Chile tendrá una verdadera Estrella de Belén: el fascinante cometa que será visible en el país en vísperas de Navidad

Cometa C/2021 A1. Crédito: Bayfordbury Observatory (University of Hertfordshire).

Luego de un eclipse solar y uno lunar, los cielos nacionales serán testigos del cometa Leonard, el que se podrá observar después del 17 de diciembre. Solo es necesario contar con binoculares básicos para poder registrar el movimiento del cuerpo de gas, hielo y polvo.




La agenda astronómica de 2021 tuvo varios fenómenos celestiales, que incluyeron un eclipse solar, eclipse lunar, oposición y conjunción lunar y planetarias, lluvia de estrellas y meteoros, entre otros.

Y para cerrar definitivamente la temporada astronómica, Chile y el mundo, serán testigos de un cometa. Se trata de Leonard, técnicamente llamado C/2021 A1, el cuerpo espacial que se acerca a la Tierra, fue descubierto recién este año por el astrónomo Gregory Leonard, en el Observatorio del Monte Lemmon en Arizona, Estados Unidos, y será visible en gran parte del planeta, justo antes de Navidad.

Previo a su acercamiento definitivo a la Tierra (a 33.796.224 kilómetros de distancia en su punto de mayor cercanía), y según señala la Nasa, es posible detectarlo entre el mango del Big Dipper y Arcturus (Arturo), esta última, una de las estrellas más brillantes del firmamento.

Esta gran bola de hielo, primera será visible en el hemisferio norte, el lugar más privilegiado de la Tierra para verlo en toda su plenitud. Esto ocurrirá entre el 12 y 14 de diciembre, cerca de las 5.30 de la mañana, horario y fecha en la que alcanzará su mayor cercanía con nuestro planeta.

Gráfico del cielo que muestra la posición del cometa Leonard en el este unas 2 horas antes del amanecer, del 1 al 10 de diciembre. Crédito: NASA / JPL-Caltech

Mientras que en el hemisferio sur (Chile), lo hará unos días después, a partir del 17 de diciembre, y se extenderá durante la Navidad y los primeros días de enero en todo el territorio nacional. Será menos visible que en el hemisferio norte, y por el contrario, su presencia será notoria en horario vespertino (luego de la puesta de Sol), pero igual será posible ver algunos rastros de su polvo y gas.

“Podremos verlo junto a Venus y llegará a su punto más cercano al Sol, el 3 de enero de 2022. Luego se alejará del Sistema Solar″, explica Francisca Contreras, divulgadora de astronomía de la Universidad de Chile.

Se predice que alcanzará un brillo máximo que probablemente requerirá binoculares para detectarlo. “Existe la posibilidad de que sea lo suficientemente brillante como para verlo a simple vista, pero, con los cometas, nunca se sabe”, dice la Nasa.

Juan Carlos Beamin, astrónomo y coordinador científico del Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma de Chile, señala que el cometa será visible a “ojo desnudo” solamente en sitios extremadamente oscuros, es decir, lejos de la ciudad, y sin ningún tipo de nubosidad. En la ciudad “se puede ver con binoculares mirando hacia el este, es decir, hacia la cordillera relativamente cerca de la estrella llamada Arcturus (Arturo), la principal de la constelación de Bootes o Boyero”.

El cometa proviene de la nube de Oort, una región espacial que se ubica más allá de Neptuno, a casi un año luz del Sol. Para poder verlo en el cielo, un buen truco es centrarse entre la constelación de la Osa Mayor y Arturo, la tercera estrella más brillante del cielo en la constelación del Boyero.

Contreras señala que cada día lo veremos un poco más alto en el cielo cerca del atardecer, en vísperas de Navidad. “Hasta el 24 y 25 de diciembre estará ascendiendo en el cielo, y para observarlo de mejor manera, es necesario contar binoculares (disponibles desde $9.990), para intentar notar algunos rastros de polvo. De todas maneras, se va a dificultar la observación debido a su posición en el cielo, cercana al horizonte”.

Vista de los telescopios en el Monte Lemmon, lugar del descubrimiento del cometa.

Beamin establece que los cometas son restos de la formación del Sistema Solar, en particular restos con mucha agua, hielo, “y nos permiten comprender mejor de qué estaba hecha la nube de la que se formó el Sol, la Tierra y los demás planetas. Los cometas son como pequeñas máquinas del tiempo hecha bolas de nieve sucia, que contienen toda esa valiosa información del origen del sistema solar”.

Como es habitual en este tipo de fenómenos, “definitivamente es mejor verlo desde lugares que estén alejados por factores como la contaminación lumínica, ya que estos son objetos difusos en el cielo. El cometa Leonard tiene una cola larga, pero es difuminada debido al polvo”, añade Contreras.

Se trata de la última vez que aparecerá en escena, ya que su órbita demoraría unos 80 mil años en realizar el recorrido.

Uno de los objetivos y desafíos científicos que presenta el fenómeno, “es que será visible muy bajo en el cielo, cercano al horizonte y en dirección poniente. Esto es un desafío debido a la contaminación lumínica, y a que estará muy bajo, por lo que se esconderá muy temprano”, explica la divulgadora astronómica de la U. de Chile.

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