Fueron tratativas intensas, prolongadas y constantes. En seis días -desde el viernes 11 al miércoles 16 de septiembre- las partes perdieron la cuenta del número de reuniones paralelas y telemáticas realizadas para encontrar una fórmula que reemplazara al primer plan financiero de Latam Airlines, que el jueves 10 derribó el juez James Garrity, del tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Nueva York. “Todos los días había reuniones tres veces al menos”, dice un negociador. El primer plan era por US$ 2.450 millones, con un tramo A por US$ 1.300 millones que suscribía Oaktree y un tramo C en el que US$ 900 millones los comprometían los Cueto (junto a sus socios Amaro y Eblen) y Qatar Airways. En ese esfuerzo también los apoyaba Delta Airlines, otro gran accionista de Latam, que pretendía sumarse al financiamiento en un esquema en que las tres partes contribuyen en partes casi iguales. Era una triple alianza. Tras 42 días de espera, el juez desechó el plan por una razón: objetó la convertibilidad de ese préstamo en acciones futuras de Latam.
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