Por qué tus audífonos podrían aumentar el riesgo de infecciones (y cómo evitarlo)
Una investigadora de la Curtin University explica qué ocurre dentro del oído cuando estos dispositivos se usan con frecuencia.
Escuchar música, podcasts o hablar por teléfono con audífonos se ha vuelto parte de la rutina diaria de millones de personas.
Sin embargo, más allá de los conocidos riesgos para la audición asociados al volumen alto, algunos especialistas advierten que estos dispositivos también pueden afectar la salud del oído de otras maneras.
Así lo plantea un artículo publicado en The Conversation y escrito por la investigadora en Ciencias de la Salud de la Curtin University, Rina Wong (Fu).
Allí Wong explica que el uso frecuente de auriculares, especialmente los que se introducen dentro del oído, puede alterar el equilibrio natural de bacterias en el canal auditivo y aumentar el riesgo de infecciones.
Gran parte de las recomendaciones sanitarias sobre su uso suelen enfocarse en evitar daños auditivos por el volumen.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda mantener el sonido por debajo del 60% del máximo del dispositivo y utilizar funciones que limiten la exposición prolongada. Pero el sonido no es el único factor relevante.
¿Cómo funciona el oído con las bacterias?
El oído humano cuenta con mecanismos naturales de protección.
El canal auditivo, un conducto de pocos centímetros con forma de S, produce cerumen y aceites que ayudan a mantener la piel hidratada y protegida frente a infecciones.
Además, pequeños vellos atrapan partículas, bacterias y restos de piel para expulsarlos.
Este sistema de “autolimpieza” funciona de manera natural, pero puede verse alterado cuando el canal auditivo permanece bloqueado durante mucho tiempo.
Según explica Wong, los auriculares intraaurales (los llamados de botón o in-ear) obstruyen la entrada del canal auditivo, lo que expone la piel a suciedad o microorganismos que puedan acumularse en el dispositivo.
¿Qué dice la ciencia?
Un estudio de 2024 comparó las bacterias presentes en los conductos auditivos de personas que utilizaban audífonos con las de quienes no lo hacían.
Los resultados mostraron que quienes usaban estos dispositivos durante períodos prolongados tenían una menor diversidad de bacterias en el oído, lo que puede facilitar la aparición de patógenos.
Otra investigación publicada en 2025 analizó cómo distintos tipos de auriculares –intraaurales, circumaurales y supraaurales– afectan a la presencia de bacterias y hongos en el oído.
El estudio encontró que su uso estaba asociado con un mayor riesgo de infecciones, especialmente cuando los dispositivos se compartían entre varias personas.
Una de las razones es que los auriculares pueden aumentar la temperatura y la humedad dentro del canal auditivo.
Este ambiente húmedo, que se intensifica si se usan durante el ejercicio o cuando se suda, favorece el crecimiento de microorganismos y puede provocar infecciones o secreciones.
Cómo reducir los riesgos
A pesar de estos hallazgos, los expertos no sugieren abandonar los audífonos, sino utilizarlos con ciertas precauciones.
Una recomendación clave es dar descanso a los oídos durante el día para que el canal auditivo no permanezca constantemente bloqueado.
También es importante limpiar los dispositivos con regularidad, idealmente después de hacer ejercicio o al menos una vez por semana, siguiendo las indicaciones del fabricante.
Otra medida es evitar su uso cuando se tiene una infección de oído, ya que el aumento de calor y humedad puede retrasar la recuperación.
Finalmente, los especialistas recomiendan estar atentos a señales como picazón, enrojecimiento o secreciones en el oído.
Ante esos síntomas, lo más prudente es dejar de usar auriculares y consultar a un profesional de la salud.
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