Generación Z: El 73% de los jóvenes entre 13 y 23 años utiliza Instagram todos los días

En dos años, el uso de plataformas digitales en los diferentes grupos etarios del país cambió y esta plataforma fue una de las triunfadoras durante la pandemia, según el estudio elaborado por Cadem. En el caso de los Millennials (24-40 años), un 60% ocupa la red social de lunes a domingo. Considerando todos los grupos analizados, la cifra alcanza un 59%.




“La pandemia solo confirmó que la comunicación digital es el centro de todo. La atención de las personas está ahí. Es la forma de entretenernos y comunicarnos”, establece Manu Chatlani, director agencia digital Jelly.

Visión que ratifica un reciente estudio llamado “El Chile que viene: Medios y redes sociales”, realizado por Cadem, el que analizó en detalle los diferentes grupos etarios en Chile, y sus respectivas preferencias en redes sociales y medios de comunicación, considerando cómo los utilizan, el tiempo de uso y su crecimiento en los últimos años.

La investigación, realizada a 2.000 ciudadanos chilenos (entre 13 y 71 años), consideró a cuatro generaciones: Generación Z, es decir, personas entre 13 y 23 años; Millennials, 24 a 40 años; Generación X, entre 41 y 55; y finalmente los denominados Baby Boomers, de 56 a 71 años.

A través de una mirada a diferentes generaciones, el objetivo de la investigación fue dar conocer cómo las personas de diferentes generaciones miran y viven el mundo, tanto desde sus sueños, anhelos, valores y motivaciones, como desde su relación con diferentes categorías, marcas, canales de compra y medios de comunicación, establece el documento.

Roberto Izikson, gerente de Asuntos Públicos y Estudios Cuantitativos de Cadem, señala que Instagram ha sido cada vez más utilizada para encontrar información sobre la pandemia, y especialmente durante 2021, información sobre las elecciones. “Allí se desplegaron importantes campañas digitales de los presidenciables, constituyentes y alcaldes, entre otros. Junto con eso, Instagram ha servido para que la gente pueda escapar del bombardeo de información que encuentra en WhatsApp, Facebook y Twitter y en el último tiempo se ha convertido en la red preferida por los influencers para imponer tendencias y modas”.

La gráfica muestra el aumento en el uso de redes sociales.

Entre las principales y más destacadas conclusiones, en relación al uso de plataformas digitales, Cadem establece que tanto la Generación Z como los Millennials prefieren Instagram. El 86% de los primeros lo ocupa tres o más días a la semana (73% todos los días), mientras que en el segundo grupo un 74% más de tres días de lunes a domingo (60% todos los días).

Su uso creció considerablemente en los últimos dos años. Considerando todos los grupos etarios, en 2020 el 35% a 40% la usaba al menos tres días a la semana, en 2022 esta cifra ascendió a 59%.

Esta tendencia también se repite en otras plataformas digitales. Los portales online ascendieron 13 puntos porcentuales, Twitter 15% y YouTube 20%.

Chatlani considera que en las redes sociales las personas encuentran contenido, entretención, conexión con otros e información. “Instagram creció mucho, así como también TikTok, que tuvo un crecimiento de 75% a nivel global. Solo en Chile superó las 7 millones de cuentas”.

Este último señala que existe una diferencia entre usuarios jóvenes y mayores, “pero es un fenómeno natural. Los jóvenes buscan otras plataformas y códigos que permitan alejarse de los más viejos. Pero una cosa es buscar otras plataformas para conversar y otra dejarlos a merced de apps que cambiaron y no entienden. Hay una tarea pendiente: ayudarlos a entender el mundo que los rodea (y que cambió) y tener redes comunes donde poder conectarse con ellos”.

En el caso de la Generación Z, el 86% ocupa Instagram tres o más días a la semana.

Por su parte, los mayores de 56 (Baby Boomers) aún prefieren medios tradicionales, como diarios, radios o la televisión. Éstos generan mayor confianza en este grupo etario. En este punto también, la Generación X se acerca más a los Baby Boomers que a la población joven.

