura que a un 51% le gustaría optar por el teletrabajo como esquema laboral permanente. En el desglose de esa cifra, el 34% se inclinó por combinar el teletrabajo a distancia con métodos presenciales, mientras que un 17% optó porque se mantuviese de manera total.

En este sentido, precisa que la preferencia por el teletrabajo es mayor en hombres (55%) que en mujeres (49%), y mucho más intensa en mayores de 50 años (62%) y en trabajadores de regiones (55%).

Asimismo, asegura que las personas de mayores ingresos muestran una clara preferencia por esquemas de teletrabajo total, mientras que en los segmentos de menores ingresos se advierte interés por modelos combinados de trabajo a distancia y presencial. En este sentido, y a medida que disminuyen los ingresos se observa, además, una tendencia a incrementar la preferencia por volver al trabajo presencial.

Las señales

Pese a los ajustes, George Lever es de los que piensa que el teletrabajo ha llegado para quedarse y por eso sostiene que frente a esto, ya hay varias empresas que han implementado distintas prácticas.

“Las de mayor tamaño han generado modelos híbridos, traspasando unidades de apoyo a modelos a distancia, o generando regímenes de trabajo con tiempo parcial en la empresa, en base a puestos de trabajo compartidos”. Otras empresas, sobre todo de menor tamaño y base tecnológica, en tanto, “han devuelto sus oficinas y se han concentrado completamente en formatos digitales y home office”.

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