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Qué son y cómo funcionan los derivados, el instrumento que generó el derrumbe del fondo E de las AFP

La mayoría de las operaciones fueron ejecutadas a través de swats, que son sólo uno de los distintos tipos de derivados que operan las AFP.

El instrumento que afectó la rentabilidad del Fondo E. Andres Perez

Pese a ser el más conservador de las AFP, el fondo E registró una fuerte caída en rentabilidad entre enero y septiembre de este año. Según el último reporte de la Superintendencia de Pensiones, el fondo con mayor inversión en renta fija anotó un retorno negativo de 4,92% sólo en septiembre, y un 10,39% en lo que va de año.

Las operaciones de inversión que no resultaron favorables en esta ocasión fueron ejecutadas a través de derivados, siendo los swap de tasas de interés los más relevantes, aunque este es sólo uno de los distintos tipos de derivados que existen.

Pero antes de explicar qué salió mal, es necesario entender cómo funcionan.

Un derivado es un instrumento financiero que consiste en un contrato pactado entre dos partes, y cuyo valor depende de cómo evoluciona en el tiempo el precio de un activo externo a las partes firmantes.

Se llaman derivados precisamente porque su valor deriva de cómo se mueva ese activo en el mercado. Ese activo sobre el que se acuerdan pagos futuros pueden ser el precio de acciones, el tipo de cambio o, como fue el caso de las AFP, tasas de interés.

Cómo funcionarán los nuevos fondos generacionales de las AFP

Rolando Rogers, portfolio manager de Fintual, explica que “los derivados existen porque hay quienes quieren quitarse un riesgo y quienes quieren tomarlo, y el contrato les permite hacerlo sin intercambiar el activo de fondo”.

Los distintos derivados

Existen varios tipos de derivados financieros, pero los principales son opciones, futuros, contratos forward y swaps.

Según explica CMF Educa, los contratos de opciones son transados en Bolsa y a través de estos “el comprador o titular adquiere a un cierto valor el derecho, pero no la obligación, de comprar o vender a un precio prefijado, y durante un plazo establecido una cantidad determinada de un activo”. Por su parte, los contratos futuros también se transan en bolsa, y se refieren a “un activo definido, donde las partes se comprometen a comprar o vender en una fecha futura, un número determinado de este bien a un valor que se fija en el presente”.

En el caso de los forward y swaps, ambos son contratos con vencimiento en una fecha futura y se transan en el mercado extrabursátil. Los forwards “se utiliza comúnmente para cubrir los riesgos de mercado, y eventualmente podrían ser atractivos para inversionistas dispuestos a asumir riesgos a cambio de una probable ganancia”.

Felipe Oyarzún, analista de mercados de XTB, lo ejemplifica así: “Una minera que espera vender cobre dentro de tres meses puede utilizar un forward para acordar hoy el precio al que realizará esa venta, protegiéndose frente a una eventual caída de la cotización”.

En ese caso, si el precio del cobre cae, la minera asegura un precio mínimo de venta. En cambio, la contraparte apuesta a que el precio del cobre subirá, y. que gracias al monto acordado en el contrato forward podrá comprar cobre a un precio más bajo que el de mercado.

Ahora, los swaps “pueden entenderse como como una cadena de contratos forward”, según CMF Educa. Esta herramienta específica permite intercambiar flujos de caja futuros, por ejemplo, una tasa de interés fija por una variable.

Cristian Lecaros, CEO de Inversión Fácil, advirtió que en materia de ahorro para la jubilación, más rentabilidad “siempre significa” estar más expuesto al riesgo. Y en el caso de qué pasó con las AFP, lo explica así:

“Imaginamos que, por ejemplo, prestamos dinero a 30 años, una tasa fija al 4%. Si mañana las tasas del mercado suben a un 5%, ese préstamo que hicimos vale menos, porque hoy podrías prestar esa misma plata ganando, por supuesto, más. Eso es exactamente lo que pasó. La AFP firma unos contratos que se llaman swaps, que son derivados”.

¿Cambiarse de fondo?

¿Qué pueden hacer los perjudicados? En medio de la dura caída, existe siempre la tentación de cambiarse de fondo para evitar perder más. Sin embargo, algunos expertos creen que no es buena idea

“El escenario en estos momentos es no cambiarse para nada. O sea, siendo bien objetivo, cuando se dice de que cambiarse ahora para recuperar en otro (fondo), no conviene”, dijo Jorge Tolosa, jefe de estrategia de Renta Variable de Vector Capital.

“Hoy día, mente fría, lógicamente, el que pueda suspender, postergar jubilarse sería la mejor decisión”, sostuvo.

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