Marejadas, sequía, olas de calor e incendios forestales: Estudio proyecta aumento en frecuencia e intensidad de fenómenos naturales en Chile por cambio climático

Las olas de calor afectarán a la población más vulnerable y tyendrán una mayor ocurrencia en la zona centro norte, entre Coquimbo y Ñuble, en los valles interiores y sectores precordilleranos. También se espera reducción de precipitaciones, que afectará la zona centro-sur, desde la Región Metropolitana a la Araucanía con su centro en el Maule, Ñuble.




El Atlas de Riesgo Climático (ARClim), plataforma desarrollada por el Ministerio del Medioambiente para analizar escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero, proyectó que los impactos del cambio climático en Chile se acentuarán para el periodo 2035-2065, anunciando que existen lugares que necesitan trabajar desde hoy en planes de adaptación.

De acuerdo a Francisco Meza, académico e investigador del Centro de Cambio Global UC, quien también es coordinador científico de ARClim, se esperan incrementos en olas de calor que afectarán a la población más vulnerable. Tendrán una mayor ocurrencia en la zona centro norte, entre Coquimbo y Ñuble, en los valles interiores y sectores precordilleranos.

También, alza en la frecuencia de incendios forestales, eventos de sequías, como el que actualmente afecta a la zona central, se harán más recurrentes. Asimismo, reducción de precipitaciones, que afectará la zona centro-sur, desde la Región Metropolitana a la Araucanía con su centro en el Maule, Ñuble.

Otra de las proyecciones es que marejadas y oleaje extremo que recaerán en las zonas costeras, pero mayormente desde Antofagasta al Biobío. También aumentarían las islas de calor, efecto que se produce cuando en un centro urbano hay una mayor temperatura que en los alrededores, con mayor intensidad en la Región Metropolitana y de Valparaíso Cordillera.

Llama la atención la vulnerabilidad de la Isla Juan Fernández con un aumento de frecuencia de oleaje muy alto, que afectaría a su infraestructura costera, además de poseer varias especies en peligro, como una amplia gama de herbáceos. Además, los puertos de San Antonio y Antofagasta, con mayor aumento de riesgo de cierre temporal por condiciones de mal tiempo. Ambos terminales presentarían una condición de deterioro, de acuerdo a la clasificación de los investigadores.

En Chile ya se han reportado importantes efectos asociados a la disminución de la precipitación, aumentos de las temperaturas, olas de calor, que dan como resultado la disminución del crecimiento en los bosques y el verdor de ellos. Esta condición más seca de la vegetación la hace más proclive a la ocurrencia de incendios forestales.

“El cambio climático es una realidad y ya estamos viviendo sus efectos. Si bien como país estamos liderando los esfuerzos en mitigación, es fundamental impulsar la adaptación del país a este fenómeno, donde las altas temperaturas y déficits de precipitaciones, entre otras amenazas, seguirán golpeándonos. Por eso, junto a la comunidad científica, desarrollamos el Atlas de Riesgo Climático, una radiografía del futuro por comuna que permite adelantarse a los efectos de este fenómeno y tomar decisiones con un foco preventivo”, explica Carolina Schmidt, ministra del Medio Ambiente de Chile.

Para René Garreaud del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, doctor en Meteorología y uno de los coordinadores científicos de ARClim, “las medidas y acciones concretas de adaptación, el cómo nos vamos ajustando al nuevo clima, dependen del sector que se considere, como agricultura, turismo o bienestar humano y de la región geográfica. No es lo mismo adaptarse a menor lluvia en la agroindustria del Maule o en la agricultura de subsistencia de la costa de Coquimbo. Esta mirada sectorial y territorial es la que provee ARClim”.

Además de ARClim, la ministra Schmidt detalló que, “impulsamos el proyecto de ley marco de cambio climático que establece la obligación de generar planes de adaptación por los sectores. Asimismo, el plan Paso a Paso, Chile Se Recupera considera que el 30% de la nueva inversión pública sea en proyectos sustentables, como es la infraestructura para la adaptación”.

El trabajo se encuentra dentro de la Estrategia Climática de Largo Plazo, instrumento que define los lineamientos generales que seguirá el país de manera transversal e integrada, considerando un horizonte a 30 años, para hacer frente a los desafíos que presenta el cambio climático para todos los actores de la sociedad.

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