Madre y científica en Chile: “Muchas mujeres optan por postergar la maternidad para no caer en la productividad científica”

Investigadora Pamela Rojas, señala que la precariedad laboral hace complejo el escenario para compatibilizar ambos roles. Por ello, resalta, los derechos laborales de cualquier trabajador debieran también ser los derechos laborales de científicos y científicas en el país.


La decisión de tener hijos cada vez se posterga más en Chile. Y en algunos casos incluso no se considera. Los datos en ese sentido son claros: si en década de los 60 en promedio las mujeres tenían cinco hijos (5,4, según la Tasa Global de Fecundidad o TGF), hoy esa cifra es de 1,7, según muestran los datos de las Estadísticas Vitales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

¿Qué ocurre que las chilenas tienen menos hijos? Los expertos ya hablan de que no existe un escenario “propicio” para fomentar esa maternidad. Aspecto que se vuelve más complejo de decidir si se es mujer y además, científica.

Una vivencia que experimentó Pamela Rojas, doctora en ciencias con mención en ingeniería genética vegetal y miembro de la Red de Investigadoras. En el mundo de las ciencias en Chile, al igual que en otras áreas, dice, se les exige a las mujeres ser altamente competitivas, productivas, exitosas y que la maternidad no sea un impedimento. “Se nos exige mucho más que a los varones y se nos considera con menos capacidades, aunque tengamos un mismo currículo que un colega varón. En una entrevista de trabajo, en una universidad, la primera pregunta que me hicieron fue si tenía hijos, luego en que trabajaba mi marido, (obviamente me dejaron fuera)”, relata.

Madre de dos hijos, considera que si es un desafió ser madre, en ciencias se suman además ciertas particularidades, como ella define a las condiciones de su área. El primer obstáculo, dice es la precariedad laboral. Algo que afecta tanto a hombres como mujeres y que se aprecia en la cantidad de profesionales altamente especializados que no tienen contrato y “boletean” para distintos proyectos, indica. “Situación que en el caso de las mujeres y al enfrentar la maternidad, se vuelve mucho más complejo, ya que no están considerados los periodos pre y postnatales, y mucho menos fuero maternal y todos los derechos que tiene un trabajador con contrato”.

Por otra parte, los programas de financiamiento de los proyectos no consideran los costos asociados a la maternidad. En casos como Fondecyt de postdoctorado, programa del cual Rojas he sido beneficiaria, sí se incluye un beneficio de extensión del proyecto en caso de maternidad de la investigadora. Sin embargo, señala, “ocurren demoras inaceptables en el pago de remuneraciones, que afectan la calidad de vida de las investigadoras y de sus familias“.

Sus dos hijos nacieron cuando tenía un proyecto de postdoctorado de Fondecyt, el primero a los 34 y el otro a los 36 años. “Fui beneficiaria de postnatal del programa, lo malo fue que me pagaron en ambos casos al término de los seis meses, (en total un año sin sueldo)”, indica.

Esos programas, dice Rojas, tampoco incluyen otros derechos laborales como el fuero, tiempo de lactancia, sala cuna, entre otros. “Lo que resume la situación de la investigadora/trabajadora en una precariedad laboral inaceptable. Muchas veces provoca la deserción de la actividad científica en busca de otras fuentes laborales”.

Baja productividad

Sumado a la precariedad se presenta la escasez de tiempo. El tiempo que se dedica a la labor científica es bastante. Con periodos muy demandantes de trabajo en terreno o fuera de un horario laboral normal, comenta Rojas. “Es así, como muchas mujeres optan por postergar la maternidad para no caer en la productividad científica y quienes se convierten en madres enfrentan ´lagunas´de productividad ( menos proyectos y publicaciones), que después impacta en las posibilidades de insertarse en un trabajo o de ascender en cargos académicos”.

Con hijos pequeños, ya no se puede mantener el mismo ritmo laboral que antes. Comenta Rojas la experiencia de otra científica que tenía que ir a una pasantía al extranjero, pero como su hija tenía pocos meses debió llevar a su mamá y asumir todos los costos extra. “Otra amiga se fue a Alemania por varios meses y no pudo ir con su hija pequeña, porque su beca no le alcanzaba. En mi caso, no pude realizar una pasantía en USA con mi proyecto porque mis dos hijos eran muy pequeños, obviamente esto impactó negativamente en mis resultados”.

Los derechos laborales de cualquier trabajador debieran también ser los derechos laborales de científicos y científicas, de estudiantes de postgrado y de los que reciben becas, resalta Rojas: “Ellos también son trabajadores, son madres y padres y necesitan la protección para poder vivir una maternidad/paternidad plena, en mejores condiciones”.



Seguir leyendo