Pacto comercial: Chile y la Unión Europea cierran negociaciones y Boric coordina con Bruselas anuncio para próximas semanas

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La Unión Europea y Chile ya se preparan anunciar un acuerdo que dará mayor impulso el comercio exterior de las partes.

Equipos negociadores del acuerdo de complementación con la UE lograron zanjar tres temas clave que permitirán a Chile una mayor soberanía en materia de política industrial. Canciller Urrejola viajaría a Bruselas en diciembre. Los productos que ven mayores beneficios con la ampliación del pacto son el aceite de oliva, el que obtendrá una cuota de 11 mil toneladas libres de arancel, y las carnes de vacuno, cerdo, ovinos, caprinos y ave.


Hace poco más de dos semanas el equipo chileno que negoció el acuerdo de modernización con la Unión Europea respiró con mayor tranquilidad. Fue el momento en que se zanjó el último tema que entrababa las conversaciones con el bloque comercial que se extendieron durante varios meses, en medio del deseo del gobierno de Gabriel Boric de imprimir un nuevo sello en su política exterior y enfatizar mayores libertades para hacer política industrial.

Para el gobierno, el cierre del pacto comercial es un hito no solo porque se logra un acuerdo “progresista”, más “verde” e inédito en muchos de sus componentes (capítulo de género), sino, además, porque muestra la voluntad del oficialismo por avanzar en el proceso de apertura comercial que es tan valorada por el “alma” más ligada al Socialismo Democrático y que en algún momento se puso en duda. La señal va en la misma línea de la decisión del gobierno de ratificar el TPP11 (con o sin “side letters” de sus pares del pacto) antes de fin de año, luego de que el Congreso aprobara recientemente el acuerdo comercial.

Es así como en la Unión Europea y en la Cancillería chilena ya preparan la ceremonia de anuncio sobre el exitoso término de las conversaciones. Fuentes de la UE estiman que el anuncio de cierre principal será en diciembre en la ciudad de Bruselas, Bélgica, donde participaría la ministra de Relaciones Exteriores, Antonia Urrejola. Paralelamente, el Presidente Gabriel Boric haría lo mismo en Santiago, añaden las fuentes.

Consultado el subsecretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería, José Miguel Ahumada, evitó entrar en detalles, aunque reconoció los avances. “Como bien dijo el Presidente (Boric), las conversaciones con la Comisión Europea han avanzado satisfactoriamente de acuerdo al cronograma acordado en mayo de este año. Cualquier anuncio oficial será hecho por las autoridades en su momento y en conjunto con la Comisión Europea”, afirmó Ahumada, quien admitió que los principales temas conversados durante estos meses tenían relación con la arquitectura legal del acuerdo y aspectos relativos a la autonomía estratégica de las partes.

José Miguel Ahumada, subsecretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería.

La Unión Europea, compuesta de 27 países y casi 450 millones de habitantes, se empina como el tercer socio comercial de Chile: el año 2021 el intercambio comercial llegó a los US$ 19.764 millones (ver mapa).

El tratado bilateral entre Chile y la Unión Europea cumplirá el próximo año dos décadas desde que comenzó a regir (2003). Sin embargo, en 2015 ambas partes concordaron en la necesidad de modernizar y ampliar el tratado. Las negociaciones formales comenzaron en 2017 y se extendieron hasta fines de 2019, bajo el gobierno de Sebastián Piñera. Sin embargo, este año el nuevo gobierno decidió reabrir las conversaciones debido a diferencias respecto del capítulo de inversiones y transferencias tecnológicas, entre otros, lo que generó las molestias de Bruselas.

Los tira y afloja

Fuentes de gobierno confidenciaron que los durante las negociaciones, la Unión Europea accedió a corregir del acuerdo algunas “líneas rojas” para Chile, como los temas de “export princing” y los “requisitos de desempeño”.

“Con esos temas zanjados hace un par de semanas podemos cerrar el acuerdo propiamente tal. Si no se hubiese logrado, era difícil justificar el acuerdo en el Congreso, en particular con los parlamentarios de Apruebo Dignidad. Teníamos la convicción de que esos temas, como estaban originalmente, iban en contra de la posibilidad de establecer políticas productivas que son clave en nuestro programa de gobierno”, afirma un personero de gobierno que conoció los detalles de las negociaciones.

En materia de “export pricing” (precios de exportación), el texto impedía aplicar precios de exportaciones más altos a la otra parte respecto de los ya impuestos en el mercado local. “Con la negociación logramos flexibilizar y ampliar mucho las excepciones para implementar el ‘export princing’, que es lo que hizo Corfo con Albemarle. Es decir, hoy tenemos un poco más de holgura para hacer política industrial en industrias como el litio”, sostiene un cercano al equipo negociador.

Asimismo, en el tema de requisitos de desempeño del capítulo de inversiones se logró desechar la imposibilidad de condicionar la entrada de inversión extranjera a que la empresa tuviera un nivel de inversión en tecnología y desarrollo (I+D), un requisito clave en la idea de agregar valor.

