¿Bebes en promedio un solo trago al día? Estudio muestra lo que este consumo le provoca a tu cerebro

Imagen referencial.

Se cree que el consumo de alcohol en niveles moderado no es tan dañino como en niveles excesivos, pero un nuevo estudio muestra lo que un vaso de cerveza al día le provoca a tu cerebro.


En Chile, según datos del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), una de cada 10 muertes es atribuible al consumo de alcohol.

Sumado a que un estudio de la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas con Alcohol (Aprocor), sobre educación de consumo de alcohol, reveló que un alto porcentaje de personas no manejan apropiadamente el concepto de estar “bajo la influencia del alcohol”, tal como lo indica la ley.

Debido a estas situaciones es que investigadores de todo el mundo buscan demostrar los daños reales que provoca el consumo del alcohol.

Ahora, una investigación dirigida por un equipo de la Universidad de Pensilvania y publicada en en la revista Nature Communications, descubrió que el consumo de alcohol en niveles ligero y moderado (unas cuantas cervezas o vasos de vino a la semana) se asocian a una reducción del volumen cerebral total.

El estudio realizado partir de un conjunto de datos de más de 36.000 adultos, reveló que por ejemplo, en personas de 50 años, a medida que el promedio de consumo de alcohol entre los individuos aumenta de una unidad de alcohol al día (aproximadamente media cerveza) a dos unidades (una botella pequeña de cerveza o un vaso de vino) se producen cambios asociados en el cerebro equivalentes a envejecer dos años.

Asimismo, pasar de dos a tres unidades de alcohol a la misma edad equivale a envejecer tres años y medio.

La ciencia sobre el consumo excesivo de alcohol y el cerebro es clara: ambos no tienen una relación saludable. Las personas que beben en exceso presentan alteraciones en la estructura y el tamaño del cerebro que se asocian a deficiencias cognitivas, pero según este análisis el consumo de alcohol, incluso a niveles que la mayoría consideraría modestos también puede implicar riesgos para el cerebro.

“El hecho de que tengamos una muestra tan grande nos permite encontrar patrones sutiles, incluso entre beber el equivalente a media cerveza y una cerveza al día”, dijo en un comunicado Gideon Nave, autor correspondiente del estudio y miembro de la facultad de Penn’s Wharton School.

“Estos hallazgos contrastan con las directrices científicas y gubernamentales sobre los límites de consumo seguro de alcohol”, señaló Henry Kranzler, que dirige el Centro de Estudios de la Adicción de Penn. “Por ejemplo, aunque el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos recomienda que las mujeres consuman una media de no más de una bebida al día, los límites recomendados para los hombres son el doble, una cantidad que supera el nivel de consumo asociado en el estudio con la disminución del volumen cerebral”.

En la misma línea, un estudio realizado por la U. de Oxford (Gran Bretaña) en 2021, examinó 25 mil escáneres cerebrales para determinar el efecto del alcohol en la materia gris, y concluyó que cualquier nivel de consumo genera daños. “Cuanto más bebía la gente, más pequeño era el volumen de su materia gris” área del cerebro encargada, entre otras cosas, de procesar información, señaló el estudio.

La investigación

La búsqueda de patrones en cantidades masivas de datos es la especialidad de Nave, Remi Daviet, de la Universidad de Wisconsin-Madison, y sus colegas de la Escuela de Medicina Perelman Reagan Wetherill , autores del estudio, y que emplearon datos biomédicos para obtener los resultados.

Concretamente examinaron las resonancias magnéticas cerebrales de más de 36.000 adultos del Biobanco del Reino Unido, un conjunto de datos con información genética y médica de medio millón de adultos británicos de mediana y avanzada edad, con las que pudieron calcular el volumen de materia blanca y gris en diferentes regiones del cerebro.

“Tener este conjunto de datos es como tener un microscopio o un telescopio con una lente más potente”, señaló Gideon Nave. “Consigues una mejor resolución y empiezas a ver patrones y asociaciones que antes no podías”.

Para comprender las posibles conexiones entre el consumo de alcohol y el cerebro, era fundamental controlar las variables de confusión que pudieran nublar la relación. Por eso, el equipo controló la edad, la altura, la lateralidad, el sexo, el hábito de fumar, el nivel socioeconómico, la ascendencia genética y el condado de residencia de los participantes.

Los participantes habían respondido a las preguntas de la encuesta sobre sus niveles de consumo de alcohol, desde la abstención total hasta un promedio de cuatro o más unidades de alcohol al día. Cuando los investigadores agruparon a los participantes por niveles de consumo medio, surgió un patrón pequeño pero evidente: Se redujo el volumen de matera gris y blanca que, de otro modo, podría predecirse por las demás características del individuo.

Pasar de cero a una unidad de alcohol no supuso una gran diferencia en el volumen cerebral, pero pasar de una a dos o de dos a tres unidades al día se asoció con reducciones tanto en la materia gris como en la blanca. “No es lineal”, dijo Daviet. “Empeora cuanto más se bebe”.

Para dar una idea del impacto, los investigadores compararon las reducciones del tamaño del cerebro relacionadas con el consumo de alcohol con las que se producen con el envejecimiento. Según sus modelos, cada unidad de alcohol adicional consumida al día se reflejaba en un mayor efecto de envejecimiento en el cerebro. Mientras que pasar de cero a una media diaria de una unidad de alcohol se asociaba con el equivalente a medio año de envejecimiento, la diferencia entre cero y cuatro bebidas era de más de 10 años de envejecimiento.

Foto: STEPHANE DE SAKUTIN / AFP

En futuros trabajos, los autores esperan aprovechar el Biobanco del Reino Unido y otros grandes conjuntos de datos para ayudar a responder otras preguntas relacionadas con el consumo de alcohol. “Este estudio analizó el consumo medio, pero tenemos curiosidad por saber si beber una cerveza al día es mejor que no beber ninguna durante la semana y luego siete el fin de semana”, expresó Nave. “Hay algunas pruebas de que beber en exceso es peor para el cerebro, pero aún no lo hemos analizado en profundidad”.

Y aunque los investigadores subrayan que su estudio se limitó a analizar las correlaciones, dicen que los resultados pueden incitar a los bebedores a reconsiderar la cantidad de alcohol que consumen.

“Hay pruebas de que el efecto de la bebida en el cerebro es exponencial”, señaló Daviet. “Así, una bebida más en un día podría tener más impacto que cualquiera de las bebidas anteriores de ese día. Eso significa que reducir esa última copa de la noche podría tener un gran efecto en términos de envejecimiento cerebral”.

En otras palabras, “las personas que más pueden beneficiarse de beber menos son las que ya están bebiendo más”.

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