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S&P ratifica la clasificación para Chile, pero advierte que la consolidación fiscal tomará más tiempo de lo esperado

S&P Global Ratings mantuvo su nota para Chile y también valoró la agenda del gobierno del Presidente José Antonio Kast para "corregir los desequilibrios fiscales".

DIEGO MARTIN/ATON CHILE

S&P Global Ratings mantuvo su visión sobre Chile y destacó el plan de consolidación fiscal que tiene el gobierno del presidente José Antonio Kast. La agencia tomó una decisión en línea con lo que anunció Fitch el viernes anterior.

“El nuevo gobierno pretende corregir los desequilibrios fiscales de Chile e impulsar la expansión económica”, resumió S&P Global Ratings sobre la agenda del Ejecutivo.

La clasificadora confirmó sus calificaciones crediticias soberanas de Chile en moneda extranjera ‘A/A-1’ y en moneda local ‘A+/A-1’. Además, la perspectiva se mantiene estable. La evaluación de transferencia y convertibilidad (T&C) se mantiene en ‘AA-’.

“Las autoridades chilenas han demostrado su compromiso con la moderación fiscal. Sin embargo, las previsiones de ingresos fiscales no han cumplido las expectativas, y la consolidación deficiente ha incrementado la carga de la deuda”, dijo la agencia en su informe.

Ante este contexto, la agencia también comentó que “el proceso de consolidación fiscal será más prolongado de lo previsto inicialmente”, pero que “un mayor crecimiento económico gracias a los altos precios del cobre respaldará el perfil crediticio de Chile”.

“La perspectiva estable incorpora nuestra suposición de que el crecimiento económico y el compromiso continuo con la consolidación fiscal, incluyendo partidas no presupuestarias, estabilizarán la deuda pública neta”, agregó.

En detalle, S&P espera que el crecimiento económico, el alza de cobre y los “ajustes de gastos” ayuden a mitigar los efectos en las cuentas fiscales por el pago de intereses y “la disminución gradual del impuesto sobre la renta de las empresas”.

La agencia respaldó el alza del cobre por su uso en industrias como la de energías renovables, los vehículos eléctricos y la infraestructura de la inteligencia artificial.

“Si bien esperamos un aumento gradual de la producción, la disminución de las leyes del mineral de cobre y las recientes interrupciones limitarán los aumentos significativos de la producción. Mientras tanto, abordar las demoras burocráticas en la obtención de permisos que han obstaculizado la ejecución de proyectos en los últimos años también será fundamental para acelerar el crecimiento económico”, acotó.

Sobre el país en general, la agencia mantiene su valoración histórica: “Chile se sitúa en una posición favorable en comparación con sus pares regionales en términos de controles y equilibrios políticos, indicadores de gobernanza, percepción de corrupción e índices de desarrollo humano”.

La agencia también calificó sus niveles de deudas como “moderados”, pero que será importante que Chile pueda “reconstruir las reservas necesarias para absorber futuras crisis económicas”.

“La elevada carga de intereses del fisco, su considerable deuda externa y sus necesidades de financiamiento externo limitan nuestras calificaciones”, agregó.

Las proyecciones

La agencia proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile crezca un 0,7% y para el próximo año la economía suba 2,9%. Sobre la tasa de desempleo, S&P la ubica en 9% para este año y en 8.7% para el 2027.

Respecto a la inflación, la agencia la ve convergiendo al rango meta del Banco Central del 3% en 2028.

La firma también prevé que la variación de la deuda neta del gobierno promedie un 3,9% entre 2026 y 2029.

“La trayectoria fiscal debería incrementar la deuda neta del gobierno hasta el 41% del PIB en 2029, desde el 36% en 2025 (en comparación con el 15% antes de la pandemia), mientras que los pagos de intereses representarán el 5,5% de los ingresos del gobierno durante el período 2026-2029″, sostiene.

Para 2026, la deuda pública se situará en 43,9% y 44,6%, según la agencia.

Otras de las proyecciones son de “un déficit por cuenta corriente del 0,7 % del PIB en 2026, que se ampliará hasta el 2,0 % del PIB en 2029 debido al aumento de las importaciones, reflejo de la ejecución gradual de los proyectos de inversión, mientras que los precios favorables del cobre y la continua recuperación gradual de la producción incrementarán las exportaciones mineras”.

“Prevemos que la inversión extranjera directa financiará completamente los déficits por cuenta corriente, reduciendo la deuda externa neta ajustada al 76% en 2029 desde el 86% en 2025. La deuda externa del gobierno representa el 27% de la deuda externa total, mientras que la de Codelco representa el 11%, la del sector bancario el 24% y la de otras corporaciones el 38%”, agregó.

S&P Global Ratings ve mayores inversiones por los proyectos mineros y energéticos “de gran escala en curso”.

La agencia también comentó que proyectan “necesidades brutas de financiamiento externo de alrededor del 111% de los ingresos por cuenta corriente más las reservas utilizables en el período 2026-2029. Incorporamos parcialmente los efectos sobre estos indicadores externos del programa de compra de reservas del Banco Central, que busca incrementar las reservas en aproximadamente un 5% del PIB en tres años y que comenzó en agosto de 2025″.

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