El Netflix de la capacitación prevé facturar $1.000 millones en 2019

Luego de meses de trabajo, Esteban iba a cerrar el primer gran negocio y sólo tenía $2.000 en su cuenta corriente. Nivelat estaba a punto de quebrar. Hoy, junto a su socio, Matías, tienen 12 grandes clientes y esperan facturar $1.000 millones en 2019.


Esteban y Matías recorrían diariamente Av. República sobre sus skates, desde Blanco Encalada a la Alameda para tomar el Metro. Aprovechaban ese tiempo para conversar. No de la universidad o de sus vidas, sino de los detalles de la startup que ya estaban armando: Nivelat.

El ingeniero civil informático, Matías Orellana, venía del mundo tecnológico y el psicólogo Esteban Errázuriz, de la industria minera. Ambos estaban haciendo un MBA en la Universidad de Chile. “Trabajé un buen tiempo en Komatsu y fui testigo de cómo esa empresa gastó US$12 millones en un centro de formación, saliéndose totalmente de su core de negocio”, cuenta Errázuriz, socio y CEO de Nivelat.

¿Cómo no va a haber una manera más eficiente de solucionar esto?, le preguntaba Esteban a su socio mientras cruzaban Grajales. “Bueno, si logramos resolverlo en una pantalla de celular, quizá se pueda escalar a una gran cantidad de personas, pero…” Matías se detuvo en seco antes de llegar a la Estación República. Miró a su amigo de frente y con un tono solemne le dijo: “Esteban, lo siento, pero mi señora está embarazada y tengo que volver a trabajar. Se acabó el MBA para mí, así como nuestra startup. Ahora tengo que ser papá y no jugar al emprendedor”.

El psicólogo le respondió: “Entiendo, pero al menos investiguemos cómo las personas pueden realmente aprender con una app. Y en vez de partir con las empresas, hagámoslo con los papás y mamás”.

Basándose en algunas aplicaciones exitosas como Duolingo, buscaron algo que los padres realmente quisieran aprender. Tomaron un manual pediátrico sobre primeros auxilios (el 84% de los padres no sabe sobre esta materia) y desarrollaron una app muy simple donde los usuarios aprendían interactuando con los contenidos. Esteban se fue a Australia un tiempo y ambos amigos siguieron avanzando en el desarrollo a la distancia, con la ayuda de unas amigas (madres) como usuarias de prueba. “Llevábamos ocho meses de ensayo y un día me llama una de ellas contándome que su hijo se atoró con un objeto y que lo había podido salvar gracias a lo aprendido en las pruebas de la app”, cuenta Esteban.

Paralelamente, estaban postulando a fondos Corfo y desarrollando el software beta, con un botón “comprar más”. Sin embargo, aumentaba exponencialmente la cantidad de usuarios que presionaban el botón. “Ahí nos terminamos de convencer que lo que teníamos era más que una idea bonita”, comenta Matías, CTO y socio de Nivelat.

Acto seguido, se ganaron un Capital Semilla de Corfo por $25 millones y la empresa partió a principios de 2016. Luego de 7 meses la lanzaron en App Store y Google Play. “Fue un desastre. Los usuarios nos reventaron. El primer review tenía una estrella y decía: ‘No descarguen esto, te cobran por todo, es pésimo, una estafa’”, recuerda Matías.

Dato a dato

Cambiaron de estrategia y abandonaron el modelo B2C por el B2B. A fines de 2016 le presentaron el manual pediátrico a la Clínica Alemana, para capacitar a trabajadores y clientes. “Se nos acabaron los fondos y estábamos a punto de quebrar. Luego de un proceso de negociación de seis meses con la Clínica Alemana nos sentamos en una reunión a firmar el contrato. Yo tenía sólo 2 lucas en mi cuenta corriente y con cara de póquer me estaba jugando todo, pero llegamos a acuerdo y ahí todo empezó a cambiar”, dice Esteban desde las dependencias del Maker Space, donde los 8 empleados más los socios de Nivelat comparten espacio con varias startups.

Fueron a Antofagasta Minerals que necesitaba que los trabajadores de sus 24 faenas aprendieran sus manuales de procedimiento de salud y seguridad. En esta compañía no podían creer que la aplicación diera tan buenos resultados. En ese mismo momento consiguieron un nuevo financiamiento de Corfo por $35 millones.

Empezaron a aparecer “por dato” más clientes como BCI, Metrogas, Transbank, Colbún y Caja Los Andes. Todos con dolores específicos de capacitación a sus trabajadores. La startup empezaba a ponerse pantalones largos.

Errázuriz y Orellana tomaron la decisión de no levantar fondos privados y a fines de 2018 llegaron a números azules con $180 millones de facturación. Para 2019 proyectan ventas por $1.000 millones, gracias a la adjudicación del fondo Scale de Corfo por $60 millones. “La capacitación es un problema latente y las grandes empresas gastan mucho presupuesto en ese ítem, por eso la venta ha resultado más fácil de lo que esperábamos”, dice Esteban.

“Nosotros apuntamos a un producto a la medida del usuario, donde siempre haya alguna novedad interesante y útil. Una especie de Netflix de la capacitación”, indica Matías.

Actualmente tienen 12 clientes y cerca de 2.000 usuarios activos sólo en Chile. Ya planean la expansión internacional de mano de las empresas que tienen operaciones fuera de las fronteras, como Cencosud y Colbún.

¿Siguen andando en skate? “A mí me atropellaron y me rompieron la tabla. Me lo prohibieron”, indica Matías. “Además, se le ocurrió tener dos hijos mientras estábamos emprendiendo”, dice entre carcajadas Esteban, quien hace dos semanas fue padre por primera vez.

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