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La alerta de la industria metalmecánica: 40 mil empleos perdidos en dos décadas y más empresas que dejan de fabricar

El gremio informó que la dotación del sector pasó de 196 mil a 156 mil trabajadores entre 2005 y 2025, y que el 17,7% de las empresas encuestadas dejó de fabricar total o parcialmente para vender productos importados.

El mercado laboral es la parte más preocupante del estancamiento de la economía chilena, que ya se extiende por más de una década. La tasa de desempleo se empina por encima del 9%, niveles de pandemia, y el propio presidente de la República reconoció que había un “problema estructural”.

Este problema se refleja con especial énfasis en el sector metalúrgico metalmecánico que cuenta con 40 mil empleos menos que hace dos décadas.

La dotación pasó de 196 mil trabajadores en 2005 a 156 mil en 2025, según informó el presidente de Asimet, Fernando García, durante el Foro de la Industria 2026.

Fernando García , presidente de Asimet.

De acuerdo con el dirigente gremial, la caída no responde solo a la coyuntura actual, sino a un proceso de largo plazo que ha reducido el dinamismo y la capacidad del sector para crear puestos de trabajo. “Estamos frente a un fenómeno estructural. La pérdida de empleo industrial no es algo de los últimos años”, afirmó.

Para revertir la tendencia, García planteó que es necesario “volver a generar condiciones para invertir, producir y contratar en Chile”. “Una mayor flexibilidad de la jornada, manteniendo los derechos laborales, puede ser parte de esa solución y facilitar la creación de empleo formal”, indicó.

Una de cada seis empresas dejó de fabricar

Al retroceso de la dotación se suma otro fenómeno que preocupa al gremio. Según una encuesta reciente de Asimet, una de cada seis empresas consultadas (17,7%) dejó de fabricar total o parcialmente y se convirtió en comercializadora de productos importados.

A juicio de García, el resultado da cuenta de un cambio que va más allá del modelo de negocios de cada compañía.

“Cuando se deja de fabricar, también se pierden capacidades, conocimiento, tecnología y empleos asociados a la industria”, sostuvo.

El presidente de Asimet advirtió que el desafío es que producir en Chile vuelva a ser atractivo y competitivo. “No se trata de cerrar nuestras fronteras ni de dejar de importar, sino de preguntarnos por qué producir en Chile está perdiendo atractivo y qué debemos hacer para revertirlo”, afirmó.

Jornada flexible e indemnización por años de servicio

Frente a este escenario, el gremio propuso una agenda orientada a facilitar la contratación y recuperar el dinamismo de la industria. Entre sus principales medidas figura una mayor flexibilidad y adaptabilidad de las jornadas a los ciclos productivos, que según Asimet permitiría responder a las variaciones de la demanda sin sobredimensionar la dotación de forma permanente.

La asociación planteó también modernizar las condiciones de contratación y desvinculación, lo que incluye revisar el sistema de indemnización por años de servicio para reducir las barreras que, a su juicio, hoy pueden postergar nuevas contrataciones.

Una de cada seis empresas dejó de fabricar en Chile Pedro Cerda

La agenda considera, además, aprovechar la experiencia de los trabajadores mayores mediante jornadas parciales, mentorías y esquemas de transición al retiro, y fortalecer los incentivos a la contratación formal con un subsidio de mayor tope de renta, focalizado en los empleos más básicos y de menor remuneración.

En materia de empleo femenino, el gremio propuso eliminar las barreras que dificultan la contratación de mujeres, avanzar hacia una sala cuna universal y aplicar medidas transitorias mientras se aprueba esa iniciativa.

Política industrial y “soberanía industrial”

García sostuvo que recuperar el empleo industrial requiere, además, reactivar la inversión, elevar la productividad y fortalecer la competitividad de la producción nacional.

En esa línea, planteó avanzar hacia una política industrial de largo plazo, con reglas claras que permitan a las empresas planificar e invertir, y subrayó que las compañías chilenas deben poder competir en igualdad de condiciones, tanto en el mercado interno como en el externo.

El dirigente defendió también el concepto de “soberanía industrial”, que según explicó no significa cerrar la economía, sino asegurar que Chile mantenga capacidades productivas estratégicas y reduzca su vulnerabilidad frente a cambios en las cadenas globales de suministro.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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