Geólogos viajarán hasta las fumarolas de los cráteres de algunos de los volcanes más violentos de Chile para entender qué hay en su interior

Fumarola en el volcán Guallatiri. Foto: Agencia Uno

Los volcanes Guallatiri, Isluga, Olca, Lascar y Lastarria, serán analizados durante cuatro años, para entender cómo funcionan y por qué emiten determinados gases.




El 19 de abril de 1993, el volcán Láscar -a 70 km al sudeste de San Pedro de Atacama- entró en erupción, calificada como la tercera más violenta de las que se tenga registro en Chile.

Su poder eruptivo fue tal, que incluso la explosión arrastró cenizas hasta las costas de Brasil.

Desde entonces, es uno de los más estudiados en el país, y ahora, junto a los volcanes Guallatiri, Isluga, Olca y Lastarria, formarán parte de una nueva investigación del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (Cigiden) y la Universidad Católica del Norte, que por cuatro años analizará su estructura para entender cómo funcionan internamente y por qué emiten determinados gases.

Felipe Aguilera, académico asociado del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Católica del Norte e investigador asociado del Cigiden, es el responsable del proyecto.

Aguilera señala que la iniciativa consiste en medir la composición de los gases, “que se emiten en distintos volcanes. La determinación de la composición química de ellos, es una medición muy detallada que se hace con una técnica que se llama muestreo directo, es decir, que uno llega hasta los cráteres, va hasta la fumarola y hace las tomas de muestras”.

Luego en el laboratorio se determina la composición química, y en paralelo, se mide con dos técnicas a distancia remotas (entre 3 y 7 kilómetros). Una se llama cámara UV (ultra violeta) y la otra es el Doas, un espectrómetro óptico diferencial. “Ambas miden la cantidad de gas, el dióxido de azufre, que sale de los volcanes. Y eso se mide en una unidad que se llama toneladas por día”, añade Aguilera.

El volcán Láscar se encuentra ubicado a 70 km al sudeste del poblado de San Pedro de Atacama y a 30 km al noreste de Talabre, en la región de Antofagasta (Chile).

Cuando combinas esto con el muestreo directo, “puedes determinar cuánta es la cantidad de gas que sale de un volcán, se hace en base proporciones, en términos sencillos. Luego puedes terminar de extrapolar los valores, cuando mides todo eso mides el flujo total de volátiles”, explica Aguilera, también investigador del Núcleo de Investigación en Riesgo Volcánico.

Además de medir, “buscamos saber cuáles son los factores que determinan por qué algunos volcanes emiten demasiados gases, y otros emiten pocos. Existen una diversidad de factores que te permiten establecerlo. Con el proyecto intentaremos demostrar cuáles son”, dice Aguilera.

Aguilera señala que éstos podrían ser, por ejemplo, que “el volcán ha tenido actividad eruptiva reciente, lo que hace que suba la cantidad de gases emitidos. Otra es que haya un volumen de magma en profundidad muy grande, lo que al final genera la generación de muchos gases y por un tiempo muy largo”.

Aguilera señala que eligieron estos cinco volcanes por el hecho de que son extremos en composición y actividad, como la cantidad eruptiva. “El Lascar tuvo su última erupción en 2015 y tuvo una en 1993, el Isluga tuvo reporte de actividad a principios de siglo XX y en 2003 tuvo un incremento muy intenso de la actividad de sus gases”.

Luego, “elegimos el Lastarria y el Guallatiri, porque se parecen mucho y están más o menos entremedio entre los dos anteriores. Finalmente, el Olca lo escogimos porque no se conoce que haya tenido actividad, la última debería ser antigua”, añade.

El Guallatiri está ubicado en la comuna de Putre, provincia de Parinacota, región de Arica y Parinacota.

Aguilera señala que la composición del Lastarria, desde 2006 en adelante, “nunca cambió, pero en 2014 empezamos a ver cambios que se incrementaron. Vimos un peak en 2019 y luego vimos un poco de retorno a la normalidad. En 2020 no pudimos tomar nuevas muestras. Este año queremos volver a muestrear, y lo sabremos”.

Proceso de subducción

En los cinco sitios que vamos a trabajar, “hay dos factores muy importantes, el historial eruptivo de los volcanes y segundo, la presencia de sistemas hidrotermales, los que están alojados adentro de volcanes activos, que tienen agua caliente”, argumenta el académico.

Muchas veces con este sistema, pareciera que no están muy activos y afecta lo que está pasando, la idea es determinar cuánto está afectando el sistema hidrotermal a los volcanes y a la cantidad de volátiles que salen a la atmósfera.

El Isluga aún presenta actividad, tuvo cuatro erupciones importantes en los años 1863, 1869, 1878 y 1913.

“Los volcanes en general son de un comportamiento muy parejo, pero cuando empiezas a haber cambios, podría determinar que pudiese entrar en erupción. En un de ellos (el Lastarria), en 14 años hemos visto cambios”, añade Aguilera.

Hay factores más técnicos, como el proceso de subducción, que es el mismo que genera los terremotos. Más que ligarlos a éstos, el proceso de la subducción de las placas, es el que genera el volcanismo. Hay una parte de eso que influye en cómo se comportan los volcanes, explica.

Nos servirá para poder conocer cuánto se desgasifican, y nos permitirá entender si estos volcanes van a mantenerse en un estado pasivo, tranquilo, en una línea de base. “O veremos cambios en su composición”, señala Aguilera.

Iremos tres veces al año, “en otoño, invierno y primavera, para saber si hay efectos estacionales, con las nevadas, post lluvias, por ejemplo. Queremos ver si puede dar luces”, finaliza.

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