Sin embargo, para el gobierno chileno existe también un tercer “punto” ganado en estas conversaciones. La Unión Europea pretendía la ampliación de la protección a la creciente industria de medicamentos con entidad biológica en su comercialización en el mercado chileno, lo que finalmente fue descartado.

Las mismas fuentes cercanas a las negociaciones reconocen, no obstante, que se cedió a la propuesta reciente de la UE de establecer el mecanismo Split, que divide el acuerdo en tres partes: político y de cooperación, comercial, y de inversión. “Para nosotros era muy complejo que nos dividieran el tratado. Nunca nos había pasado en ninguna negociación. Cuando llegamos al gobierno pedimos tiempo a la UE para analizar esto. Finalmente, cedimos a cambio de otras exigencias”, sostiene un cercano a las negociaciones.

El mecanismo Split significará en la práctica que mientras el capítulo comercial deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo, las secciones de cooperación y política y de inversión deben ser visadas por cada uno de los 27 miembros del bloque.

“Esta división corresponde a un tema de competencias de nuestro bloque, donde unas materias las resuelve el Parlamento Europeo, y otras, los legisladores nacionales. Hay que tener en cuenta también que si este fuera un tratado de libre comercio puro y duro, sería más fácil. Pero es un acuerdo de asociación que incluye el diálogo político, cooperación y la protección de la inversión, es mucho más ambicioso”, afirma una fuente de la UE, quien entiende estos cambios al acuerdo como un “mejoramiento” y no como una nueva negociación.

Los beneficios

Para el gobierno chileno el acuerdo de modernización genera múltiples beneficios. El pacto de asociación entre Chile y la Unión Europea firmado en 2002 estableció arancel cero a 8.547 líneas arancelarias, equivalentes a un 90% de estas y que explican el 92% del comercio bilateral. La modernización del acuerdo aumenta dicha liberalización en un 6,9% de las líneas, llegando a un 9.200, un 96,5% liberalizadas luego de siete años (ver recuadro).

Según información entregada por la Subrei, los productos más beneficiados son el aceite de oliva, el que obtendrá una cuota de 11 mil toneladas libres de arancel y las carnes de vacuno, cerdo, ovinos, caprinos y ave.

La oferta de Chile supondrá la reducción de arancel de 164 de las 171 líneas excluidas en el acuerdo vigente, llegando a un 99,9% de productos con arancel cero en su ingreso a Chile, añadió la Subrei.

Se trata, añade un alto personero de gobierno, del primer acuerdo tanto para Chile como la Unión Europea donde se protege e incluye con nitidez temas como el de género, medio ambiente y los derechos laborales.

Luego del cierre político del acuerdo en las próximas semanas, el texto pasará por revisiones legales y traducción, lo que debiera demorar alrededor de un año. Posteriormente, entra en escena el Congreso chileno, el Parlamento Europeo y los parlamentos de cada país integrante de la UE, los que deben dar la aprobación final. De esta forma, estiman en el gobierno, el acuerdo de modernización debiera entrar en vigencia en 2024, dependiendo de la velocidad con que los legisladores visen la propuesta.

El aceite de oliva es uno de los productos que podría beneficiarse con el pacto con la UE.

Aranceles y productos

  1. Liberalización arancelaria: El acuerdo de Asociación entre Chile y la Unión Europea, firmado en 2002 y que entró en vigor en 2003, estableció arancel 0 a 8.547 líneas arancelarias, equivalentes a un 90% de estas y que explican el 92% del comercio bilateral. La modernización del acuerdo aumenta dicha liberalización en un 6,9% de las líneas, llegando a un 9.200, un 96,5% liberalizadas luego de 7 años. Además, un 5% de las líneas aumentan su cuota o ven su arancel reducido.
  2. Ganadores: aceite de oliva y carnes. Los productos que ven mayores beneficios son el aceite de oliva, el que obtendrá una cuota de 11 mil toneladas libres de arancel, las carnes de vacuno, cerdo, ovinos, caprinos y ave, que aumentarán sus cuotas e incluirán ciertas líneas previamente excluidas. Otros productos que obtendrán nuevas cuotas libres de arancel son los huevos, almidón y gluten de trigo, maíz dulce, ron, jugo de manzana, entre otros. Preparaciones de peces como los salmones del Pacífico, del Atlántico y del Danubio ahumados, así como las merluzas frescas o refrigeradas pasarán de tener una cuota libre de arancel a una liberalización completa.
  3. Límites a uso de gruyere o parmesano. Además de la reducción de aranceles, el acuerdo incluye el reconocimiento por parte de Chile de 216 términos como indicaciones geográficas europeas, las que prohibirán o limitarán su uso por parte de productores chilenos, incluyendo términos como el Parmesano, Gruyere, Feta, Camembert, Brie, ciruelas “Pruneaux d’Agen”, entre otros.

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