Mortal mancha en el Océano Pacífico: estanque de gas caliente de 3 millones de km2 se extiende por sus aguas

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Imagen referencial.

Científicos detectaron una enorme área en el mar que cada vez se calienta cada vez más como resultado del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, el que propicia olas de calor extremas.




Científicos de la Universidad de Hamburgo (Alemania) localizaron una enorme área del océano que se calienta cada vez más a largo plazo en el Pacífico nororiental. Mide tres millones de kilómetros cuadrados, y es el resultado del aumento de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero, que están propiciando olas de calor extremas en este océano.

En un estudio recién publicado en la revista Communications Earth and Environment, el Dr. Armineh Barkhordarian confirma que esta región de calentamiento sistemático no es el resultado de variaciones climáticas naturales, sino de influencias humanas.

“Esta piscina de calentamiento seguirá aumentando la temperatura del agua en el futuro, subiendo tanto la frecuencia como la intensidad de las olas de calor marinas locales. El fuerte aumento de la temperatura media del agua está llevando a los ecosistemas al límite”, explica Barkhordarian, experto en ciencias atmosféricas y miembro del Clúster de Excelencia “Clima, Cambio Climático y Sociedad” de la Universidad de Hamburgo (CLICCS).

Barkhordarian y su equipo muestran cómo este calentamiento a largo plazo ha promovido olas de calor marinas locales en el pasado. Uno de estos fenómenos ganó notoriedad, al ser conocida como la mortal “mancha del océano Pacífico”, la que tuvo devastadoras consecuencias entre 2014 y 2015: la productividad marina decayó, se formaron floraciones de algas tóxicas, y las aves y los mamíferos marinos murieron en masa. Además, el evento provocó severas sequías en la costa oeste de EE.UU.

Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago, explica que debido al calentamiento global este fenómeno de piscinas de agua cálida está proliferando en todo el mundo, “favoreciendo a su vez las olas de calor marinas en las que la temperatura puede ser aún más alta durante varios meses. Por ejemplo, las temperaturas extremas de una ola de calor marino jugaron un rol en la gran mortandad de salmones registrados en el sur de Chile en el verano de 2016, evento que significó para el sector pérdidas de US$ 800 millones”, explica.

La imagen muestra el aumento de la temperatura del agua sobre el noreste del Océano Pacífico desde 1996 hasta 2021 (piscina de calentamiento del Pacífico). UHH/CLICCS/A. BARKHORDARIAN

La ola de calor marina más reciente se extendió por tres años, de 2019 a 2021, produciendo temperaturas del agua de hasta 6°C por encima del promedio. El equipo de científicos de este estudio demostró que el aumento de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero fue directamente responsable del evento extremo.

La probabilidad de que surja tal ola de calor sin influencias humanas es inferior a 1%; y existe una probabilidad de 99% de que también se requiera un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, establecen los responsables.

Cordero añade que es muy probable que a medida que el cambio climático continúe empujando al alza la temperatura del océano, las piscinas de agua cálida continúen creciendo, y las olas de calor marinas sigan aumentando su frecuencia.

Además, el estudio muestra que la temperatura del agua sobre la piscina de calentamiento en el Pacífico nororiental aumentó en un promedio de 0,05 grados centígrados por año durante los últimos 25 años. En general, la región se enfrió menos en invierno y el verano fue 37 días más largo en promedio. Como resultado, en los últimos 20 años ha habido 31 olas de calor marinas solo en esta región, en comparación con solo nueve entre 1982 y 1999.

“Las olas de calor marinas más frecuentes y extremas son una carga grave para los ecosistemas afectados. Esto no solo representa una tremenda amenaza para la biodiversidad, sino que también puede empujar a estos ecosistemas marinos más allá de un punto de inflexión, después del cual ya no pueden recuperarse”, dice Barkhordarian. “El descubrimiento de la piscina de calentamiento a largo plazo ahora nos proporcionará información crucial sobre la probabilidad de eventos extremos en el futuro”, agrega.

El climatólogo de la Usach revela que otra zona de agua cálida importante para nosotros, es la identificada hace algunos años al oeste de Nueva Zelandia, “y cuya persistencia ha jugado un rol en la baja de precipitaciones particularmente aguda que hemos enfrentado en el centro de Chile en los últimos años”, indica.

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