Con respecto a la manera de informarse, WhatsApp es la red social más utilizada a diario para informarse con 58%, considerando todos los grupos etarios. Luego lo sigue Facebook con un 49%, mientras que en Instagram un 47%.

Varios expertos plantean que las redes sociales más que competir se complementan. “Me parece certero, pues cada una se ha diferenciado notablemente: Facebook para informarse, YouTube para música/película (en general contenido audiovisual prolongado) e Instagram para tendencias, moda. En este sentido, no existen “ghettos” digitales, sino que más cada ciclo de vida (o generaciones) enganchan más frecuentemente (digamos, más horas al día) con uno u otro de estos formatos”, considera Izikson.

Quien añade que evidentemente los públicos más jóvenes se caracterizan por seguir los temas que marcan tendencia, “no solo respecto a la industria cultural tradicional y la moda, sino también a las tendencias digitales (los challenge, el último meme, el destino turístico más apetecido, etc.). Los más adultos, en cambio, se informan a través de Facebook de la actualidad, la política, pero también de los últimos acontecimientos familiares o de cercanos”.

Fake news

El documento también analizó una tendencia que lamentablemente se ha hecho habitual en el último tiempo, las fake news. Facebook es señalado como el medio con más fake news (47%), donde el 71% reconoce cuando se trata de una verificando la información correspondiente.

Las fake news son una seria amenaza para la información.

Los datos también muestran que Facebook, “tras su boom durante el estallido social (50% se informó a través de él y vio nacer a diversos grupos y personas que generaron información alternativa a los medios tradicionales), ha caído sostenidamente como medio informativo por todas las críticas respecto a las fake news, y el poco control editorial de la plataforma”, explica Izikson.

Las fake news están por todos lados. “Viajan más rápido que las noticias reales porque un porcentaje importante de las personas cae y las comparte. Aquí solo queda educar. Lee, googlea e investiga cada cosa antes de compartirla. Eso es una obligación”, dice Chatlani.

El gerente de Asuntos Públicos y Estudios Cuantitativos de Cadem, cree que todas las redes han tenido su episodio propio respecto a este tema. Facebook y las elecciones de 2016 en EE.UU. son las más recordadas, pero han pasado seis años. “Spotify hoy mismo está metida en una enorme controversia por seguir alojando el podcast de un antivacunas que utiliza decenas de datos falsos, simplemente por la retribución económica. Es decir, que estamos lejos de tener una solución real al problema”.

Ahora, “pensando en un marco general de la solución, primero habría que decir que las noticias falsas, la desinformación o la propaganda mal intencionada siempre han existido. Y segundo, que no son un problema solo “digital”. Aunque con menor frecuencia también encuentran espacio en los medios tradicionales. El aumento de noticias falsas es nocivo para todos nosotros. La desinformación puede ser perjudicial incluso a nivel de salud en una época en la que las personas buscan información de manera desesperada para conocer, por ejemplo, los efectos de las vacunas o las últimas normativas sanitarias respecto al coronavirus”, señala Izikson.

Los métodos tradicionales para detectar noticias falsas, como revisar errores tipográficos en los artículos y direcciones web fraudulentas, son cada vez menos útiles. Por lo que tenemos que elegir fuentes de noticias confiables y siempre preguntarnos ¿estoy lo suficientemente seguro de esto como para compartirlo? Si todos lo hiciéramos veríamos una reducción importante de las fake news. “Respecto a un combate a nivel de normativa. El problema es hacerlo en un marco democrático, que respete la libertad de opinión y de prensa (¡recién hace unos meses un candidato presidencial propuso un consejo ciudadano que fiscalice la labor de los medios!), y que signifique además soluciones sostenibles en el tiempo (y no efectistas). Esto último probablemente signifique pensar una nueva relación de los ciudadanos con los medios informativos, ya no tanto como receptores netos”, establece Izikson.

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