“Nos preocupa enormemente”: clínicas advierten que Fonasa e isapres les deben US$700 millones por atenciones realizadas a sus pacientes

Javier Fuenzalida, vicepresidente ejecutivo de Clínicas de Chile.

El vicepresidente ejecutivo de Clínicas de Chile, Javier Fuenzalida, cuenta que los prestadores privados están en alerta, ya que los sectores público y privado les adeudan montos récord: por pacientes Fonasa unos US$345 millones, mientras que desde las isapres más de US$350 millones.




Una alerta por los niveles récord que adeudan a prestadores privados por concepto de atenciones realizadas por pacientes de Fonasa e isapres levanta el vicepresidente ejecutivo de Clínicas de Chile, Javier Fuenzalida.

En total, cuenta que son deudas del orden de US$700 millones, ya que por pacientes Fonasa ascienden a más de $300 mil millones (unos US$345 millones), de acuerdo con las estimaciones y registros de los asociados al gremio, mientras que por el lado de las isapres, considerando las prestaciones médicas facturadas pendientes de pago y devengadas y las por facturar, se les adeuda cerca de $307 mil millones (más de US$350 millones).

El 52% de los pacientes que atienden los prestadores privados son de Fonasa y el restante 48% de isapres. Son los dos grandes grupos mediante los cuales las clínicas obtienen sus ingresos. Por eso la preocupación que manifiesta el gremio ante el nivel de la deuda que, según dicen, son cifras no vistas antes. En algunos casos, como hay prestadores que están esperando los pagos desde hace tiempo, han tenido que recurrir a endeudarse para seguir funcionando, explican.

Fonasa

Respecto a las deudas del sector público, Fuenzalida dice que “este es un tema que no es nuevo, se arrastra desde la administración anterior, pero se ha ido acrecentando con el tiempo cada vez más, y se han ido alargando los tiempos de pago”. Durante 2021 más del 40% de las cuentas superaron los 90 días para su pago, detalla. Y durante 2022 los atrasos han sido aún mayores, registrando casos en los que incluso la demora alcanza nueve meses, casi el triple que un año antes.

El ejecutivo comenta que los atrasos se concentran en prestaciones otorgadas a través del sistema GRD, contratos de resolución de listas de espera y prestaciones a través de la Ley de Urgencias, es decir, son las compras que realizan los servicios a través de convenios y de la Unidad de Gestión de Camas Críticas, y que Fonasa debe financiar.

Al mismo tiempo, señala que las deudas se concentran en prestadores de precios medios y bajos, los que dedican gran parte de su actividad a pacientes de Fonasa. Para Fuenzalida, esta situación de atrasos en los pagos “es una problemática que venimos arrastrando desde el 2020, sin que se haya podido implementar un sistema de pago de las deudas que sea eficiente y oportuno”.

El ejecutivo afirma que “es fundamental contar con estos pagos, ya que ellos son parte de los recursos que permiten la operación de nuestras instituciones. Cada clínica debe financiar y pagar los gastos en que ya ha incurrido por remuneraciones de médicos y personal de salud, equipamiento, medicamentos, elementos de protección personal, insumos, entre muchos otros. Este vacío financiero pone en alerta al sector prestador privado, porque es una cifra demasiado alta, que continúa ampliándose día a día y pone en una situación complicada a varios de nuestros asociados que necesitan urgentemente contar con el pago de las prestaciones que ya entregaron a los pacientes. No hay sector que soporte tener estos volúmenes de recursos pendientes de pago”.

Más aún, Fuenzalida agrega que “está en el ambiente la discusión respecto a un hipotético seguro único (...) si se aspira a eso, es inviable que un seguro único participe si no se tiene este tema resuelto, porque en la práctica este nivel de deuda es un nivel que nos agobia y nos hace desenfocarnos de lo importante, que son las personas. No hemos perdido ese foco, pero en cualquier administración esto se hace muy complejo”.

También dice que “estamos alertas por las consecuencias que esto podría significar para algunos de nuestros establecimientos, lo que afecta de manera más dura y compleja a las instituciones más pequeñas y regionales que atienden altos porcentajes de pacientes provenientes del sistema público”.

Isapres

En cuanto a la deuda de las isapres, Fuenzalida plantea que “mantenemos una preocupación muy importante respecto de la situación financiera de las isapres, ya que el sistema prestador privado necesita del financiamiento que entregan las isapres para poder contar con los recursos necesarios para atender a los pacientes y solventar las prestaciones de salud”.

El ejecutivo asegura que la deuda que tiene el sector “es especialmente delicada, porque las clínicas estamos evidenciando, además, un retraso progresivo en el proceso de bonificación y pago de parte de las isapres, lo que se ha hecho aún más crítico en los últimos seis meses. Al mismo tiempo, han aumentado de manera ostensible los montos que se encuentran devengados y no pagados (procesos de pago de pacientes ya atendidos sin que se cursen los pagos respectivos por parte de la isapre). Esto, sin duda, responde a las dificultades financieras que están enfrentando las isapres”.

Fuenzalida cree que esto “es especialmente grave” si se considera que la Asociación de Isapres ha advertido que se arriesga a hacer “inviable” la operación de la industria frente a los fallos de primera instancia que ha emitido la Intendencia de Fondos de la Superintendencia de Salud, acogiendo las demandas arbitrales interpuestas por los afiliados de las isapres respecto al alza de los precios base de sus planes de salud.

“Lo anterior nos mantiene en alerta. Es un hecho que las garantías legales del sistema asegurador no cubren la totalidad de las deudas que mantienen con las clínicas, debido a los altísimos volúmenes de dinero que se adeudan por prestaciones de pacientes atendidos, previo a la emisión de las facturas respectivas, lo cual no cuenta con garantía de ningún tipo. Ya lo vivimos con la quiebra de isapre Masvida, donde solo se cubrió vía garantía entre el 20% y 30% de las deudas con prestadores, sin considerar que de ello aún hay pagos pendientes por judicialización de acreedores. Así, fueron los pacientes y nuestros prestadores quienes terminaron ‘pagando la cuenta’”, recuerda el ejecutivo

También manifiesta que “este no es solo un problema financiero. Es un hecho gravísimo que incumbe al sistema prestador privado en su totalidad y que afecta directamente los recursos con los que debemos contar para atender a nuestros pacientes y que son relevantes para nuestro funcionamiento diario (sueldos de personal médico, medicamentos, servicios básicos, infraestructura, etc.)”.

Fuenzalida recuerda que actualmente hay más de 3,3 millones de personas que financian sus atenciones con isapres, por tanto, considera que “resulta fundamental que existan condiciones de sostenibilidad para el sector. Es un hecho que el sistema público hoy no da abasto para atender a toda la población, por lo tanto, la existencia y condiciones de operación de las clínicas privadas es primordial para la sostenibilidad del sistema de salud”.

Dado todo lo anterior, concluye: “Nos preocupa enormemente la deuda del sistema público y del privado. Entendemos en el mundo privado el contexto en que se genera. En el mundo público nos pone en alerta para ver cómo esto se puede resolver. Tenemos conversaciones con la ministra, vamos a volver a juntarnos con ella para plantear el problema, aunque no es un tema que solamente sea exclusivo de esta administración, se arrastra largamente, pero hoy día se hace evidente. Como sistema tiene que ser resuelto”.

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