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Review de Marvel’s Wolverine en PS5: garras afiladas, ideas conocidas

Insomniac entrega un combate contundente y un Logan bien interpretado por Liam McIntyre, pero la repetición de situaciones limita una aventura que arriesga menos de lo que promete su protagonista.

Reseña de Marvel’s Wolverine en PS5: garras afiladas, ideas conocidas

El traje se rompe. La sangre queda. Logan sigue adelante. En Marvel’s Wolverine, el cuerpo lleva la cuenta de cada pelea, aunque el juego parezca olvidarla cuando prepara la siguiente.

Después de convertir Nueva York en un patio de juegos para Spider-Man, Insomniac Games cambia la amplitud de la ciudad por una aventura de acción cinematográfica, recorridos acotados y violencia explícita, visceral, acaso adulta.

La apuesta tiene sentido: Wolverine pide cercanía, peso, la incomodidad de escuchar cómo entran y desgarran las garras.

Durante sus mejores momentos, el nuevo exclusivo de PS5 consigue exactamente eso. La dificultad aparece entre una pelea y otra, cuando la intensidad empieza a confundirse con la repetición.

Un combate que se siente en las manos

Reseña de Marvel’s Wolverine en PS5: garras afiladas, ideas conocidas

El mayor acierto está en el impacto de los enfrentamientos. Los golpes tienen peso y las garras transmiten una agresividad que encaja con el personaje.

Hay una satisfacción inmediata en entrar al combate y encontrar su ritmo, esa breve concentración en la que el control parece desaparecer entre las manos.

La brutalidad, además, deja huellas. El deterioro del traje convierte la apariencia de Logan en un registro de lo ocurrido.

Su cuerpo puede recuperarse, pero la ropa conserva “recuerdos” de los combates.

Insomniac entiende que la violencia de Wolverine necesita algo más que sangre. Necesita presencia. Y buena parte del atractivo del juego descansa en esa capacidad de hacer que cada choque parezca físico.

El problema llega cuando esa contundencia debe sostener una aventura completa.

Una pelea puede ser excelente y, aun así, parecerse demasiado a la anterior. Con el avance de la campaña, la familiaridad empieza a ganarle terreno a la sorpresa.

Cuando el camino se vuelve demasiado predecible

Reseña de Marvel’s Wolverine en PS5: garras afiladas, ideas conocidas

Abandonar el mundo abierto es una decisión defendible.

Una aventura acotada puede administrar mejor el ritmo, concentrar la tensión y ahorrarnos kilómetros de tareas y el tedio de platinar un juego ambientado en un sandbox.

Un pasillo también puede llevar a un lugar inesperado.

Aquí, sin embargo, demasiado pronto empezamos a reconocer el recorrido: avanzar, entrar a un espacio de combate, despejarlo, continuar.

Los escenarios cambian, pero la expectativa del jugador se mueve poco.

La limitación está en la variedad de situaciones que propone Insomniac y en cuánto consigue hacer con sus propias herramientas.

Las garras resuelven tantos problemas que el diseño parece acostumbrarse a pedir siempre la misma solución.

Así, la aventura encuentra una fórmula eficaz y permanece demasiado cerca de ella.

Es cierto que el placer del combate persiste, aunque empieza a sentirse acompañado por una certeza menos estimulante: sabemos bastante bien lo que viene.

Liam McIntyre encuentra al hombre detrás de las garras

Reseña de Marvel’s Wolverine en PS5: garras afiladas, ideas conocidas

La interpretación de Liam McIntyre aporta un contrapeso necesario. Su Logan tiene contención, cansancio y una vulnerabilidad que permite reconocer a alguien debajo de la maquinaria de matar.

En un personaje asociado a los estallidos de furia, esa moderación funciona.

Los momentos de calma le dan espesor a la violencia, por así decirlo, la subrayan: ayudan a entender que detrás de cada arrebato hay una historia que el protagonista carga incluso cuando preferiría olvidarla.

La presencia de Jean Grey amplía esa dimensión emocional y permite que el relato explore los traumas del mutante.

El guion encuentra ahí una tensión que la sucesión de enfrentamientos no siempre logra sostener.

En lo visual, el cuidado de los acabados y el deterioro del protagonista refuerzan la puesta en escena.

Esa atención al detalle vuelve más visible el desequilibrio del conjunto: una ejecución minuciosa al servicio de situaciones demasiado conocidas.

Como ocurre en la trilogía de Spider-Man, acá también los ataques pueden evolucionar y sumar recursos, además de los trajes, donde Marvel le saca punta a las diferentes etapas del mutante en un guiño bastante satisfactorio al mundo del cómic.

Como botón, están el de Weapon X, Old Man Logan, Ultimate Wolverine, X Force, Uncanny X-Men y varios, varios más.

Veredicto: contundente, pero poco sorprendente

Reseña de Marvel’s Wolverine en PS5: garras afiladas, ideas conocidas

Marvel’s Wolverine funciona mejor cuando se concentra en lo inmediato: el peso de un golpe, una pausa de Logan, el traje que sale un poco más destruido de cada enfrentamiento.

Tiene un protagonista sólido y un combate capaz de justificar buena parte del viaje (revisa en este link nuestras primeras impresiones).

Lo que le falta es variedad para sostener ese entusiasmo. Su estructura acotada podría haber favorecido una aventura más concentrada e inventiva, como sí ocurre en el combate con el centinela o el pasaje en moto. Demasiadas veces termina haciendo previsible el próximo encuentro.

Insomniac entrega un juego competente, por momentos absorbente, que encuentra pronto su mejor recurso y lo repite hasta desgastarlo. Al final, las garras siguen afiladas. La sorpresa, bastante menos.

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